Sector Financiero

Propuesta del Fiscal de cambiar el peso toma fuerza y revive debate

La idea es dejar fuera de circulación las viejas denominaciones en manos criminales.

Asobancaria

El anuncio del fiscal Néstor Humberto Martínez fue hecho en el marco de un foro de Asobancaria, con la presencia del Contralor Edgardo Maya y del procurador Fernando Carrillo.

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23 de febrero 2018 , 11:31 p.m.

“Le quitamos tres dígitos al peso, emitimos nuevos billetes y pierde poder liberatorio el peso antiguo: el que está encaletado, el que está guardado debajo del colchón, el producto de las actividades criminales, el secuestro, el narcotráfico (...). La idea es golpear a la economía criminal”. 

La fórmula la expuso este viernes el fiscal Néstor Humberto Martínez, en desarrollo del segundo foro de Sostenibilidad Financiera, organizado por la Asobancaria.

Minutos antes de suscribir un protocolo de transparencia, con la Procuraduría, la Contraloría y la Presidencia, el funcionario dijo que ese cambio en la economía se convertiría en una de las fórmulas más rápidas y poderosas para expropiar fortunas ilícitas que están escondidas.

“Así, el sector financiero, con el Estado y la sociedad en un consenso no permitimos que ese dinero entre a la economía formal y les expropiamos la riqueza ilícita que lograron acumular”, explicó Martínez.

Y dio ejemplos frescos. Dijo que a uno solo de los capturados este jueves en el caso de los narcojets, el empresario aeronáutico Alexánder Arias, se le incautaron en su mansión varios fajos de pesos colombianos que alcanzaron la suma de mil millones de pesos.

Sin embargo, por esa operación ilegal habrían ingresado al país al menos 2,5 millones de euros.

En la historia criminal del país hay otros casos representativos. En el 2003, un contingente de soldados se apropió de cerca de 40.000 millones de pesos encaletados por las Farc. A la mafia también se le han incautado jugosas caletas con pesos, dólares y euros.

“La plata de los narcojets (cerca de 8.000 millones de pesos) ya se debió monetizar en pesos y si no pueden cambiarlos por los nuevos pesos, sería solo basura. Así les daríamos a los criminales donde más les duele: el bolsillo”, anotó el Fiscal General.

Y puntualizó que cientos de bandas criminales y terroristas, que son las que están “afectando la seguridad ciudadana y expropiando la paz en los territorios del posconflicto”, terminarían golpeadas.

Martínez le dijo a EL TIEMPO que el costo de los cambios de billetes ascenderían a cerca de 800.000 millones de pesos, una cifra cercana a lo que las ex-Farc entregaron en bienes para indemnizar a sus cientos de víctimas.

El más reciente cambio de billetes en el país sucedió de manera escalonada en el 2016. Según información disponible, la sola emisión del billete de cien mil pesos costó 220.000 millones de pesos.

Se abre el debate

De manera inmediata, el presidente de la Asociación Bancaria, Santiago Castro, acogió la iniciativa de Martínez y dijo que elevaría consultas al Emisor.

“Ya uno de nuestros afiliados ha expuesto esa misma idea en varios foros, y especialmente los billetes de alta denominación que son los que se han estado encaletando por esta economía informal y criminal”, dijo el presidente de la Asobancaria.

En efecto, ya se han impulsado al menos dos iniciativas en el Congreso para darle vía a los que el Fiscal llama el nuevo peso. Sin embargo, estas se han hundido durante su trámite.

La más reciente fue en el 2016, por iniciativa del partido de ‘la U’.

Sin embargo, expertos se han referido recientemente a la emisión del nuevo peso para buscar efectos tanto en la lucha contra la economía ilegal como dinamismo en la economía.

Sobre la propuesta de Martínez, EL TIEMPO estableció que ya hubo reacción por parte del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, y del gerente del Banco de la República, Juan José Echavarría.

Cárdenas le dio el espaldarazo a la propuesta y hasta habló de presentar un proyecto de ley conjunto en marzo próximo.

En similar sentido se pronunció Echavarría al cierre del foro de Asobancaria. Este ya había dicho hace un par de semanas que quitarle tres ceros al peso acercaría al país a estándares internacionales.

En el marco del foro se suscribió un protocolo de transparencia en el que también participó Gabriel Cifuentes, secretario de Transparencia de la Presidencia de la República, y fue firmado por el procurador Fernando Carrillo y por el contralor, Edgardo Maya Villazón.

‘El beneficio compensa los costos’: expertos

El costo de la idea de reformar el peso colombiano para quitarle tres ceros no parece ser el inconveniente principal para materializar esta idea, que viene caminando en el país desde hace más de dos décadas.

En el 2011 se estimaba que demandaría 220.000 millones de pesos de los recursos públicos, pero en el 2016, cuando estaba en boga uno de los proyectos de ley, de los cuatro que se han cursado y hundido, “el propio Banco de la República incluía solo entre 100.000 y 150.000 millones de pesos adicionales para fondear este proyecto, si pasaba en el Congreso”, recordó Sergio Clavijo, presidente de Anif.

Para el 2018, el costo neto se ha calculado en 800.000 millones, claro está, este sería solo el desembolso de parte del Gobierno, porque la banca necesitaría hacer inversiones, principalmente en software para que los cajeros electrónicos reconozcan los billetes de menos dígitos.

Los beneficios del cambio, puestos sobre el tapete por los defensores de esta iniciativa, compensarían cualquier gasto. Modernidad, facilidad en las transacciones y, sobre todo, disminución de la ilegalidad, en especial, el lavado de activos.

En un país, donde a enero del 2018 circulaban 70 billones de pesos a través de más de 3.000 millones de piezas, gran parte de ellas, renovadas en el 2016, el efectivo sigue reinando pese a su inconveniencia, pues es el caldo de cultivo para compra de votos, evasión de impuestos y financiación del crimen.

Fue por esta razón que, en el 2013, durante una cumbre de banqueros, con vocería del entonces presidente de la junta directiva de Asobancaria, Santiago Perdomo, se lanzó la propuesta de cortarle las alas a la ilegalidad.

Cuando se habló de la nueva familia de billetes, en el 2016, insistió en que se eliminaran todos los viejos, en vista del nuevo fracaso del proyecto de ley para quitar los tres ceros. Así, se podían dar solo 6 meses para cambiar el dinero viejo por el nuevo. Los dineros escondidos en caletas tendrían que ser llevados al banco y, si eran grandes montos, se necesitaban respuestas. La idea de Perdomo esa vez también quedó en el aire. Recientemente, el propio gerente del Banco de la República, Juan José Echavarría, desempolvó de nuevo la propuesta.

“El costo de producir los nuevos billetes sería inferior al de acuñar las nuevas monedas y en cualquier caso se trataría de un costo ‘menor’ si se tiene en cuenta que el país se modernizaría”, señaló hace unas semanas el directivo del Emisor.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com
En Twitter: @uinvestigativa

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