Presidenciales

¿Sin Uribe como lanzacohetes, Iván Duque habría llegado tan rápido?

Luis Guillermo Echeverry habla de su papel en la campaña de Duque, de quien fue su jefe en el BID.

Luis Guillermo Echeverry, gerente de la campaña de Iván Duque

Luis Guillermo Echeverry, quien trabajó muchos años en el BID, es el gerente general de la campaña de Iván Duque.

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Claudia Rubio / EL TIEMPO

05 de junio 2018 , 08:27 a.m.

Luis Guillermo Echeverry, gerente de la campaña de Iván Duque,  habla sobre las estrategias para la segunda vuelta y sobre cuál ha sido el rol de Álvaro Uribe en su candidatura.

Mucho se habla de su papel en la campaña de Iván Duque. Dicen que no se mueve una hoja sin su autorización. ¿Es cierto que es usted quien le habla al oído?

De pronto más al corazón que al oído.

Pero hay unas frases que le han salido al candidato en los debates presidenciales muy efectistas, que todo el mundo sostiene que son inspiración suya.

Algunas de ellas. Cuando uno trabaja en equipo con las personas, a uno se le pega del uno y al otro, del otro. A mí tal vez se me ha pegado el juicio de Iván, y a Iván de pronto, algunos dichos que he aprendido yo por ahí en las pesebreras.

¿Cómo se conocen ustedes dos? Tengo entendido que esta amistad data de muchos años, desde cuando usted fue jefe de Duque en el BID en Washington.

Es correcto. Más que su jefe, conformamos un gran equipo de trabajo. Llegué al BID sin ser banquero. Venía de una empresa de tecnología. En el BID de pronto me encontré con un joven supremamente capaz.

Él tenía 25 y yo estaba por los 45. Iván no solo es supremamente capaz, sino culto, con una avidez de aprender extraordinaria y con conocimientos que superaban los de cualquier persona a los 25 años, en temas de economía, política internacional y desarrollo económico. Lo que hice fue ratificarlo como consejero principal en una oficina que yo dirigía dentro del banco.

¿A los dos los envió Juan Manuel Santos al BID?

No, Juan Manuel Santos no lo habría hecho jamás. A mí me envío Roberto Junguito (ministro de Hacienda de Álvaro Uribe). Juan Manuel Santos sí nominó a Iván. Pero Uribe dio plena libertad de que fuera el director el que eligiera al consejero, y yo elegí a Iván por sus capacidades.

Que sirva esta entrevista para hacerle un homenaje a su padre, Fabio Echeverry, un hombre de muchísima incidencia en la vida nacional. ¿Si él siguiera vivo, estaría haciendo lo que usted hace hoy en la campaña de Duque?

Estoy seguro de que sería así. Es un homenaje que usted mencione a mi padre, eso me llega al corazón.

¿Qué le aporta usted a Iván Duque?

Todo lo que le aporto a Iván lo heredé de mi padre: verticalidad, sentido común, practicidad y, sobre todo, mucha honestidad en el manejo de las cuentas y en la conducción de la campaña, que tiene que ser independiente. Él hace política, yo administro la campaña. Las decisiones de campaña son mías por una razón muy sencilla: soy el que pone el pecho y el que pone la firma, y no el candidato.

En estas épocas en que todos los demás candidatos han quedado endeudados, complicada esa responsabilidad, ¿no es verdad?

Sí, pero mi papá me enseñó y toda la vida aprendimos en Antioquia a dar la devuelta completa y por escrito. Los aportes de las personas hay que tratarlos como si fueran recursos públicos y responder por ellos ciento por ciento.

Le toca tratar con dos egos duros. El del expresidente y el del candidato. ¿Cómo hace?

Simple. No hay que darles gusto a ninguno de los dos. En el caso mío respetan. Ellos recomiendan una cosa, pero si yo digo que no, el que estoy firmando soy yo. Y, de verdad de corazón lo digo, me respetan. Y además valoran el trabajo que hago, porque no es bobada estar ahí. Si no fuera así, como dice el dicho, me visto y me voy.

