Presidenciales

¿Cómo leer el regreso de Márquez a Caquetá y la fuga del ‘Paisa’?

Roy Barreras no oculta su preocupación por consecuencias del caso Santrich.

Roy Barreras, senador del partido de ‘la U’

Roy Barreras, senador del partido de ‘la U’, fue uno de los abanderados del proceso de paz con las Farc.

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Claudia Rubio / EL TIEMPO

22 de abril 2018 , 10:00 p.m.

Tras la adhesión de ‘la U’ a la candidatura presidencial de Germán Vargas Lleras, el senador Roy Barreras, uno de los líderes de este partido, defiende que, aunque el exvicepresidente “es antipático”, es el único aspirante “en el verdadero centro” político. En su opinión, Vargas Lleras tiene un “claro compromiso de defender los acuerdos” de paz.

Pocas horas después de la captura de Santrich, usted dio unas declaraciones en las que advertía que no se podía poner en peligro el proceso por cuenta de los errores de una persona… ¿Qué quería decir realmente?

Todos quedamos estupefactos ante la torpeza que significaría que uno de los dirigentes de las Farc traicionara el acuerdo reincidiendo. Lo claro es que el resultado de ese indeseable episodio ha sido un clarísimo mensaje del Gobierno, del Estado, del presidente Santos y del fiscal diciendo: el acuerdo tiene previstas las normas para hacer que se cumpla y el que se salga de la ley va a la cárcel. Pero las declaraciones de ‘Timochenko’, Rodrigo Londoño, después de este episodio me parece que tranquilizan a sus bases, reafirman su compromiso con la paz, y es él quien ha dicho que las equivocaciones o las circunstancias de un individuo no pueden poner en riesgo el proceso de paz.

Pero, es decir, al costo que sea, ¿usted es partidario de llevar hasta el final el tema de la investigación y eventualmente la extradición de Santrich?

El acuerdo mismo contempla no solo el sometimiento a la justicia ordinaria, sino inclusive la posibilidad de la extradición.

¿O sea que para usted no es cierto, como dice el abogado de la defensa de Santrich, que la Fiscalía no estaba habilitada para su captura sino que había debido poner todo en manos de la JEP?

No, el acuerdo dice lo contrario. Que ante la comisión de un nuevo delito, por supuesto que el Estado tiene que operar, y surtir el procedimiento para que la Sala de Revisión revise la fecha específica del delito. Es lo único que a la JEP le corresponde, y determinada la fecha, que según las pruebas que se han aportado es junio del 2017, es decir, posterior al acuerdo. Será la justicia ordinaria la que tenga que operar y será el Presidente el que decida si procede o no la extradición, ejemplarizante para algunos.

Será la justicia ordinaria la que tenga que operar y será el Presidente el que decida si procede o no la extradición, ejemplarizante para algunos

En las últimas horas, el asunto de Santrich se agravó, con el regreso de Iván Márquez a Caquetá y la fuga del ‘Paisa’. ¿Cómo debemos leer esas movidas?

Son dos noticias delicadas. La ida de Márquez a esa zona tiene múltiples lecturas. Una de ellas parece ser una clara diferencia, no sé si a nivel de fractura, entre la dirigencia del nuevo partido Farc y Márquez.

Si es así, lo que de pronto decidieron fue sacar a Márquez de los reflectores y alejarlo del primer círculo. Pero aguanta otra lectura que sería muy grave. Que tanto Márquez como el ‘Paisa' estén distanciándose, no de la dirigencia de su partido, sino del acuerdo.

El caso del ‘Paisa’ es particularmente grave…

De acuerdo. Porque habiendo sido el protagonista de los actos más crueles de la guerra, es por supuesto un factor que genera todo el ánimo de venganza y de odio de los colombianos, y cualquier desplazamiento suyo estimula ese ánimo de venganza que sirve a los argumentos de quienes quieren incendiar el acuerdo. Pero decir que el ‘Paisa’ “se fugó” es una expresión equivocada.

