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La minería le apuesta al progreso del país / Análisis Unisabana

Guste o no, este sector desarrolla una actividad legítima y es foco de desarrollo en las regiones.

Minería

Los campesinos dicen que no quieren que la minería entre a sus territorios y dañe el medio ambiente.

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Archivo / EL TIEMPO

19 de abril 2017 , 08:38 a.m.

En medio del ambiente de consultas sobre minería que se vive actualmente en el país, surgen varias dudas: ¿Está de acuerdo con que las viviendas se fabriquen todas a base de guadua? ¿Está a favor con que se suprima el uso de teléfonos celulares para poder detener el avance de la minería? ¿Le parece bien suspender el desarrollo de la infraestructura para evitar la explotación de minerales?

Aclaro, no pretendo provocar a los lectores con estas preguntas, quiero, al contrario, evidenciar una realidad que muchas personas desconocen: la minería responde a la necesidad de desarrollo de múltiples soluciones para la vida, gústenos o no esa es la realidad. Por eso sugerir una cadena de consultas para suspender de tajo la actividad minera en Colombia no sólo resulta una actitud populista muy poco visionaria, sino que demuestra cuán lejos estamos de propiciar verdaderos ambientes de diálogo para construir la paz.

Es sorprendente que estemos dispuestos a apoyar diálogos con agentes violentos, que son además los principales responsables de la contaminación que produce la minería ilegal, y al mismo tiempo parecemos incapaces de proponer diálogos constructivos con actores legales y legítimos que llevan años realizando millonarias inversiones económicas en el país.

Pero, además, desconocemos que una de las principales preocupaciones del posconflicto es encontrar mecanismos que permitan al Estado llegar a regiones donde tradicionalmente no hace presencia y mismo tiempo no nos damos cuenta de que son justamente las compañías de los sectores extractivos las que están dispuestas a invertir en lugares en los que los tendidos de energía son precarios, los acueductos y las vías inexistentes, y las condiciones de empleo para un profesional promedio resultan muy poco atractivas.

Cuando una empresa de esta naturaleza inicia operaciones lo hace sin recibir un centavo de ingreso porque se encuentra en fase exploratoria; en cambio, genera en las regiones dinámicas económicas que extienden sus encadenamientos desde las veredas en las que operan hasta las cabeceras municipales y los municipios vecinos. Personas jóvenes que tradicionalmente tienen como alternativa la actividad agrícola poco rentable, los cultivos ilícitos o la incorporación a grupos al margen de la ley, de repente se encuentran con oportunidades formales de trabajo que los vinculan al sistema de seguridad social tanto a ellos como a sus familias.

Nadie desconoce los impactos que tiene la minería sobre el medio ambiente, pero eso no significa que el ser humano, a través del conocimiento y la tecnología, no tenga la capacidad de controlar los factores que generan impactos para producir nuevas soluciones al servicio del hombre mismo. Lo hemos visto en el caso de la industria química, en los deportes de alto riesgo, en el manejo de las energías nucleares para fines constructivos y en las múltiples actividades en las que se interviene el entorno para buscar nuevos productos que favorezcan a la familia.

El diálogo es la condición necesaria de la paz y del progreso, y la minería no puede estar al margen de esa realidad; un diálogo que no habla sólo de inversión, utilidades económicas e impactos ambientales, sino que empieza por reconocer la dimensión pública de la actividad industrial y el alcance que ella tiene en un país con una geografía tan compleja como la colombiana y con la ilusión de desencadenar procesos de posconflicto.

Necesitamos aprender a establecer esos canales de comunicación entre los actores involucrados alrededor de una discusión política sana; y seguramente son los propios representantes del sector minero los primeros llamados a salir de su zona de influencia inmediata para abrir esos espacios y demostrar por qué su actividad es legítima y contribuye verdaderamente al desarrollo del país.

Juan David Enciso
Profesor Facultad de Educación
Universidad de La Sabana

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