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Actualizado 06:52 a.m. - lunes 21 de abril de 2014

El barrio que se convirtió en meca de arte callejero

Wynwood, este distrito abandonado se transformó en el sitio de moda del arte emergente.

Wynwood es de esos barrios a los que hasta hace pocos años había que evitar de día y de noche. Calles tapadas de basura, vecinos de malas mañas, abandono en cada esquina y crimen al por mayor. Hoy, este distrito al norte del downtown de Miami cuenta con una de las mayores concentraciones mundiales de street art –el sinónimo cool de grafiti–, además de 70 galerías de arte, museos, talleres y espacios de arte alternativos.

Si uno viaja a Miami y usa una guía del 2009, por ejemplo, difícilmente encontrará una línea dedicada a Wynwood. La transformación del barrio, como lo llamaban (era un enclave de puertorriqueños), es tan impresionante como reciente. Y no vino de la mano de ningún Giuliani de Florida, sino gracias a enormes paredes de industrias y depósitos olvidados, sin ventanas ni vigilancia; para los artistas, una tentación comparable a la de un chico frente a un quiosco desatendido.

Así, donde antes había muros descascarados, ahora lucen obras de algunos de los mejores artistas del street art, como la japonesa Aiko, los brasileños Os Gêmeos o el estadounidenses Shepard Fairey –creador del retrato de Obama con la leyenda ‘Hope’, que este usó en su primera campaña.

Pero no todos los temas son de denuncia. Muchos de los artistas inventan mundos, juegan con colores y sorprenden con nuevas dimensiones y perspectivas. Como el hulk boy, de Ron English, un mural que se extiende también por el suelo y se mezcla con las sombras de un árbol cercano, trazando distintos tonos según los momentos del día.

Para que Wynwood empezara a despegar hizo falta la intervención de un visionario como Tony Goldman, alguien a quien los estadounidenses llaman un placemaker, es decir, un especialista en recuperar zonas deprimidas y decadentes (como emprendedor inmobiliario revitalizó el South Beach de Miami y el SoHo en Nueva York).

“Era un lugar sucio y lleno de edificios sin valor arquitectónico. Un comienzo perfecto para lo que no existía en Miami: un distrito de arte”, contó Goldman poco después de inaugurar, en el 2009, este enorme lienzo a cielo abierto y lograr lo que en Miami parecía ficción: que el grafiti pasara del asiento trasero a las paredes de los museos más importantes del mundo.

Hoy, las muestras de arte que aquí se organizan son las ferias satélite que generan mayor atención durante el Art Basel Miami Beach, cuya décima edición se celebró en diciembre. Más allá de ser uno de los puntos más visitados en esa fecha, Wynwood recibe en el año un contingente de turistas interesados en el nuevo perfil artístico de Miami.

También, en disfrutar de los cafés, bares y restaurantes que florecieron en la zona, y que desde afuera no dan indicio alguno de su sofisticación. Uno es Joey’s (su dueño, Joey, es el hijo de Tony Goldman), de ambiente casual y comida refinada. El otro, Wynwood Kitchen and Bar, sirve empanadas, tapas y cocteles en medio de murales impactantes.

Eso sí: no es recomendable adentrarse en Wynwood –o las cuadras que lo rodean– un día cualquiera sin tener claro a dónde va. De día, sus calles son solitarias y pueden intimidar; de noche, es poblado y el ambiente, distendido.

Lo mejor es ir el segundo sábado de cada mes, cuando se celebra el Wynwood Art Walk y las galerías, los museos y estudios de artistas abren sus puertas hasta tarde, con música en vivo y champaña para todos. Aunque si se habla de Wynwood hay que decir que lo mejor recién empieza.

12 veces al año, en el distrito

Ese el número de veces que se celebra el Wynwood Art Walk. Las galerías, los museos y estudios abren sus puertas hasta tarde, con música en vivo y champaña para todos.

Trío de grandes

Tres de las galerías de coleccionistas privados más importantes de Miami están en Wynwood:

MARGULIES COLLECTION AT THE WAREHOUSE.

Colección de fotos, videos, esculturas e instalaciones de arte contemporáneo del coleccionista Martin Z. Margulies. Entrada: US$ 10.

RUBELL FAMILY COLLECTION

Localizada en la antigua Oficina de Lucha contra las Drogas (DEA; el edificio no tiene nombre ni letrero y conserva barras de fierro; hay que tocar el timbre para entrar), esta colección incluye trabajos de luminarias como Andy Warhol, Jean-Michel Basquiat, Keith Haring y Damien Hirst, además del trabajo de artistas jóvenes y de vanguardia. Entrada: US$ 10.

WORLD CLASS BOXING.

En lo que era un viejo gimnasio de boxeo, se encuentra la colección de arte contemporáneo en medios mixtos de los coleccionistas Debra & Dennis Scholl. Acceso solo con cita previa al (001) 305-4389908.

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