¿Por qué? Se fuga quien se va de un campamento y vuelve a la clandestinidad…

Porque de las zonas de reincorporación nadie se fuga, la entrada y la salida son libres. Los miembros de las Farc que dejaron las armas pueden irse a cualquier lugar del país que quieran. Desde a visitar a su mamá hasta a pasear por la selva.

El problema del ‘Paisa’ es que carga en el morral toda la venganza y la rabia por los crímenes que cometió. Pero no hay una fuga. Otro asunto es si comete el error terrible de volver a delinquir, porque ahí solo le esperará la cárcel. Nadie tiene por ahora noticia de que haya vuelto a delinquir.

Pero él no está amnistiado, está esperando ser enjuiciado por la JEP.

Ni está amnistiado ni puede serlo por la calidad de sus delitos. Si no se presenta, podría decirse que está fugado, pero eso solo lo sabremos cuando reciba el llamado de la JEP. Hago esa distinción, que resulta odiosa por la calidad de delincuente que es, porque el discurso que alimenta al guerrerismo no tiene como propósito que se castigue sino hacer trizas el acuerdo y usar de combustible ese tipo de torpezas y errores que cometen esos señores de las Farc.

¿Qué opina de que nos echaran de Quito con todo y mesa con el Eln?

Tengo la difícil posición de defender causas impopulares. Poco rentable para todos los actores políticos destruir la mesa con el Eln. Hay que intentar salvar vida a través de la solución negociada.

En la práctica, esa mesa con el Eln se trasladará con todo y sus debilidades a otro país porque, por fortuna, el diálogo con el Eln no se ha roto. Lo que sí es cierto es que si en estos escasos 90 días, el Eln no da muestras claras de paz, que solo se traduce en cese absoluto del fuego y actividades delincuenciales, el proceso de paz estará muerto y esa organización quedará condenada a ser perseguida como una banda ilegal.

Y ahora a la política. ¿Ya abandonó a ‘Sergio-De la Calle’?

Intenté viabilidad en la candidatura de quien trabajó conmigo el proceso de consolidar la paz, Humberto de La Calle. Pero su inviabilidad política nos hizo dar un paso más: intentar una coalición a la que bauticé ‘Sergio-De la Calle’. Esa posibilidad la ahogó el expresidente Gaviria en la pila del bautismo. Desaparecida, nos enfrentamos nueve millones de colombianos que no estamos en los extremos a una paradoja, y es que votar por Petro es elegir a Duque.

¿Y, entonces, los que no quieren ni a Petro ni a Duque, para dónde deben coger?

No tengo ninguna duda de que tenemos la obligación de hacer la tarea de buscar otra alternativa. Incluso, la izquierda moderada y el liberalismo saben que permitir que Petro surja, independientemente de las causas nobles que haya en el petrismo, implica elegir a Duque.

Ya es un hecho claro en la polarización que se vio en la consulta. Y, por supuesto, la pesadilla para la paz, cada vez con un discurso más radical de Iván Duque y del Centro Democrático, es que evidentemente harían trizas los acuerdos; eso ya no es un eslogan, es un propósito. Y no solo los acuerdos, sino las instituciones, con el cuento de una sola Corte. Fíjese en esta paradoja: resulta que ahora la propuesta desinstitucionalizante es la de Uribe. Uribe se convirtió en Maduro, y ese Uribe-chavismo es la nueva amenaza institucional para Colombia.

Ahora la propuesta desinstitucionalizante es la de Uribe. Uribe se convirtió en Maduro, y ese Uribe-chavismo es la nueva amenaza institucional para Colombia.

¿Quiénes quedan en el centro?

Desaparecida la opción de De la Calle-Fajardo, por inviabilidad política, en el verdadero centro queda Germán Vargas, y, claro, a mí me resultó difícil la decisión. Considero, como quizá muchos colombianos, que Vargas es un hombre antipático, pero esto no es un asunto de simpatía; no vamos a elegir un presentador de televisión cuya única experiencia es dirigir una biblioteca.

