Sectores

Luz y sombra del sector de las flores en Colombia

Denuncian precariedad en las condiciones de trabajo de un sector que emplea un 65 % de mujeres.

Flores

Muchas empresas de flores han puesto en marcha planes de beneficio social para sus trabajadores.

Foto:

Juan C. Domínguez

26 de diciembre 2017 , 06:57 p.m.

Luego de medio siglo, Colombia es el segundo exportador de flores en el mundo, detrás de Holanda. El primero en Estados Unidos. Ha conseguido que los vaivenes económicos que destruyeron los sueños de los gobernantes de convertir el país en una nación petrolera no afecten a este sector.

El cambio climático y la volatilidad del dólar respecto al peso, la moneda local, han sido los únicos obstáculos en un camino que los floricultores han superado con subsidios del Gobierno. Así se ha evitado que el principal producto no agrícola (por encima del azúcar) de la canasta exportadora de Colombia no pierda su posición en el mercado.

“Calculamos que este año vamos a conseguir un beneficio de 1.400 millones de dólares”, dice Augusto Solano, presidente de Asocolflores, la asociación que reúne a 220 empresas del sector y representan el 65 por ciento de las ventas en el exterior.
En el primer semestre del 2017, las exportaciones de flores aumentaron un 8 por ciento en valor y un 3,5 por ciento en volumen frente al mismo periodo del 2016.

El 75 por ciento del producto se vende en Estados Unidos y el 25 por ciento restante se reparte entre otros 80 países, con Inglaterra, Japón, Rusia y Canadá a la cabeza.

El 75 por ciento del producto se vende en Estados Unidos y el 25 por ciento restante se reparte entre otros 80 países, con Inglaterra, Japón, Rusia y Canadá a la cabeza. La mayoría de estos destinos prefieren la rosa, pero Colombia tiene en el clavel uno de sus productos estrella, el que copa el 60 por ciento de las exportaciones. “Manejamos más de 1.400 variedades de más de 50 especies de flores”, apunta Solano.

La floricultura dio trabajo a 130.000 personas en el 2015, 65 por ciento eran mujeres y el 35 por ciento, hombres, según el último dato de la Federación de Comerciantes (Fenalco). Las madres cabezas de familia representan la mayor parte de la mano de obra del sector. Asocolflores asegura que concentran el 25 por ciento del empleo formal femenino de Colombia.

Son mujeres de estratos bajos, con poca formación. Trabajan unas ocho horas al día por un sueldo que no supera el salario mínimo colombiano, según informes de Corporación Cactus, organización social que lucha para mejorar las condiciones y los derechos laborales en el sector de la floricultura.

El País ha consultado a Asocolflores cuál es la paga media, pero no ha obtenido una respuesta concreta.

“El sector empresarial argumenta que es su manera de ayudar a mujeres para que tengan ingresos. Nosotros sentimos que hay un aprovechamiento, porque ellas ofrecen menos dificultades o resistencia por su condición de vulnerabilidad”, dice Ricardo Zamudio, director de la Corporación Cactus.

Desde hace 20 años, esta organización da la versión menos romántica de las flores colombianas. No cuestionan la formalidad de los contratos. Denuncian un mercado que aumenta sus beneficios año tras año, mientras que sus trabajadores –aseguran– ven cómo sus condiciones empeoran. “Noventa mil empleos del sector son directos y 40.000, indirectos”, apunta Zamudio; “el aumento de la tercerización laboral nos preocupa porque las empresas dejan de hacerse cargo de los derechos de los trabajadores”.

El nivel de sindicalización en la floricultura colombiana no llega al 1 por ciento. Como en muchos otros sectores de la agricultura y la industria en el país, los planes colectivos han sustituido a los sindicatos, aunque instituciones como la Organización Internacional del Trabajo y Estados Unidos, a través del tratado de libre comercio firmado con Colombia, hayan mostrado su rechazo a esta práctica.

Corporación Cactus ha analizado desde los noventa cómo la carga de trabajo sobre cada empleado ha aumentado, sin que el número de contrataciones haya seguido el mismo ritmo. En temporadas altas como San Valentín (14 de febrero), fecha que supone el 15 por ciento de la producción anual de las flores de exportación colombianas, las jornadas pueden superar las 20 horas.

“Se les paga el trabajo extra, pero no supone un gran incremento en el salario final”, dice Zamudio. “Y tiene efectos evidentes en la salud por los movimientos repetitivos y la exposición a los agroquímicos”. Esta situación, a la que Cactus denomina “estructural”, no se da en todas las empresas.

ANA MARCOS
​Ediciones EL PAÍS, SL 2017

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA