Presidenciales

Viviane Morales renuncia a su candidatura presidencial

La candidata habló de “asfixia económica total” y de “desventaja democrática insuperable”.

Viviane Morales

Viviane Morales, excandidata a la presidencia de Colombia

Foto:

Leonardo Muñoz

02 de mayo 2018 , 01:20 p.m.

La excongresista y ex fiscal general de la Nación Viviane Morales anunció este miércoles que deja su aspiración a la Presidencia de la República por el movimiento político Somos.

Su decisión obedece a "hechos objetivos" que "han convertido en imposible que pueda continuar de manera responsable mi candidatura", aseguró en un comunicado.

"Así como siempre es cobarde negarle a las fuerzas vivas su derecho a batallar en democracia, así mismo es irresponsable y desleal llevarlas a una batalla injusta y tramposa", agregó Morales. 

Morales señaló que “la cúpula del Partido Liberal arremetió” contra su aspiración a la Presidencia y afirmó que “resulta difícil encontrar en la memoria una campaña presidencial independiente y limpia, que haya sido atacada con tanta saña y tanta trampa por sus detractores”.

La exsenadora agregó que se enfrentó con “el bloque infame y discriminatorio de grandes medios de comunicación y de sus encuestadores” al no ser invitada a los debates presidenciales.

Agradeció a los pastores y líderes cristianos que la acompañaron -entre estos el movimiento Colombia Justa Libres- y dijo que "el pueblo cristiano es un pueblo grande y honrado" y que no estaba dispuesta a someter a "la Colombia moral" al "dolor y la desesperanza que quieren causarle quienes lo han prefabricado todo para burlarla y destruirla".

La candidatura de Viviane Morales quedó en firme el pasado 11 de abril, cuando el Consejo Nacional Electoral le permitió seguir adelante, en respuesta a una demanda interpuesta por supuesta doble militancia. Esto, debido a que antes de promover su aspiración por el movimiento Somos, Morales hacía parte del Partido Liberal, del cual era senadora.

Comunicado completo

“Colombianas y colombianos todos
A mis hermanas y hermanos de la Colombia de la Fe.

Debo asumir la decisión de interrumpir mi candidatura a la Presidencia de la República. Le he enviado mi carta de renuncia a la Registraduría Nacional.

Resulta difícil encontrar en la memoria una campaña presidencial independiente y limpia, que haya sido atacada con tanta saña y tanta trampa por sus detractores.

Las trampas evidentes con que la cúpula del Partido Liberal arremetió contra mi aspiración.

Una vez renuncié al Senado y me inscribí gracias al aval que generosamente me ofreció el Partido Somos, aún antes del acto oficial de inscripción, en su empeño por impedir mis derechos, demandaron mi candidatura con el ardid leguleyo de una supuesta doble militancia.

El Consejo Nacional Electoral me dio la razón, sin embargo, el proceso lento trajo como consecuencia que mantuvieron en entre dicho jurídico la candidatura cuarenta y cinco días de una campaña de noventa.

Sin duda lograron sumir la candidatura en la incertidumbre pública durante la mitad del tiempo legal disponible.

Superada esta batalla, nos encontramos con el bloqueo infame y discriminatorio de grandes medios de comunicación y de sus encuestadores. Nos desconocieron en los debates en una decisión premeditada por invisibilizarnos.

Como si esto no les bastara, el Consejo Nacional Electoral obstaculizó el desembolso de los anticipos financieros que me correspondían para adelantar las tareas elementales de mi campaña.

Todos sabemos que no soy una mujer adinerada y que jamás he hecho negocios con mi vida pública.

Nos llevaron a la asfixia económica total, y con ella a una desventaja antidemocrática insuperable.

Estos hechos objetivos han convertido en imposible que pueda continuar de manera responsable con mi candidatura.

La responsabilidad y la lealtad han sido dos principios rectores de mi concepción del liderazgo.

Mi candidatura presidencial nunca se redujo al simple empeño de una aspiración personal. Sé que represento unos principios y unos valores que no son en abstracto, son principios y valores encarnados en las mayorías morales de nuestra sociedad, en esos hombres y mujeres abnegados sobre cuyos hombros se edifican el trabajo y la esperanza de nuestro país. Son la gente buena, de carne, hueso y familia, que constituyen nuestra verdadera nación, nuestra verdadera cultura.

Somos mujeres y hombres que entendemos y amamos la democracia, que en ella estamos dispuestos a ganar o a perder, pero siempre en franca lid. En una franca lid democrática que esta vez se nos negó.
Como líder responsable y leal, no puedo llevar a las fuerzas sociales y morales que me han confiado su amor y su respaldo político al dolor de una batalla injusta y antidemocrática.

Así como siempre es cobarde negarle a las fuerzas vivas su derecho a batallar en democracia, así mismo es irresponsable y desleal llevarlas a una batalla injusta y tramposa.

El pueblo cristiano es un pueblo grande y honrado, la Colombia moral es mayoritaria y limpia, y no voy a someterla al dolor y la desesperanza que quieren causarle quienes lo han prefabricado todo para burlarla y destruirla.

Nadie dude que esas mayorías morales estamos viviendo un despertar histórico de largo aliento.

Después de años de quietud, comenzamos a reaccionar ante las injusticias y hemos decidido hacer parte activa de las transformaciones que requiere nuestra nación.

La historia no termina aquí. Apenas comenzamos.

Con todo mi amor les agradezco a todos su compromiso, su creatividad y sus luchas.

Les agradezco a los pastores y líderes cristianos que abrazaron nuestra causa en todos los rincones de Colombia.

Les agradezco a los miles de voluntarios que dieron lo mejor de su vitalidad hasta llegar a constituir la más activa y numerosa fuerza de acción moral y comunicativa.

Les agradezco a los expertos en tantos temas que nos colaboraron con pasión y sueños de un mejor país en la construcción de las propuestas.

Les agradezco a los artistas que embellecieron la jornada con sus canciones, sus pinturas, sus creaciones.

Le agradezco a esa enorme red de abuelas que se lanzaron audaces a la aventura de las redes sociales, sintiendo que con sus Whatsapp contribuyen a labrar el país que quieren heredarles a las familias de sus hijos y sus nietos.

Le agradezco a Jorge Leyva la generosidad de su compañía y las luces grandes de su experiencia de maestro.

Le agradezco a Colombia Justa Libres su respaldo.

Le agradezco al Partido Somos su apoyo incondicional. A Álvaro Araujo, a Mabel, a Royman a todos sus líderes mi corazón.

A todas las colombianas y todos los colombianos mi amor y mi lucha por siempre.

De nuevo les agradezco con todo mi corazón el apoyo generoso y franco que me han brindado, y dejo en total claridad que no me arrogo ninguna vocería ni decisión política en su nombre.

Respeto su libertad absoluta de tomar la decisión que, en conciencia, asuman en el actual debate electoral.

La Fe por siempre.
Colombia: la Fe por siempre”.


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