Pero, es decir, su papel consiste en cuidar la platica de la campaña. ¿Pero también se mete, por ejemplo, en cómo debe el candidato abordar determinados temas?

A sus cuarenta y un años, Iván Duque es un hombre formado, hecho y derecho, pero con gran capacidad de absorción, de neutralidad ante las cosas, que a uno lo deja pensando. Es un hombre bueno, en todos los sentidos. Iván Duque es un tesoro para el país porque es un James Rodríguez de la política, o un Nairo Quintana.

¿Por qué en la política no podemos tener gente así, a la que podamos respaldar porque realmente entrega lo mejor de sí cada vez que se pone la camiseta? Él es un hombre auténtico, preparado y con capacidad de ejecución. Entonces, yo no le digo lo que él tiene que decir o hacer, le digo lo que a mí me parece, y él ya, como un hombre grande, verá lo que quiera hacer y lo que no.

Hay una cosa que los enemigos de Duque le dan vuelta y vuelta, aunque él no elude la pregunta y la ha respondido varias veces. Si va a ser el títere de Uribe o este su ventrílocuo...

Uribe es un hombre que recomienda cosas, pero que deja a la gente hacer. Lo que pasa es que con personas así uno tiene que tener argumentos reales y convincentes para poder ganar una discusión, y al que lo ven flojo más dura se la ponen. Lo que he observado desde el 2010, cuando empezaron a trabajar Iván y Uribe, es que tal vez son una gran yunta de bueyes que trabajan por un objetivo común que se llama Colombia.

Con visiones diferentes, el uno mucho más criollo, el otro más internacional. Uribe a Iván Duque lo respeta intelectualmente, y que a uno lo respete una persona como Álvaro Uribe no es fácil. Creo que a mí no me respeta intelectualmente, me respeta como amigo, como hombre. Tal vez yo no tengo la formación intelectual suficiente como para que una mente como la de Uribe me tenga respeto intelectual; Iván sí tiene su respeto.

¿Qué tan cierto es que Uribe no quiere influir más de la cuenta, por lo que ya hasta le consulta a Duque antes de poner un trino?

De esos detalles ni me entero. Twitter es una herramienta digital que es muy personal y muy política, y despierta la sinceridad de la gente, que muchas veces no es políticamente correcta…

Por eso se lo pregunto, porque Uribe sale en caliente, y si algo ha demostrado Iván es que no lo logran sacar de casillas sino muy rara vez…

Iván maneja su Twitter. El doctor Uribe, un hombre con mucho carácter y a quien en todos estos años el Twitter le ha servido mucho, como un elemento de comunicación masiva porque tiene muchos seguidores, maneja el suyo. Puede ser un gran amplificador para Iván, pero a la vez puede haber momentos en que un tuit de Uribe dificulte a Iván frente a quienes le hagan oposición. Ambos son muy respetuosos el uno con el otro. Creo que yo soy menos respetuoso con los dos, pero mucho más cercano.

Iván Duque ha resultado ser una revelación. ¿Pero será cierto o no que sin Uribe como lanzacohetes, de pronto no habría llegado tan rápido?

Yo eso lo cuestiono en parte, y le voy a decir por qué. Sin duda, Uribe aporta los votos, sigue siendo el gran elector, y sobre todo la gran figura pública respetada por las mayorías, no solamente dentro del país, sino fuera. Ahora, obviamente que ese es el turbo en un momento determinado, pero Iván Duque tiene motor por su cuenta, y de sobra. Esta tal vez fue una conversación con los padres de nosotros un día, donde yo les dije: ‘ni Iván ni ustedes dos saben el potencial que tiene Iván porque, si yo lo comparo con lo que hay en el medio político, he visto su crecimiento exponencial todo el tiempo.

