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Crisis pensional de Nicaragua mantiene el debate en el país

Si en Colombia solo existiera Colpensiones, hoy la tasa de contribución sería 37 % del salario.

Nicaragua

Marchas en Nicaragua.

Foto:

Inti Ocon / AFP

25 de abril 2018 , 10:04 p.m.

La reforma del sistema de pensiones que quiso adelantar el gobierno de Nicaragua y que fue uno de los detonantes de violentas manifestaciones en el país centroamericano se convierte en un campanazo de alerta para Colombia que está abocada a un proceso en la misma dirección.

La alerta se genera en el sentido de que si los gobiernos persisten en hacer cambios con miras a fortalecer y mantener regímenes de reparto, como los que operan en países como Colombia y Nicaragua, necesariamente tendrán que subir de forma drástica las tasas de cotización y bajar los montos de las pensiones, pero esto no solo tiene riesgos políticos y económicos, sino que tampoco son garantía de que dichos sistemas sean sostenibles en el tiempo.

Jorge Llano, director de Estudios Económicos de Asofondos, gremio que reúne a los fondos privados (AFP), explicó que el sistema público de pensiones en Nicaragua colapsa, por lo que la reforma propuesta –que el Gobierno retiró ante las protestas callejeras– incluía elevar la tasa de contribución del 25 por ciento a 29,5 por ciento, mientras el monto de las pensiones se debía reducir un 5 por ciento para mantener el sistema.

En el país centroamericano, una persona cotiza, además, 750 semanas y la edad de jubilación de hombres y mujeres es 60 años.

Un ejercicio realizado por Asofondos indica que, suponiendo que en Colombia solo existiera el régimen de reparto y se quisiera mantenerlo, “hoy las personas deberían contribuir el 37 por ciento de su salario y en el 2050 el 105 por ciento de ese ingreso mensual, es decir que, aparte de lo que se gana, tendría que sumarle un 5 por ciento adicional para poder pagar las pensiones, si todos los colombianos cotizaran al régimen público y estuvieran activos”.

Llano dice que en el país se está abriendo una discusión para que todos contribuyan, al menos con un salario mínimo o cuatro, a un sistema de reparto puro, que al final de cuentas no será sostenible con la tasa de cotización actual, y lo que se conseguiría es que se termine contribuyendo en 10 o 20 años, fácilmente el 35 por ciento del salario para recibir las mismas mesadas que se recibirían hoy.

Por eso, insiste en que una buena reforma debe enfocarse en cobertura, equidad y sostenibilidad del sistema y no como se propone de darle más caja al Gobierno, porque si todos se pasan a Colpensiones habrá más ingresos para las pensiones actuales, pero no serán sostenibles ni suficientes.

ECONOMÍA

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