Presidenciales

Duquismo y petrismo: a la búsqueda del poder

Análisis de los discursos de Petro y Duque tras primera vuelta revela que tocaron los mismos temas.

Iván Duque y Gustavo Petro

Iván Duque (izq.), acompañado de su familia, durante su discurso de agradecimiento. Gustavo Petro, del Partido Colombia Humana, dirigiéndose a sus partidarios.

Foto:

Nacho Doce / Reuters - Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

10 de junio 2018 , 09:49 p.m.

En días pasados la secretaria general de la Unesco, Audrey Azoulay, recordaba la importancia del periodo renacentista. El humanismo que allí se configuró daba importancia no solo al conocimiento, las ideas y la educación, sino también confería un elemento esencial para el devenir de la sociedad: la libertad de pensamiento como valor supremo. La libre circulación del saber, la pluralidad de opiniones y la diversidad de intercambios culturales y científicos debían erigirse como punto central de esta época memorable.

Es así como “hace 600 años, en la correspondencia entre dos poetas, uno veneciano y el otro toscano, Francesco Barbaro y Poggio Bracciolini, aparecía la idea de una ‘república de las letras’. Esta idea, era la de crear un espacio que, más allá de las fronteras políticas, unía las inteligencias de todo un continente. La idea que el pensamiento, en todas sus manifestaciones, literarias, filosóficas, artísticas, y todos esos lugares de producción, en particular las universidades, creaba un espacio común, un espacio para la mente y el espíritu. Lo que se debe construir, es un espacio donde el saber, los conocimientos, pero también las ideas y los valores circulen libremente y sin obstáculo. Un espacio donde las mujeres y los hombres puedan aprender”, recordaba Audrey Azoulay.

Ante esta premisa, tan oportuna para el debate electoral, es importante conocer cuáles son las dos visiones del mundo tan diametralmente opuestas de quienes llegaron a la segunda vuelta. ¿Qué nos dicen los discursos de Iván Duque y Gustavo Petro del pasado 27 de mayo? ¿Cuáles son los referentes más importantes en uno y otro? ¿Es posible calificar el duquismo y el petrismo como expresiones de una nueva era política en el país?

El pasado 27 de mayo los candidatos ganadores de la primera vuelta demostraron su prestancia, no solo con el contenido de sus propuestas, sino con su carácter de tribunos. Los dos contendientes se caracterizan, cada uno en su estilo, por un amplio carisma, tener el don de la palabra y exponer con agudeza su visión de país para seducir a los colombianos. Los dos contendientes, Iván Duque en la derecha y Gustavo Petro en la izquierda, escoltados por sus seres queridos y más cercanos colaboradores, hablaron a brazo de manera fresca, sin leer un discurso acartonado, sino más bien exponiendo con carácter sus puntos de vista.

El centro en la agenda

El primer elemento que caracterizó el discurso de Duque y Petro fue la recuperación del espectro ideológico del centro, aquel que marcó el sello de campaña de Sergio Fajardo y su equipo la Coalición Colombia.

Mientras el candidato del Centro Democrático se apartó de los mensajes más radicales de su partido, el de la Colombia Humana expuso un mensaje lejos de la radicalidad de la izquierda. En el caso de Duque, sus palabras tomaron frases muy cercanas a las ideas fajardistas: “Queremos una política con decencia”, “con principios y propuestas”, “nos han dado un voto de confianza” y “quiero ser el presidente que una, que no gobierna con espejo retrovisor sino mirando al futuro”. No solo los mensajes fueron cercanos sino que Fajardo obtuvo un primer reconocimiento en sus palabras: “Quiero expresar mi gratitud a Sergio Fajardo, y sus planteamientos en temas importantes para el país: educación, ética y cátedras de cívica”, aseguró Duque.

En el caso de Gustavo Petro, su discurso también retomó el léxico fajardista. Allí recordó la necesidad de “construir fuerzas libres para gobernar”, establecer “el pluralismo como eje de la democracia” y dar vida a “la diversidad como valor de mayor riqueza”. La frase tan repetida por Sergio Fajardo “de sentir al país en la piel, en el corazón y en la razón” fueron referentes evidentes en las palabras de Petro. Hablando de los resultados aseguró “se sienten en la piel, en el corazón. No son matemáticas frías”.

En ambos candidatos el concepto del futuro y de pasar la página de la violencia, una premisa ampliamente repetida por Fajardo, se constituyó en un nuevo objetivo del duquismo y del petrismo. Conscientes de las denominadas noticias falsas y la exacerbación de las pasiones en las campañas del mundo entero a través de las redes sociales, ambos se negaron a este juego y prefirieron la razón en vez de apelar a las pasiones. Mientras Duque afirmó: “Estamos listos a la confrontación de ideas”, Petro aseguró que es a través de la “razón” que se quiere construir esa nueva Colombia “con responsabilidad”.

Los dos contendientes se caracterizan, cada uno en su estilo, por un amplio carisma, tener el don de la palabra y exponer con agudeza su visión de país para seducir a los colombianos

Visión opuesta

Como lo expresó en el discurso Azoulay, la única manera de construir un mundo diverso y rico es gracias a la educación y gracias a esta es que se puede transformar el mundo. ¿Qué nos dicen los candidatos? Este fue un punto central de cada proyecto político.

