Presidenciales

Con optimismo y encomendado a Dios, Alejandro Ordóñez votó en Usme

Su diligencia no demoró más de cinco minutos. Entró, saludó a los jurados, votó en familia.

Elecciones 2018

La jornada la siguió acompañando a su familia a votar. Recorrerá otras localidades de la ciudad y posteriormente irá a la sede de campaña, donde esperará los resultados.

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Pablo Romero / EL TIEMPO

11 de marzo 2018 , 12:57 p.m.

No podía ser de otra manera. Llevaba las tirantas bien puestas, negras, como para que no quedara duda de que era él. Caminó a paso muy lento, dando la mano a la derecha, luego a la izquierda. Madres, niños y abuelos, pocos, fueron al encuentro de su palma.

Una que otra banderita de Colombia se agitó a su alrededor. Alejandro Ordóñez, sonriente, vestido de pantalón negro y camisa blanca, avanzó hacia la mesa número 2 de votación en el colegio Chuniza, de la localidad de Usme. Allí, a las 10:40 de la mañana de este domingo, votó.

Su diligencia no demoró más de cinco minutos. Entró, saludó a los jurados, votó acompañado de una de sus nietas, depositó su voto y salió con el mismo caminar lento. Aun faltarían horas para conocer los resultados, pero Alejandro Ordóñez se sentía optimista de conseguir los votos para ganarle la consulta presidencial a Iván Duque y Marta Lucía Ramírez.

"Creo que van a ser unos resultados muy sorprendentes. Similares a los de la jornada del plebiscito. Tengo la plena convicción de que vamos a ganar", dijo Ordóñez, con su tono suave, calmado, sereno, a una decena de periodistas.

A la salida del colegio Chuniza, unas 50 personas lo esperaban. "¡Se vive, se siente, Ordóñez presidente!", gritaron en un solo coro. Ordóñez elevó sus manos y devolvió saludos. Una mujer que dijo tener 53 años lo abordó y le dijo que no se olvidara de los pobres, y él la despidió con un beso y un abrazo. Un profesor le pidió una foto. Una niña le dio la mano. Un joven pasó gritando insultos que se apagaron en la distancia. Todo pasó muy rápido. El candidato siguió su marcha, bajo un sol fuerte.

Encomendado a Dios

Ordóñez comenzó su jornada muy temprano. Se levantó a las 5:30 a.m. Desayunó con su familia: esposa, hijas, nietos. A las 8:05 llegó a la iglesia Sagrados Corazones, en el barrio Soledad, donde asistió a una misa de unos 40 minutos. Allí había unas 120 personas. Recibió algunos abrazos, escuchó la ceremonia, invitó a la gente a votar. "Solo por hoy me pueden rayar la cara", dijo y soltó una risa. Confesó que en la misa le pidió a Dios por una buena jornada electoral. "Pedí por la patria, por la familia y por la paz", dijo.

Luego recibió la llamada de Iván Duque, intercambiaron éxitos en la jornada. De Marta Lucía, bromeó: "Creo que perdió mi número". Volvió a reír y se marchó en una camioneta negra, en caravana hacia Usme.

La jornada la siguió acompañando a su familia a votar. Recorrerá otras localidades de la ciudad y posteriormente irá a la sede de campaña, donde esperará los resultados.

PABLO ROMERO
REDACCIÓN EL TIEMPO

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