En el BID le tiraron un hueso que era una colección de cuadros, y la convirtió en toda la división de cultura, innovación y juventud, y la puso a funcionar. Eso es la economía naranja, él es coautor de ese libro en el BID, no del concepto porque el concepto es mundial, pero sí de haberlo recogido y puesto en términos económicos de esa manera.

¿A qué adjudica el potencial de Iván Duque?

A que se la pasa estudiando. Duerme poco, lee mucho, lee rápido, absorbe todo lo que lee, él mismo hace las cuentas, él mismo hace los números, él mismo se prepara las presentaciones, él mismo se prepara los discursos. Es un hombre muy exigente consigo mismo desde el punto de vista académico e intelectual.

¿Y eso es escuela BID?

Creo que parte de esa escuela fue el trabajo que hicimos en el BID entre varios equipos. Iván es muy competitivo y se esforzó en esos ocho años en hacer sus dos másteres sin nunca faltar al trabajo, y los pasó con excelencia, así como un sinnúmero de cursos de capacitación. No es que yo tenga su capacidad ni su formación, pero sí le puedo dar una guía en términos de practicidad de vida.

¿Pero usted lo direccionó de alguna manera hacia la política?

Esa alternativa para Colombia yo sabía que existía, y más después de haber terminado en el BID, y él haber hecho la elección de volverse un hombre público. Y, pues sí, yo le di el consejo: “Iván, yo creo que el mejor lugar para hacer un doctorado en política –en el buen sentido de la política– es con el hombre que está considerado como un líder mundial, que le ayudó a un país a empezar a salir por vía democrática de un problema de muchos años”.

Uribe y Duque, de hecho, trabajaron en una misión de la ONU…

Sí. El trabajo de Iván y Uribe en Naciones Unidas, con el tema de Gaza y la solución del problema de Turquía e Israel, fue brillante, un trabajo que tal vez en un momento determinado evitó que el conflicto entre las naciones escalara a una situación hostil de verdad. Ahí comenzó Iván a ganarse el respeto del doctor Uribe.

Y después se volvió su compañero de trabajo en la preparación de charlas sobre democracia y manejo del Estado en muchas partes del mundo. Un día, Uribe le dice en la oficina de George Bush –estábamos los tres–: “Iván, yo quiero que se venga, que sea el segundo en la lista del Congreso”. E Iván le dice: “Lo voy a hablar con mi familia; lo único que le prometo, doctor Álvaro, es que si me voy, seré el mejor parlamentario”. Y se lo cumplió.

¿Cómo es la estrategia para ganar en la segunda vuelta?

La estrategia está sembrada en que el futuro es de todos. Es un lugar donde nos podemos encontrar. Iván Duque propone unir a la gente buena de Colombia y representarla, sin tener que apelar a odios de clases ni a dialécticas complejas que pueden terminar siendo la herramienta política con que siempre se engaña a los pueblos. Aportará mucho para que en Colombia salgan nuevos jóvenes que vuelvan a creer en una política limpia y clara. Realmente representa esa lucha contra la corrupción.

¿Eso se gana con más votos o evitando que Petro consiga los que necesita para alcanzar a Iván?

Siempre se gana con más. Ganar con menos es muy difícil. La gente no es tonta, y hoy en día está mejor informada. Siempre hay un riesgo, porque ganado no hay sino en los corrales.

¿Santos debe estar asustado de que le pongan el espejo retrovisor?

Iván no viene detrás de nada ni detrás de nadie.

¿Ha habido transacciones políticas a cambio de los apoyos?

Transacciones políticas no se han pactado de ninguna especie. Si Iván gana, y gana con fuerza, hay una gran oportunidad de hacer unas reformas democráticas como deben ser hechas. Sin tinte ideológico de naturaleza alguna. Si gana Petro, mi papá me lo dijo mil veces… Se está repitiendo lo mismo que pasó en Venezuela. Hay un montón de promesas, de discursos ambivalentes, uno en la plaza pública y otro en la televisión. En cambio, con Duque, tengo la certeza de estar trabajando para un hombre que realmente lo que propone es porque tiene la intención de hacerlo.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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