Iván Duque le habló a la juventud y aseguró que trabajará con ellos, con ese 73% de colombianos menores de 45 años y para ellos. Así retomó con claridad varias de sus propuestas ampliamente expresadas durante la larga campaña. Insistió en la necesidad de fiscalizar los recursos de las escuelas públicas con el acompañamiento de los padres de familia, recordó la importancia de implantar la jornada única con doble alimentación, ofrecer el título técnico para los bachilleres a fin de darles una mayor posibilidad de salida al mercado laboral y fortalecer la universidad pública, entre otros. De llegar a la presidencia, implantará “una educación moderna que dará más atención a los profesores y a su remuneración”. El país familiarizado con el programa Ser Pilo paga, bajo el duquismo se enriquecerá con el programa Ser Profe paga.

Su agenda de país incluirá también la lucha contra la corrupción, el empoderamiento de los ciudadanos que permita denunciar a los corruptos, el endurecimiento de penas y eliminar los abusos de la contratación: “Se acaban las canonjías y se acaban las componendas y trapisondas, donde se negocian votos por dinero o votos por contratos”. La legalidad va de la mano con la defensa de la familia. Propuso así la cadena perpetua para los violadores y la rehabilitación de los adictos a las drogas.

Por su parte, Gustavo Petro manifestó la importancia de una constante visión de cambio y transformación. Petro se puso la camiseta de los desposeídos para exponer su programa, asegurando que fueron estos, los sectores excluidos, quienes irrumpieron en la escena política el pasado 27 de mayo.

Sus mensajes más contundentes se enfocaron en la necesidad de consolidar y fortalecer la clase media, obtener la gratuidad de la educación superior, la jornada única y erradicar la muerte de niños por desnutrición. Desarrolló en detalle su deseo de crear una “sociedad del conocimiento”. En su proyecto político se democratizará la educación, el arte y la cultura para permitir brindar oportunidades a todos los colombianos.

Dejando de lado los fantasmas de la izquierda radical, recordó que el trabajo y su calidad se encuentran solamente en una economía productiva. También habló de la necesidad de fortalecer la agricultura y volver a la industrialización “cuando se entregan tierras al campesino, cuando se entrega conocimiento a partir de la universidad pública, la escuela gratuita no se está estatizando, sino que se entrega a la gente las condiciones para trabajar por su propia iniciativa privada”. E insistió “no hablamos de cómo se empobrece a los ricos sino cómo se enriquece a los pobres”.

Críticas al oponente

Las palabras de uno y otro no dejaron de lado las críticas más agudas sobre su contendor. Iván Duque manifestó que en su gobierno no habrá “populismo”, ni “odio de clases”, no se “estigmatizará al sector productivo”, tampoco existirá “el dedo expropiador de algunos modelos ni el discurso expropiador de otros países”.

Gustavo Petro anunció que en su gobierno “no se vigilarán opositores, no se utilizarán los instrumentos de inteligencia del Estado para seguir las conversaciones de los miembros de la oposición o los magistrados y se respetarán los derechos fundamentales”. Según él, existen dos caminos: “el autoritarismo y la falta de derechos o la unión de las fuerzas sociales”. Ambos candidatos se refirieron a la lucha contra la corrupción e insistieron que bajo su gobierno no se apoyará la ‘mermelada’.

La única manera de construir un mundo diverso y rico es gracias a la educación y gracias a esta es que se puede transformar el mundo. ¿Qué nos dicen los candidatos?

Reconciliación y unidad

Los dos candidatos apelaron a la construcción de unidad del país. Iván Duque destacó el valor de la fraternidad e hizo un gran llamado a todos los colombianos: “Nos une más la esperanza, que el resentimiento; nos une más el amor, que la venganza; nos une más el futuro, que el pasado; nos une más el optimismo, que la decepción; nos une más construir, que destruir, porque cuando se construye y no se destruye, el futuro es para todos”.

Gustavo Petro, por su parte, definió su movimiento y sus seguidores como “la generación de la paz y la democracia”. Y terminó su discurso asegurando que su trabajo será el de seducir al electorado a partir de la construcción de un mensaje de amor.

El análisis muestra que, a pesar de la divergencia de visiones, los ejes temáticos se superponen. Como se lo anunció Laurent Fabius, presidente del Consejo Constitucional francés, a Emmanuel Macron el día de su investidura, el elegido tendrá la difícil tarea de “calmar las rabias, reparar las heridas, alejar las dudas, trazar el camino y encarnar los espíritus”. Es ahí donde Iván Duque y Gustavo Petro tendrán que estar a la altura del desafío que se les impone.

MARÍA FERNANDA GONZÁLEZ E.*
Para EL TIEMPO
En Twitter: @mariafg2
* Ph. D. en Ciencia Política de la Universidad de La Sorbona, Francia. Autora de ‘Los pretendientes de la Casa de Nariño’ (2018).

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA