Presidenciales

Consenso de candidatos presidenciales en lucha contra la corrupción

En foro de EL TIEMPO, el Rosario y la Konrad Adenauer, anunciaron propuestas contra este flagelo.

Foro

De izq. a der., el director de EL TIEMPO, Roberto Pombo, y los candidatos Germán Vargas, Iván Duque y Humberto de la Calle durante el foro ‘La ética en lo público: responsabilidad de todos’

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Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

13 de febrero 2018 , 10:28 p.m.

Un amplio consenso sobre la prioridad en el combate a la corrupción dejaron planteado este martes varios candidatos presidenciales que participaron en el foro sobre la ética de lo público, convocado por EL TIEMPO, la Universidad del Rosario y la fundación Konrad Adenauer.

En un primer panel, moderado por el director de EL TIEMPO, Roberto Pombo, Germán Vargas, Iván Duque y Humberto de la Calle dejaron claras sus posturas contra este flagelo y los tres coincidieron en que la ‘mermelada’ (las dádivas del Gobierno a los congresistas), entregada para generar “gobernabilidad”, se ha convertido en fuente de corrupción desde hace años.

No dejó de sorprender que Vargas Lleras, Duque y De la Calle tuvieran coincidencias puntuales sobre muchos temas, como aquellas de eliminar la casa por cárcel para los corruptos y proceder a una extinción plena de sus bienes.

En otro panel, los candidatos presidenciales Piedad Córdoba, Alejandro Ordóñez y Carlos Caicedo se trenzaron en fuertes recriminaciones de tipo personal que subieron la temperatura del encuentro. Ordóñez, quien como procurador destituyó a Piedad Córdoba de su curul del Senado, le pidió a la ahora candidata presidencial que confesara si ella era ‘Teodora de Bolívar’, un supuesto alias con el que la llamaban en las Farc, y si tuvo vínculos con esa organización cuando era ilegal.

“Ni soy ni he sido ‘Teodora de Bolívar’. Si hubiera estado en las Farc lo hubiera reconocido y lo reconocería de cara al país”, respondió ella.

Las tres cabezas de los órganos de control –el fiscal, Néstor Humberto Martínez, el procurador, Fernando Carrillo, y el contralor, Edgardo Maya– hicieron un llamado a que la ciudadanía se apropie del control de los corruptos y los delate.

Michael Sandel, el profesor de Harvard invitado como figura central, dijo que en el caso de Colombia “no es posible resolver el problema de la corrupción sin resolver también la inequidad y los términos del discurso público, que es lo más erosiona la confianza de la sociedad”.

Si hubiera estado en las Farc lo hubiera reconocido y lo reconocería de cara al país

‘Esto es con hechos, no discursos’

El eje central del discurso de Germán Vargas fue demostrar que, más que promesas, él ha sido adalid en la lucha contra la corrupción desde hace 30 años, como congresista y como miembro del Ejecutivo.

Vargas hizo un relato de varias normas que impulsó como congresista para frenar el impacto de esta problemática, entre las cuales mencionó la que aumentó las penas para varios delitos contra la administración pública, el Código Disciplinario, la ley que reguló la carrera administrativa, la extinción de dominio, el estatuto antitrámites y el estatuto anticorrupción.

Lamentó que no se utilice la extinción de dominio contra los corruptos. “Ese es el instrumento más poderoso que hay para luchar contra este flagelo y no se aplica, no ha habido la voluntad política”, aseguró.

Confesó que cada vez que llegó a cargos en el Ejecutivo, “lo primero” que hizo fue “eliminar la mermelada” y citó casos como el de Fonsecón, en Mininterior.

Subrayó el hecho de que, como Vicepresidente de la República, lideró el manejó recursos por más de sesenta billones de pesos en el sector de infraestructura, por lo que no tiene “ni una sola denuncia” por malos manejos. “¡Ni una sola!”, replicó.

El exvicepresidente también admitió que las relaciones entre el Ejecutivo y el Congreso se han convertido en fuente de corrupción y han minado la confianza pública.

Vargas entregó al auditorio un extenso programa de combate contra la corrupción que revelará dentro de pocos días de manera oficial, en el cual consigna que esta lucha “se hace con hechos, no con discursos”.

‘Se acabó la mermelada’

Iván Duque, candidato del Centro Democrático, se comprometió durante su intervención a acabar con la llamada ‘mermelada’.

