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Una nueva oportunidad para presentar una reforma tributaria integral

Se debe recaudar más dinero y tener un régimen de impuestos más equitativo, eficiente y simple.

Reforma tributaria

En un sistema moderno de impuestos, el recaudo, no obstante ser el principal objetivo, no es el único.

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Carlos Ortega / EL TIEMPO

20 de junio 2018 , 08:04 p.m.

En Colombia se volvió tradición que cada nuevo gobierno tramita al menos una reforma tributaria con el objetivo de financiar nuevos gastos o cumplir con ‘sugerencias’ de los organismos multilaterales en relación con las metas del déficit público. Y el nuevo gobierno no será la excepción.

Por supuesto que una de las obligaciones que tenemos como colombianos (tanto las personas naturales como las jurídicas) es contribuir al financiamiento de los gastos e inversiones a través del pago de impuestos de acuerdo con lo establecido en la Constitución. Sin embargo, en un sistema moderno de impuestos, el recaudo, no obstante ser el principal objetivo, no es el único. Existen otras metas que se pueden alcanzar a través del régimen tributario, como:

1. Incentivar metas económicas. A través de los impuestos se pueden promover inversiones tanto de nacionales como de extranjeros en sectores específicos de la economía, como el turismo, los servicios de tecnología, el sector agroindustrial, etc.

2. Proveer asistencia financiera para alcanzar objetivos sociales. A través de normas que permitan la deducción, como, por ejemplo, de donaciones hechas a sectores que son relevantes para el país, como el sector educativo, deportivo, grupos que atienden a poblaciones vulnerables, etc.

3. Servir como instrumento de regulación. A través de impuestos se pueden gravar actividades que la sociedad pueda considerar perjudiciales, y una carga tributaria alta puede tener casi el mismo efecto que una prohibición directa.4. Servir como instrumento para una mejor la distribución de la riqueza.

Un incentivo sin estigma

Este objetivo se puede conseguir con un mecanismo similar al usado en el sistema tributario de Estados Unidos, donde, a través de un figura llamada earned income credit (crédito por el ingreso trabajado/ganado), las personas de menores recursos, muchas de ellas cabezas de familia, presentan sus declaraciones de impuestos no para pagar tributos, porque el ingreso que tienen (una vez aplicados los diferentes tipos de descuentos o exclusiones) es muy bajo, sino para recibir una ayuda económica del Gobierno.

En la práctica tiene el mismo efecto que tendría recibir un subsidio directo (como el que reciben algunos colombianos a través del Sisbén), pero como se recibe a través del régimen tributario, no tiene el estigma asociado a los subsidios y promueve la búsqueda de un empleo formal.

En Colombia se podría utilizar este sistema para transferir dinero a los trabajadores colombianos que tienen los menores ingresos y que, bajo las normas actuales, no están obligados a declarar impuestos.

El incentivo para que declaren es que recibirían un dinero al presentar sus declaraciones de impuestos. El Gobierno, por su parte, ganaría en tres frentes: el primero, contribuiría a una mejor distribución de la riqueza; el segundo, aumentaría el número de colombianos interesados en los asuntos públicos.

En cualquier lugar del mundo, cuando un ciudadano presenta su declaración de impuestos (a pesar de que la mayoría no disfrutamos con el pago de impuestos) se siente parte del sistema y se ve ante la obligación de prestar una mayor atención a la manera como se está usando el dinero con el que ha contribuido.

El tercer frente es facilitar a la administración de impuestos el cruce de información. En la medida en que la Dian consiga más y mejores datos, tendrá unas mejores herramientas para luchar contra la evasión. La información que la Dian recibiría de estos colombianos (que actualmente no están obligados a declarar impuestos) se puede utilizar para identificar a otros colombianos (como empleadores de economías informales) que no están declarando impuestos o están reportando números por debajo de sus ingresos reales.

¿Hora del ‘impuesto a la muerte’?

