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‘No es momento para el pesimismo’: Minhacienda

Cárdenas va a seguir en el cargo ‘para evitar que quienes quieren politizar la economía’ lo logren.

Mauricio Cárdenas

Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda.

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Claudia Rubio / EL TIEMPO

01 de abril 2017 , 09:20 p.m.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, anunció que se quedará en el alto cargo si así lo solicita, como parece totalmente seguro, el presidente Santos.

Quiere continuar como ministro de Hacienda por varias razones. Entre otras, “para evitar que quienes quieren politizar la economía y sembrar desconfianza logren su objetivo”.

El alto funcionario reveló, además, que habrá una gran apertura al mundo árabe para obtener “una inversión responsable” y abrió las puertas para la eventual vinculación al país de los fondos soberanos de Emiratos Árabes y sus aerolíneas. Según Cárdenas, para la economía del país, “lo peor ya pasó”.

¿Por qué, entonces, se siente débil la economía?

El año pasado fue muy difícil, y todavía estamos sintiendo los últimos coletazos. El Banco de la República tuvo que subir las tasas de interés para enfriar la economía y controlar la inflación. A pesar de todo esto, crecimos 2 por ciento, más que muchos países de la región. Pero revertir estas tendencias no se logra de un día para otro. La tasa de interés empezó a bajar en diciembre, y se tomará un tiempo en dinamizar el crédito. Estamos en esa transición, pero la ventaja es que tenemos un panorama más despejado: la inflación está cayendo, la paz y la reforma tributaria ya no generan incertidumbre, y el petróleo ha subido. 2017 será mejor que 2016.

¿Por qué han bajado tanto los índices de confianza?

Las encuestas miden un sentimiento que por naturaleza tiende a mirar hacia atrás. Pero si nos enfocamos hacia adelante, vemos una economía que tiene una clara estrategia de crecimiento, en la cual le hemos dado prioridad a la inversión social para seguir reduciendo la pobreza y proteger la clase media. La adición presupuestal que acabo de radicar tiene ese doble objetivo.

Pero son los empresarios quienes se quejan...

Ya pasó lo peor. No es el momento para el pesimismo. Este año será clave para sectores importantes como la infraestructura, la vivienda, la construcción de aulas escolares, que impulsarán el aparato productivo. Eliminamos los aranceles a todas las materias primas y la maquinaria no producidas en el país. La tasa de homicidios este año va a ser la más baja desde 1970, algo de lo que se debería hablar más, pues representa la nueva Colombia.

¿Este notable descenso del consumo es acaso un fenómeno coyuntural?

Es el efecto natural de haber tenido las tasas de interés muy altas todo el año pasado. Pero afortunadamente ya están bajando. Además, la adición presupuestal inyecta recursos adicionales que estimularán el consumo.

Pero ¿usted admite que el consumo está afectado?

Sí, pero existen las condiciones para que repunte, como toda la economía.

La industria, además, tuvo en el primer mes del año un crecimiento nulo...

Enero y febrero no fueron buenos, pero hay síntomas alentadores, especialmente en las exportaciones no tradicionales, que están creciendo desde noviembre. Las importaciones de bienes de consumo también crecieron en enero. Esto refleja que ya nos acomodamos a un dólar a 3.000 pesos y empezamos a ver, con cierta demora, el efecto positivo sobre las exportaciones. Este viernes revisamos las cifras de arranque de año de Ecopetrol: son excelentes. Algo similar debe estar pasando en el resto del sector petrolero.

Le confieso, Ministro, que no entiendo su optimismo: el consumo va mal, el crédito va mal, la industria y el comercio van mal, las exportaciones no van bien...

Yo profeso el “optimismo realista” del que habló hace pocos días el doctor Jorge Mario Velásquez, presidente de Argos. Optimismo porque las cosas van a mejorar. Realista porque no podemos esperar maravillas en un entorno complejo. Según Fedesarrollo, la magnitud del choque externo que experimentamos es solo comparable a lo que vivió el país durante la Gran Depresión de los años 30. Eso nos ha obligado a recortar el gasto público en muchas áreas, aumentar impuestos, devaluar el peso. Pero hicimos las cosas bien, y así lo confirman los mercados. Hoy, Colombia tiene su calificación BBB intacta, y nuestros bonos se colocan a tasas favorables. Nos ponen como ejemplo de un país que hace la tarea.

Pero el desempleo está creciendo...

Si algo caracteriza a nuestra economía ahora, es que es más fácil generar empleo formal gracias al desmonte de los impuestos a la nómina, los llamados parafiscales.

Para completar este panorama, la industria petrolera ha informado que las reservas de Colombia no alcanzan sino para ocho años. En Venezuela alcanzan para más de 100 años. ¿Qué van a hacer ahí?

Invertir más, traer más compañías. Tomamos la decisión, con el apoyo del Congreso, de incentivar la inversión en exploración: cuando una compañía invierte más de lo que está obligada a hacer, le damos un bono para que pague impuestos en el futuro. También hay un asunto de cultura empresarial. Las empresas han pensado más en producción que en reservas, y eso no es sostenible.

¿En la última junta de Ecopetrol se tomó alguna decisión sobre esto?

La empresa está invirtiendo este año 3.500 millones de dólares, duplicando el nivel de 2016. Y propuse que invierta aún más, pues tiene recursos. Le pusimos a la administración metas ambiciosas en reservas y atamos la evaluación del desempeño de los funcionarios a su cumplimiento. En la industria petrolera colombiana está pasando algo similar. Hace poco, la Asociación Colombiana del Petróleo dijo que la inversión en exploración y producción este año será el doble de la del año pasado.

¿Qué va a pasar con Electricaribe?

