Para una mejor experiencia, active los estilos en la página. Como hacerlo?
Para una mejor experiencia, active el javascript de su navegador. Como hacerlo?

Actualizado 02:04 p.m. - jueves 24 de abril de 2014

Gente 05:34 p.m.

Reinados infantiles, ¿un peligroso pasatiempo?

En ocasiones, niñas y preadolescentes participan en reinados que no son acordes a su edad.

La película Pequeña Miss Sunshine ganó dos premios Oscar por contar la historia de una niña cuyo sueño era participar en un reinado infantil. Apoyada por su familia y con limitado presupuesto, emprendía el viaje por carretera desde Albuquerque, Nuevo México, a Redondo Beach, California.

Allí es rechazada por su apariencia (la de una niña natural de siete años de edad), que contrastaba con la de las demás concursantes: infantes con elaborados peinados, recargados maquillajes, trajes de baño para adultos y vestidos de gala con encajes y otros adornos.

Los realizadores de la película estrenada en 2006 no hicieron nada diferente a retratar la realidad de los reinados infantiles en Estados Unidos, un negocio que mueve cinco billones de dólares anuales y que registra no menos de 250 mil candidatas inscritas en unos tres mil reinados a lo largo y ancho de la geografía estadounidense.

La idea de dichos concursos es que niñas que no pasan de los diez años luzcan, hablen y se comporten como mujeres adultas y que demuestren sus habilidades ante el jurado, rutinas que sueles incluir elaboradas coreografías de canto, baile y gimnasia.

Aunque la actividad no es considerada ilegal, una gruesa porción de la población se opone argumentan que es antinatural y que muchas veces las niñas son utilizadas para cumplir los sueños frustrados de sus madres, que son por lo general quienes se ocupan de inscribirlas cuando no han empezado a hablar siquiera, muchas veces con la idea de alcanzar fama y fortuna a costa de ellas.

Superestrellas sin cédula

Eden Wood tiene seis años y su nombre artístico es Little Eden. Nacida en febrero de 2005, tenía un año cuando se estrenó Pequeña Miss Sunshine y a los catorce meses ya participaba en reinados por iniciativa de su madre, Mickie.

Hoy, cuatro años después, la pequeña Eden es una marca registrada que protagoniza comerciales, ha aparecido en dos películas independientes y publicó ya biografía con fotos sobre su vida llamada Eden Wood: From Cradle to Crown (Eden Wood: de la cuna a la corona).

A su edad arrasa en cuanto reinado participa, tiene su página oficial, protagoniza la gira nacional llamada Eden Wood and the glamour girls (Eden Wood y las chicas glamorosas), participa en el reality de televisión Toddlers and Tiaras (Niñas y Coronas) y hasta tiene su propia muñeca que será comercializada y llevará su nombre. Para conseguirlo tiene hasta agente que se encarga de sus compromisos de trabajo. (Vea el video de Eden aquí).

Pero Eden es de por sí una muñeca, una especie de Barbie viviente. A su apariencia que en ocasiones es considerada antinatural se le suma el hecho que en sus fotos promocionales son retocadas a tal punto que no parece un ser humano. Si fama es tal que firma autógrafos desde antes de que supiera escribir.

Para llegar a donde está su madre reconoció haber invertido entre 65 y 70 mil dólares -además de horas de ensayo- con la idea de convertirla en una superestrella. Lo más curioso es que los reinados infantiles como tal no dan jugosos premios. La inscripción oscila entre los cien y doscientos dólares y los premios en efectivo están por el mismo orden, además de trofeos y coronas. El dinero está en realidad en los contratos publicitarios y oportunidades de trabajo que pueda generar ganar un concurso.

Otra de las estrellas del circuito es la inglesa Sasha Bennington, que con apenas catorce años casi triplica en edad y experiencia a Eden Wood. Tenía ocho años cuando usó pestañas y uñas postizas por primera vez y sus tratamientos de belleza al mes alcanzan los US$600, más de un millón de pesos. Su madre, Jane reconoce su afán por que su hija sea famosa y así lo ha reconocido en entrevistas a diarios y televisión de su país.

No es un juego de niños

Con ocasión de un gran evento se puede llegar a necesitar, además de un manager, un asesor de vestuario, un preparador físico, entrenador de discursos, clases de voz y de canto, lecciones de etiqueta y sesiones de bronceado con spray, entre muchas cosas, que pueden llegar costar mil dólares (cerca de dos millones de pesos) al día.

Y toda esta vorágine de gastos y deseos por figurar empezó de manera aparentemente inocente en los años sesenta, cuando se quiso hacer un Miss América para niñas en Atlantic City, Nueva Jersey, evento que pronto se convirtió en sensación y alcanzó a tener hasta treinta y cinco mil aspirantes. Pronto la moda se esparció por todo el país hasta convertirse en el lucrativo negocio que es hoy.

Los detractores, entre los que se encuentra el prestigioso periodista Dan Rather Jr., ex presentador del noticiero CBS News, argumentan que la presión por ganar a la edad en que se debe estudiar y jugar puede causar bulimia, depresión y baja autoestima al largo plazo.

Pequeñas reinas de Colombia

Colombia es país de reinados, desde el nacional en Cartagena hasta el de la Panela en Villeta, Cundinamarca. En materia infantil el más tradicional es el concurso Niña Colombia, organizado por la academia Tayrovisión.

El director administrativo de la academia, William Velandia, es enfático en aclarar que nada tienen que ver los reinados infantiles que se celebran en Estados Unidos con el concurso Niña Colombia. "Acá no se pierde la gracia infantil. No permitimos que las niñas se maquillen ni usen vestido de baño porque no están en edad de exhibirse. La idea del concurso es que cada niña traiga lo mejor de su departamento y lo comparta".

Niña Colombia cumple 25 años y por él han pasado famosas como Dana García, Ana Victoria Beltrán y la cantante Shakira, que participó a los once años como Niña Barranquilla.

Para inscribirse es necesario tener algún talento artístico y hacer el casting con los padres. "Lo que uno ve en los reinados en Estados Unidos es que muchas niñas no quieren participar, son obligadas pos su padres y lloran. Esto no pasa en Niña Colombia", añade Velandia.

Cada año Niña Colombia recibe a unas mil aspirantes y el evento final dura cuatro días, se realiza cada diciembre y en él participan 27 niñas de entre 8 y 11 años. Cada una paga un millón ochocientos mil pesos por participar y les da el derecho a hospedaje en hotel, alimentación, preparación en pasarela y fogueo periodístico.

Las ganadoras no obtienen dinero en efectivo, sino premios de los patrocinadores que pueden incluir computadores, cursos de inglés, ropa y tratamientos odontológicos.

Y aunque en Colombia la naturaleza del concurso es otra, las protestas por tales eventos han llegado hasta Australia, donde recientemente se organizaron marchas para evitar que los reinados infantiles al estilo norteamericano entraran al país.

Pese a todo, los reinados infantiles parecen ganar terreno y a competencias en Estados Unidos como "Pequeñas muñecas de América", "Gran concurso de niñas simplemente espectaculares" y "Concurso pequeña diva" asisten año tras año niñas en busca de sueños que quizá no son los suyos. Todos aspiran a ser la próxima Little Eden, que, aunque parezca increíble, con apenas seis años ya tiene posibles sucesoras.

REDACCIÓN ELTIEMPO.COM

Facebook Twitter Google Buzz Enviar Instapapper
Paginar