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Nairo quiere repetir en la Vuelta lo hecho por Froome en el Tour

El colombiano es el líder de la ronda ibérica y aventaja al británico por 58 segundos en la general.

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Nairo Quintana (der.) y Chris Froome (izq.)

Foto:

AFP

30 de agosto 2016 , 11:26 a.m.

El pulso para hacerse con la camiseta roja que distinguirá en Madrid al vencedor de la 71 Vuelta a España parece estar definitivamente servido entre el colombiano Nairo Quintana (Movistar) y el británico Chris Froome (Sky), con el permiso de algunos otros. Quintana y Froome llegaron como principales referencias a la salida del orensano balneario de Arnoia y tras diez etapas lo han confirmado.

El duelo que no se pudo vivir el pasado julio en el Tour de Francia, por la enorme superioridad que mostró el británico frente a sus rivales, se espera que se haga realidad en la carrera española. Además ambos sueñan con un jersey rojo que ya han vestido pero que todavía no han sido capaces de quedárselo en propiedad. La espina que tienen clavada de las últimas ediciones pueden extraérsela en esta edición.

Entre otros convidados al duelo colombiano-británico, van a estar el incombustible Alejandro Valverde, compañero de Quintana, que afronta su tercera gran vuelta de la temporada en una espectacular forma; el colombiano Esteban Chaves (Orica) y el madrileño Alberto Contador (Tinkoff). Todos ellos estarán atentos y al quite de la más mínima debilidad que puedan mostrar en esta segunda mitad de la Vuelta el ahora líder, Quintana, o Froome.

Al de Boyacá le encantaría poder emular la actuación que protagonizó el ciclista de origen keniano por las carreteras francesas este verano, aunque ya sabe que esa situación no va a ser fácil que se repita. El intento de hacer doblar la rodilla al cartesiano ciclista británico deberá ir acompañado de una soberbia actuación en la que el colombiano, si quiere repetir la histórica victoria de su paisano Lucho Herrera, que ganó la Vuelta en 1987, deberá exprimirse hasta el límite de sus fuerzas.

Al contrario de lo que pasó en Francia, donde ninguno de sus adversarios tuvo fuerzas suficientes para al menos intentar enseñar la rueda a Froome, en la que posiblemente ha sido su victoria más cómoda de las tres que ha logrado en la Grand Bouclé, en España las tornas han cambiado pero el del Sky ya ha sido capaz de endosarle algunos segundos al de Movistar.

En el coruñés Mirador de Ézaro, el triunfo, aunque pírrico, fue para Froome por seis segundos. Allí, en la tercera etapa, fue el primero en golpear al rival. Quintana consiguió devolverle los golpes y con mejor acierto en el leonés alto de La Camperona y en los míticos Lagos de Covadonga. El balance 58 segundos en total a su favor.

Exactamente la misma que refleja la clasificación, una vez sumadas y restadas las diferentes bonificaciones de las llegadas. Prácticamente todos coinciden en el peligro que encierra el británico ya que "va a ir a más", algo que incluso él mismo ha afirmado, por ello Quintana nada más vestirse de rojo junto a los lagos Enol y Ercina expresaba cautela con su adversario. "Querría tener tres minutos a mi favor antes de la contrarreloj", dijo.

Esta segunda parte del recorrido de la Vuelta apenas deja espacio para el respiro, con etapas encadenadas sin fin de media montaña y algunas de ellas con final en alto. Terreno para castigar a los rivales y consolidar, en el caso del colombiano, o asaltar el liderato, en el del británico, hay más que suficiente.

De hecho, los velocistas presentes en la Vuelta, aunque ninguno de los grandes están entre ellos, saben que en las próximas once jornadas solo dispondrán de dos oportunidades para lucirse, en Peñíscola (Castellón) dentro de una semana y en el paseo triunfal del último día junto a la Cibeles madrileña. Todo lo demás será terreno abonado para acosar al adversario. La cántabra Peña Cabarga abrirá boca tras la jornada de descanso, además de ser el cuarto final consecutivo en alto.

Junto a la contrarreloj de Xabiá y Calpe, las jornadas que más temen los ciclistas son las otras dos calificadas por los organizadores de alta montaña, como la que finalizará en el francés col d'Aubisque tras una jornada extremadamente dura con 5.200 metros de desnivel positivo acumulado, y el penúltimo día el final en el alicantino alto de Aitana.

Aunque con estos no se concluirán las llegadas en cuesta, ya que quedarán pendientes el de la estación invernal aragonesa de Formigal y el inédito alto castellonense de Penyagolosa en Llucena.

EFE

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