Estamos sintonizados con la Costa y defendemos la necesidad de la intervención para asegurar la prestación de un buen servicio a 10 millones de personas. La Superintendencia de Servicios Públicos evitó un apagón generalizado, pues los generadores le iban a dejar de suministrar energía a Electricaribe. Fue una decisión necesaria.

¿Y frente a la demanda presentada por Gas Natural Fenosa?

Tenemos los argumentos legales para defendernos en cualquier instancia. Colombia es un país garantista, respetuoso de la inversión extranjera y donde el término ‘nacionalización’ no hace parte de la historia ni de la tradición legal. La propia empresa que usted menciona tiene el mejor ejemplo de éxito empresarial en nuestro país: Gas Natural ESP, la empresa que presta el servicio de gas natural en el centro del país. Hace poco, sus directivas anunciaron un ambicioso plan de inversiones para hacer crecer la compañía. Supongo que, si lo hacen, es porque la empresa es rentable y le va bien. Difícil le va a quedar a Gas Natural Fenosa argumentar que este no es un país amigable hacia la inversión extranjera, que genera las condiciones propicias para que los negocios crezcan.

Gas Natural Fenosa dijo oficialmente que la compañía fue expropiada...

Eso es totalmente falso, y afortunadamente nadie creyó semejante despropósito, ni acá ni en el exterior. En el caso específico de los servicios públicos domiciliarios, la Ley 142 dice que cuando hay una amenaza inminente para que se interrumpa la prestación del servicio, hay razones para intervenir. Después de intervenirla, la Superintendencia constató que la empresa estaba insolvente. Así de simple.

Cambiando de tema, ¿cuál es el fin de la adición presupuestal que presentó?

Es para incorporar al presupuesto los recursos de la reforma tributaria y así reforzar la inversión en paz, equidad y educación. Somos un gobierno coherente, ponemos los recursos donde están las prioridades. Dijimos ‘queremos ser el país más educado de la región’, pero para que sea una realidad hay que invertir. Por eso, la educación hoy tiene 35 billones en el presupuesto, de lejos el puntero. Otro sector que ha crecido mucho es la salud. Logramos la cobertura universal con un plan de beneficios mejorado. Eso cuesta.

¿Los 7.000 guerrilleros que antes dependían de sembrar coca ahora van a depender de sustituir lo que ayudaron a sembrar?

Las Farc ahora apoyan los programas de sustitución. Ya no pueden proteger esa actividad, tienen que ayudar a desmontarla. Esto requiere recursos para financiar proyectos productivos alternativos, hacer vías y, por un tiempo, darles subsidio a quienes dejen los cultivos ilícitos.

¿Vincular a los ex-Farc en la sustitución de cultivos no es ponerle queso al ratón?

Las Farc se equivocarían frente a Colombia y al mundo si incumplen. Uno de los grandes logros del proceso de paz, y así lo ha entendido la comunidad internacional, es remar para el mismo lado frente al problema de las drogas. Esto salva vidas y evita la destrucción del medioambiente.

¿Usted va a seguir en el Ministerio de Hacienda?

Esa es una decisión que le corresponde al Presidente, pero él sabe que, si me necesita, cuenta conmigo incondicionalmente. El éxito económico de nuestro país es mi prioridad, por encima de cualquier otra consideración personal o política. Los hechos han demostrado que siempre he puesto por encima los intereses de la nación, así en ocasiones eso signifique un desgaste en lo personal. Si el presidente Santos, de quien siempre he recibido un apoyo irrestricto, considera que le presto un buen servicio al país acompañándolo hasta el final de su mandato, me tiene ahí, firme.

Pero ¿quiere quedarse?

Sí, por tres razones: concluir una gestión con una economía repuntando, defender una obra de gobierno que ha sido extraordinaria, y evitar que quienes quieren politizar la economía y sembrar desconfianza logren su objetivo.

Usted tuvo hace poco una reunión con funcionarios de Emiratos Árabes para facilitar la inversión en Colombia. ¿Se facilitará?

Nos interesa que venga más inversión responsable. En el caso de Emiratos, nos propusieron un acuerdo de doble tributación. Les dijimos que nos interesa, siempre y cuando paguen los impuestos que les corresponde aquí y que sean empresas serias y reputadas, como los fondos soberanos o las aerolíneas. Acordamos un cronograma de trabajo. Tenemos interés en atraer inversión agropecuaria. Ellos importan sus alimentos, nosotros los podemos producir.

¿Se ha examinado la posibilidad de que los fondos de inversión de los Emiratos se vinculen a construcción de vías?

Ellos tienen capital, y la infraestructura es una inversión rentable en la que pueden participar. Les propusimos que aporten a un fondo para invertir en el sector con la Financiera de Desarrollo Nacional.

¿Y en cuanto a la aerolínea de los Emiratos?

Sería bueno que decidiera volar a Colombia pues está catalogada como una de las mejores del mundo, con extraordinarias conexiones en el ‘hub’ de Dubái. Lo que queremos es que puedan llegar más visitantes a nuestro país y que los colombianos podamos viajar con precios más bajas.

¿Y también es partidario de que venga Qatar Airways?

También. No puede haber preferencias. El que quiera venir y cumpla con las normas, que venga. El conflicto nos aisló de los grandes flujos del turismo mundial. Es hora de recuperar el tiempo perdido. Necesitamos más visitantes. Eso es más empleo y más ingresos para Colombia.

Avianca dice que Qatar es bienvenida, pero no para que cubra Madrid-Bogotá. Eso lo llama “competencia desleal porque ellos están subsidiados”...

Ese tema específico prefiero dejárselo a las autoridades competentes. Pero si me preguntan, diré que los tiquetes aéreos siguen siendo muy costosos y que solo bajarán si hay más competencia.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO

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