Otro punto para el debate podría ser la adopción de un impuesto bastante controversial en otros países, denominado ‘impuesto a la muerte’ (death tax/estate tax), el cual se aplica a las herencias que dejan los más ricos de una sociedad. En un caso como el de Colombia estaríamos hablando de personas naturales que en el momento de su muerte dejan una fortuna, por ejemplo (y solo es un ejemplo), de 15.000 millones de pesos hacia arriba, un grupo que ha estado creciendo al ritmo al que la economía del país ha crecido en las últimas dos décadas.

La tarifa de este impuesto podría estar entre el 10 y el 20 por ciento, dependiendo del valor de la herencia. El objetivo de este tipo de impuesto es retornar a la sociedad una parte de la riqueza que se generó mediante el uso de las condiciones económicas, políticas, etc. que permitieron la generación de esa fortuna.

Muchos contribuyentes tratarían de evitar este tipo de impuesto, mediante donaciones en vida (a universidades, clínicas, fundaciones sin ánimo de lucro, etc.) o transferencia de esa riqueza a sus herederos en vida, lo cual también podría ser positivo. Es, tal vez, el tipo de impuesto más controversial que existe en el mundo, y muy seguramente en Colombia no tendría cabida, pero es importante pensar y debatir alternativas que ofrece el sistema tributario para compartir la riqueza generada por la sociedad como un todo.

Tres criterios claves

Independientemente de cuáles sean los objetivos que se busquen a través de una reforma tributaria, hay tres criterios que orientan la mayoría de sistemas de impuestos modernos: equidad, eficiencia y simplicidad. Aunque nuestra Constitución trae normas que respaldan estos tres conceptos para el diseño de un sistema tributario en un Estado social de derecho, en la práctica, lastimosamente, estos conceptos se han utilizado bastante poco.

El concepto de equidad es: ciudadanos en condiciones económicas diferentes deberían contribuir de manera diferente. Infortunadamente, en Colombia, el alto nivel de evasión ha llevado a que personas con ingresos menores terminen pagando más a través de la retención en la fuente y el pago del IVA que aquellos que tienen mayores ingresos pero que los manejan a través de economías informales.

El concepto de eficiencia se refiere a que un determinado tributo no genere alteraciones en el mercado. Un ejemplo de un tributo que crea grandes distorsiones es el impuesto a las transacciones financieras (el 4 por 1.000). Este impuesto que fue creado durante la administración Pastrana, debido a la crisis financiera, y fue presentado como de carácter temporal, ha sido mantenido por las administraciones de Uribe y Santos (a pesar de que ambos gobiernos en algunas ocasiones han manifestado su interés de eliminarlo) y genera enormes problemas, ya que muchos contribuyentes (especialmente personas naturales) buscan evitarlo a través de transacciones por fuera del sistema de financiero. Además, para el Gobierno sería más fácil combatir la evasión en la medida en que más transacciones se realicen a través del sistema bancario.

Y el tercer concepto es el de la simplicidad; en otras palabras, un número reducido de impuestos cuya comprensión no sea difícil para la población en general. Este concepto también es importante en la lucha contra la evasión, ya que mientras más complejo sea el sistema, hay un mayor incentivo para evadir impuestos. En Colombia tenemos demasiados tipos de impuestos a nivel nacional, departamental y municipal. Es importante evaluar cuáles son los más efectivos para alcanzar las diferentes metas buscadas, y simplemente eliminar el resto.

La tecnología no es solo una herramienta útil para la simplificación de los impuestos (especialmente para el recaudo del impuesto de renta y del IVA), sino también una herramienta vital para combatir la evasión. La experiencia de Brasil en relación con el uso de la factura electrónica y otras obligaciones tributarias de manera electrónica debe ser estudiada, y puede ser usada como modelo para la implementación de un sistema tributario 100 por ciento electrónico en Colombia.

A partir de agosto, el nuevo gobierno tendrá la oportunidad de presentar una reforma tributaria que ojalá nos ayude a recaudar más dinero para financiar los gastos e inversiones, pero que también nos permita combatir la evasión de manera efectiva, tener una mejor distribución de la riqueza, promover un mayor crecimiento y desarrollo económico, entre otros objetivos, dentro de un régimen de impuestos que sea equitativo, eficiente y simple.

JUAN CARLOS HOLGUÍN*
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
*Abogado. Maestría en impuestos de New York University.

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