Aquí necesitamos es un jefe de Estado que tenga mano firme para hacer cumplir los acuerdos. Y para defender las instituciones, pero sobre todo para garantizar un gobierno estable. Un triunfo de Petro o de Duque no lo podrá discutir nadie, implica un país dividido, y un país dividido es una mala noticia para Colombia. Un hombre capaz de hacer un gobierno de consenso es Vargas, y tiene la experiencia para conducir a Colombia.

Si a usted le cae tan gordo Germán Vargas, debe haber sido un esfuerzo muy grande pensar en él como una opción…

Es que si Vargas pasa a la segunda vuelta es presidente porque tiene la capacidad de generar consensos y unidad nacional amplia y respetuosa de las instituciones. Nosotros pasamos por encima de la superficialidad de las emociones porque este es un país que tiene que tomar decisiones racionales y no emotivas. Y encontramos entonces, en largas conversaciones que mantuvimos con el candidato Vargas, su claro compromiso de defender los acuerdos.

Que debe partir de la base de que ambas partes cumplan lo pactado…

Las dos partes. Eso es muy importante. Primero para hacer cumplir al Estado, porque hemos visto desgreño administrativo en los fondos de la paz, lentitud, no arranca la reincorporación. No hemos visto reparación integral para las víctimas. El punto uno de desarrollo rural integral ni siquiera se ha comenzado. Se necesita un ejecutor que le haga cumplir al Estado el acuerdo, que se reduce en una frase: que el Estado logre llegar a todo el territorio.

¿Por qué cree que Vargas es la persona que logrará eso?

Porque Vargas es un ejecutor eficaz, pero también tiene la mano firme para hacer cumplir a aquellos que violen la ley. El caso Santrich lo que demuestra es que con mano firme, el acuerdo se hace cumplir, y el que se salga del acuerdo y reincida va a la cárcel.

Esa es la garantía de que no habrá impunidad. Vargas tiene esa mano firme, es capaz de cumplir los acuerdos, se ha comprometido a cumplirlos y es el único, además, no el mejor, sino el único capaz de hacerlos cumplir y el único capaz de garantizar un gobierno estable que no polarice y divida a Colombia.

Le tengo la mala noticia de que todavía, para alcanzar ese sueño que usted tiene como resultado electoral, según la encuesta de este domingo publicada en este diario, falta que Vargas pase a Fajardo y alcance a Petro, que le lleva 20 puntos, y se enfrente a Duque que le lleva 30. ¿Ve esa posibilidad?

Aún no estamos en la meta final de la segunda vuelta. Han pasado escasos días desde la adhesión del partido de ‘la U’ y del Partido Conservador. No tengo ninguna duda de que se impondrá el voto útil, el voto que significa evitarle a Colombia los dos miedos: el miedo de ese sarampión venezolano Chávez-Maduro-Petro y el miedo, que también es grande, al regreso de la guerra, hacer trizas los acuerdos, a toda esa campaña violenta de odios. Ese voto útil favorecerá a Vargas, el único que puede despejar esos miedos y hará que pase a la segunda vuelta y sea un presidente estable, institucional y eficaz.

No tengo duda de que se impondrá el voto útil, el voto que significa evitarle a Colombia los dos miedos: el miedo de ese sarampión venezolano Chávez-Maduro-Petro y el miedo al regreso de la guerra

¿Debo entender por su respuesta que, a pesar de su antipatía por el personaje, su adhesión a Germán Vargas, más que disciplina de partido, es una convicción personal de que es la persona del momento?

No solo más que disciplina de partido, porque nosotros mismos estimulamos esa posición de ‘la U’. Es una decisión que supera las emociones y las superficiales antipatías. Yo no soy amigo de Vargas y no tengo interés en serlo, mi interés es que se salven la paz y las instituciones de Colombia. Vargas es un tipo capaz de salvar la paz y capaz de mantener la estabilidad del país. Yo tengo que superar las emociones. Y tengo que invitar además a los colombianos que tienen esas dudas a que acompañen esa opción con su voto útil.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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