Dijo que está “listo” para gobernar “sin el computador de Palacio” con el cual, según él, se asegura el apoyo de los congresistas (con contratos y nombramientos) a los proyectos del Gobierno.

El discurso de Duque fue más académico, centrado en las propuestas y animado con gráficos que llamaron la atención del público.

El candidato uribista aseguró que en un gobierno suyo modificará la forma de financiación de las campañas, para que, tanto para Congreso como para Presidencia, los aportes solo puedan provenir de personas naturales.

Igualmente se comprometió a limitar la contratación directa, pues “esto abre espacios para un abuso de la discrecionalidad de los funcionarios públicos”, y en su reemplazo hará –si es elegido presidente– concursos o licitaciones de manera digital, con varios proponentes.

Para Duque también es muy importante crear incentivos para la denuncia ciudadana. “Que el ciudadano tenga la capacidad de denunciar, a través del teléfono o de las redes sociales. Hay que generar una gran presión sobre los corruptos, que sepan que todos los estamos vigilando”, expresó.

Entre los hechos sobre los que hizo énfasis está que quienes cometan actos de corrupción paguen su condena en “cárceles con barrotes” y no reciban beneficios, como ocurre hoy. “Debemos acabar con la cultura del vivo e incentivar la transparencia”, dijo.

‘Relaciones perversas’

Humberto de la Calle, candidato presidencial por el Partido Liberal, ubicó en las “relaciones perversas” entre el Gobierno y el Congreso la fuente de los mayores casos de corrupción.

“La irresponsabilidad de quienes dirigen el país se manifiesta en las relaciones perversas entre el Ejecutivo y el Congreso, la ‘mermelada’, como suele llamarse. Esto significa que el problema de fondo es cultural y no solo de leyes escritas”, aseguró.
En tono perentorio notificó: “Si soy presidente de la República y un congresista me pide ‘mermelada’ (es decir, puestos o contratos), lo saco de mi oficina”.

Y coincidió con Germán Vargas e Iván Duque –como si los tres se hubieran puesto de acuerdo– en que la lucha contra la corrupción demanda, como acción fundamental, la voluntad política del Presidente de la República.

De la Calle, reconocido como uno de los arquitectos de la Constitución de 1991 y negociador principal del acuerdo de paz con las Farc, planteó además diez puntos que serían los ejes principales de su lucha contra la corrupción en caso de ser elegido presidente: responsabilidad penal para las personas jurídicas, recompensas a denunciantes de casos de corrupción, no a casa por cárcel para los autores de este delito, previa devolución íntegra y total de los bienes adquiridos ilícitamente como condición previa para colaborar con la justicia, y muerte civil para quien sea condenado por estos casos.

También establecerá registros de citas de funcionarios públicos y de beneficiarios reales de las licitaciones, así como un portal de datos abiertos del Estado.

Duros ataques entre Piedad y Ordóñez

Las rivalidades personales de los candidatos Piedad Córdoba y Alejandro Ordóñez se tomaron uno de los paneles del foro. Aunque el tema del evento era la ética en lo público, Piedad y Ordóñez se lanzaron acusaciones en fuertes términos. En el mismo espacio, Carlos Caicedo fijó su posición sobre la corrupción y atacó algunas decisiones de Ordóñez como procurador.

‘No soy de las Farc’

Piedad Córdoba le recriminó a su rival y exprocurador, Alejandro Ordóñez, que la haya destituido como congresista. Piedad le reclamó que dijera por qué había “engavetado una serie de investigaciones, como las de Odebrecht”. Negó ser Teodora de Bolívar, como lo dijo la Procuraduría, y dijo que si hubiera estado en las Farc, “lo hubiera reconocido”.

‘La destituí en justicia’

Alejandro Ordóñez afirmó que había destituido a Piedad Córdoba “en justicia” porque encontró “probado” que había cometido faltas disciplinarias. Ordóñez le reclamó a Piedad que dijera ante el país si era Teodora de Bolívar o no y si “aconsejaba a las Farc manipular las pruebas de supervivencia de los secuestrados” que ella ayudó a liberar.

‘Se impuso el todo vale’

Carlos Caicedo, quien se marginó un poco del choque entre Piedad Córdoba y Ordóñez, afirmó que en la sociedad se impuso la cultura del ‘todo vale’ y que por ello la corrupción está rampante en la política y en la administración pública. Agregó que, si es elegido, emprenderá reformas en el sistema de salud, la justicia y el Consejo Nacional Electoral.

POLÍTICA
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