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Fecha de vencimiento vs. ‘consúmase antes de...’

Estas dos etiquetas dan información diferente sobre el alimento que va a comprar.

Productos supermercado

La fecha de vencimiento de un alimento indica que, después de ese día, el producto se verá afectado química y microbiológicamente y podría perjudicar su salud sin que esté visiblemente podrido.

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123rf

02 de marzo 2018 , 08:43 p.m.

Cuando vamos a hacer mercado, normalmente buscamos con rapidez una fecha que diga hasta cuándo podemos consumir el alimento que queremos comprar. Si no vence dentro de un par de semanas, lo echamos al carrito. Si no, lo dejamos ahí. No notamos que hay dos tipos de fechas que pueden cambiar la forma como hacemos nuestras compras: la fecha de vencimiento y el ‘consúmase antes de...’.

En general, pensamos que estas etiquetas significan lo mismo: cuándo un producto deja de ser apto para el consumo. Sin embargo, tienen diferencias sustanciales. La inscripción ‘consúmase antes de esta fecha’ impresa en una etiqueta, paquete, lata o frasco significa que el fabricante de ese producto no puede garantizar que después de esa fecha siga teniendo la misma calidad con la que se empacó, aunque eso no afecte su salud.

Como explica la directora del programa de ingeniería de alimentos de la Universidad de la Salle, Liliana Peralta, “cuando llega la fecha indicada en el ‘consúmase antes de...’, usted debería esperar que ese producto solamente haya perdido calidad sensorial y nutricional”. Es decir, puede humedecerse o resecarse demasiado después de esa fecha; puede dejar de ser crocante si se trata de una galleta, por ejemplo, y puede perder algunas vitaminas que solo se conservan hasta esa fecha en las condiciones indicadas para el almacenamiento del producto, pero no está dañado.

Por su parte, la fecha de vencimiento indica que, después de ese día, el alimento se verá afectado química y microbiológicamente. En otras palabras, “ese producto puede empezar a tener más bacterias de lo que estaría permitido, y eso podría afectar su salud sin que esté visiblemente podrido (que presente un olor putrefacto, que tenga hongos, etcétera)”, explica Peralta.

Los productos que perecen con mucha rapidez y que no requieren un almacenamiento especial, como las frutas, verduras y panes, suelen no tener fecha de vencimiento porque deben consumirse entre las dos semanas siguientes a la fecha de su compra. En cambio, los que tienen fecha de vencimiento y/o un ‘consúmase antes de...’ son aquellos que están empacados o enlatados.

Vale la pena destacar que, en el caso de los enlatados, sus fechas de vencimiento pueden variar significativamente si no se siguen al pie de la letra las indicaciones de almacenamiento del enlatado. Por eso, una vez abierta la lata, debe consumir su contenido en los próximos días y, si no, mantenerlo refrigerado.

Lo mismo puede suceder con los lácteos y productos que requieren refrigeración o congelación: si se rompe por más de cuatro horas la cadena de frío, se pueden alterar las características del producto.

En este contexto, para hacer una compra de alimentos que sea saludable y cumpla con los mejores estándares de calidad, tenga en cuenta que si va a realizar un mercado para que le dure mucho tiempo en la casa, debe tener muy claro cuáles productos son los que necesita para un consumo inmediato y cuáles quiere almacenar para las próximas semanas o meses.

“En la medida en que priorice lo que va a consumir pronto y lo que va a dejar para otro momento, antes de comprar debe revisar las fechas de vencimiento o de consumo recomendado de cada uno de los productos para saber cuándo consumirlos”, recomienda Peralta.

También añade que, si tiene productos en su casa que ya pasaron su fecha de ‘consúmase antes de...’, en vez de descartarlos puede aprovechar para usarlos como ingredientes para comidas más complejas. Así, no desperdiciará su dinero y tampoco estaría desperdiciando comida, un problema que afronta el mundo entero.

Saber etiquetar

Según un estudio realizado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), en Colombia, productores y consumidores pierden o desperdician 9,76 millones de toneladas de comida al año. Gran parte de este desperdicio se genera porque los empresarios no hacen los cálculos correctos y ponen una fecha anticipada a la que realmente debería tener el alimento para seguir estando a la venta en óptimas condiciones. “Es un reto para la industria procesadora de alimentos establecer el tiempo y las condiciones de almacenamiento de sus productos, de forma tal que sea de alta calidad e inocuo para el consumidor; deberían usar técnicas precisas”, afirma Liliana Peralta, directora del programa de ingeniería de alimentos de la Universidad de La Salle.

EL TIEMPO

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