Sectores

Hay temor por el futuro de las termoeléctricas

Gremio dice que proyecto de la Creg les quitaría la mitad de lo que reciben por estar disponibles.

Energía eléctrica

La Creg quiere cambiarles el esquema de adjudicación de la energía a los generadores.

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Lee Jae-Won / Reuters

10 de septiembre 2017 , 09:38 p.m.

Los ajustes que está proponiendo el Gobierno al esquema del cargo por confiabilidad, recursos con los que se les paga a los generadores de energía la expansión, disponibilidad de la infraestructura y el abastecimiento continuo de electricidad, tienen en ascuas no solo a los agentes del sector sino a los mismos industriales, quienes ven que el país podría retroceder en este frente.

Si bien desde el pasado fenómeno del Niño la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) viene insistiendo en promover la eficiencia en los agentes, la cual se mide por el precio que pagan los consumidores, a su turno, las plantas térmicas, a través de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), y los usuarios que más energía usan, por intermedio de la Cámara de Grandes Consumidores de la Andi, coinciden en que de aplicarse lo planteado, habría una reducción artificial de precios que no reflejaría la realidad del mercado.

El director ejecutivo de Andeg, Alejandro Castañeda, explica que la Creg quiere cambiar el esquema actual, en el cual la demanda de energía por asignar de cada año se adjudica en partes iguales (a prorrata) entre todos los agentes.

Normalmente se asigna con este esquema el 80 por ciento del total, porque el 20 por ciento está asignada a largo plazo en las subastas de expansión.

El planteamiento es migrar a un modelo de subasta en el cual se ofrecería al mercado solamente el 30 por ciento de la demanda por asignar, lo que propiciaría una sobreoferta que haría bajar de manera artificial el precio de la energía.

Luego, una vez se defina en la subasta el valor en dólares por cada megavatio hora, el 70 por ciento restante se asignaría entre los que no entraron en la subasta, pero al precio de cierre de esta.

De acuerdo con Castañeda, la subasta planteada resultaría depredadora, toda vez que a esta no podrían llegar la mayoría de centrales termoeléctricas, las cuales resultarían castigadas por partida doble.

Primero, porque no les asignarían el 25 por ciento de la energía que hoy tienen para generar, además de que sus ingresos provenientes del cargo por confiabilidad, que se les pagan para estar disponibles, caerían casi a la mitad aproximadamente.

“Esto es bajar el precio a la brava, y a los que no ganan en la subasta los prorrateo. Fuera de eso les voy a pagar un precio bajo”, dice Castañeda.

Incluso, a algunas empresas con mayoría de generación hidráulica, que están comprometidas en contratos y no tienen espacio para crecer, tampoco les gusta la idea debido a que ya están comprometidas con contratos y si les bajan el cargo, las afectarían en sus ingresos futuros.

Efecto adverso

Lo delicado del tema, según Andeg, es que si la medida se aplica como está planteada, a partir del 2020, fecha para la cual se asignaría esta energía (ya está adjudicada hasta el 2019), varias termoeléctricas terminarían escogiendo quedarse apagadas y no estar disponibles, pues los recursos que recibirían no alcanzarían para cubrir ni siquiera sus costos fijos.

Es decir, no verían rentable permanecer en el mercado y preferirían salirse, afectando la infraestructura de respaldo, que en lo más fuerte del fenómeno del Niño llegó a generar hasta el 55 por ciento de la energía consumida en el país.

Adicionalmente, Daniel Romero, director ejecutivo de la Cámara de Grandes Consumidores de Energía y Gas de la Andi, señala que si bien la circular 055 de la Creg, en la cual se plantean los ajustes, prevé que nuevos actores, con tecnologías más eficientes, pueden entrar en la subasta y al mercado; esto no sería viable si el precio definido cae de forma significativa.

La razón es la misma: aunque tendrían asignaciones a 10 años, el precio bajaría tanto que ni las plantas existentes ni las nuevas entrarían porque los ingresos no cubrirían sus costos.

“Al hacerlo enfrentando toda la oferta con solo el 30 por ciento de la demanda, el precio será bajo, pero a la demanda no le interesa un precio bajo artificial”, agregó.

Y advirtió que si los cambios se aplican según la propuesta, el país podría quedarse sin el pan y sin el queso, pues “corremos el riesgo de quedarnos sin el respaldo y sin la nueva energía”.

Según Romero, la propuesta se debería ajustar y enfrentar toda la demanda con toda la oferta, de tal manera que haya un precio de mercado que sea atractivo para que un nuevo agente entrante pueda reemplazar al que no sea eficiente, posición que comparte Alejandro Castañeda, director ejecutivo de Andeg.

‘Deprimir precios no es el objetivo’: Creg

Frente a las inquietudes de las termoeléctricas y de los grandes consumidores de energía, el director ejecutivo de la Creg, Germán Castro, le dijo a EL TIEMPO que la resolución de consulta Creg 055-2017 busca que las asignaciones de obligaciones de energía firme se realicen mediante un esquema de competencia, de tal suerte que la demanda pague un precio eficiente por la energía en un periodo crítico, precio que se compone de los pagos por la dupla precio de escasez y cargo por confiabilidad.

El funcionario enfatizó que deprimir precios no es un objetivo del esquema, sino determinar uno que responda a la relación entre la demanda de obligaciones de energía firme y los costos de las tecnologías de generación más eficientes.

Y agregó que el mecanismo propuesto implica la identificación de un precio eficiente para la energía que se comprometan a entregar las plantas, es decir, la confiabilidad, y que bajo ninguna circunstancia un precio eficiente se puede interpretar como artificial, “ni es posible anticipar si será mayor o menor que el actual”.

Castro explicó que se extendió el período de consulta de la resolución planteada porque, teniendo en cuenta que la Creg está analizando ajustes al precio de escasez (el tope que se le reconoce a un generador por cada kilovatio), la comisión prevé que, cuando se hagan públicas las decisiones al respecto, los agentes podrían querer hacer comentarios adicionales a la luz de la nueva información.

“El nuevo plazo para comentarios se iniciará cuando se hagan públicas las decisiones sobre el precio de escasez, evento cuya fecha no es cierta aún”, precisó.

Y puntualizó al recalcar que los méritos o desventajas del esquema de subastas dependen principalmente de la manera de asignación de obligaciones de energía firme que ella implica.

ÓMAR G. AHUMADA ROJAS
Subeditor Economía y Negocios
En Twitter: @omarahu

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