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¿Quienes reciben subsidios son los que realmente los necesitan?

Aunque han ayudado a bajar el nivel de pobreza, algunos están llegando a clases medias y altas.

Subsidios de vivienda

Subsidios como los de vivienda llegan a millones de familias, pero se cuestiona la focalización.

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Hernando Herrera / Archivo EL TIEMPO

13 de agosto 2017 , 10:33 a.m.

En los últimos años, la política de subsidios ha ayudado a bajar los niveles de pobreza en el país, y el mayor impacto se ha sentido en el indicador de pobreza extrema, porque según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el indicador nacional de pobreza extrema se ubicó en el 2015 en el 7,9 por ciento y si no se hubiera contado con las ayudas dicho índice se hubiera ubicado en el 9,5 por ciento de la población del país.

Al corte del 2015, las cifras del DNP muestran que el plan de Familias en Acción alcanza una cobertura de 2,6 millones de familias, mientras en el régimen subsidiado de salud se destinaron para ese mismo año 13,4 billones de pesos, para alcanzar así una cobertura de 23,2 millones de personas.

Diez años atrás, el alcance era de 18,6 millones de personas, con ayudas por 3,3 billones de pesos.

No obstante, con 24 billones de pesos asignados en el 2015, la vivienda es el rubro al que más recursos se asignan en subsidios, incluyendo los montos para los subsidios de tasa de interés, según los programas que ha ejecutado el Gobierno.

De otro lado, en pensiones, el apoyo estatal llegó para ese año a $ 18 billones, seguido de la salud, que en total requirió $ 15 billones.

Y si se incluyen otros programas como los de servicios públicos, los de atención a la pobreza, atención a la primera infancia y los de educación, el 66,8 por ciento de los 72 billones girados en el 2015 se distribuyeron a poblaciones en condiciones de pobreza extrema (menos de 125.000 pesos de ingresos mensuales por persona), gente en condición de pobreza (que perciben al mes menos de 235.000 pesos) y la clase emergente (es decir, a quienes ganan menos de 450.000 pesos por persona).

En resumen, en subsidios sociales el país destina hoy en día más de la tercera parte del Presupuesto General de la Nación, que se irrigan a través de 62 programas que existen actualmente para este fin, y sus beneficios llegan a millones de familias.

Clase media, con más apoyo que los pobres

Si bien los subsidios les han permitido a millones de familias mejorar sus condiciones de vida, gremios, analistas y el Gobierno coinciden en que se ha desviado su focalización y hay quienes reciben ayudas, en cifras nada despreciables, sin ser de estratos bajos.

En pensiones, el 52 por ciento de los 18 billones va para subsidiar a gente de clase media consolidada y de estrato alto. Las personas de clase media consolidada y con ingresos menores a 7,5 millones de pesos recibieron en el 2015 el 30,4 por ciento de todos los subsidios dados ese año, por encima del porcentaje que sumaron juntos los hogares en pobreza extrema y pobreza, que tuvieron el 28,2 por ciento.

Mientras en vivienda, según Planeación, la clase media consolidada recibió el 32 por ciento del total para ese rubro, en subsidios al inmueble pero más recientemente en subsidios a la tasa de interés, donde, en servicios públicos se les asignó 27,2 por ciento del total.

Y además de los ya conocidos casos de los colados en el Sisbén, en servicios públicos, Mauricio López, vicepresidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco), sostiene que la causa principal para la inequidad sigue siendo la estratificación, pues es imposible que en muchos municipios prósperos no haya estratos 5 y 6. Incluso, la estratificación depende de los mandatarios locales de turno y en la mayoría de casos prefieren no hacer cambios a este esquema.

Recientemente, los gremios del sector energético insistieron al Gobierno en el desmonte del subsidio de energía eléctrica para el estrato 3 (en gas no lo tiene), al igual que otras ayudas adicionales.

La situación cobra más relevancia en medio del recorte de 5,5 billones de pesos anunciado para el presupuesto del 2018, con el cual habrá un faltante de 2,4 billones al cierre del 2018 en subsidios de energía y gas, incluyendo el saldo en rojo del 2017. De dicha suma, el hueco en energía eléctrica sería de 1,8 billones, cuyo primer efecto sería el aumento de tarifas para los usuarios.

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