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Tiba, gigante del sector de carga, mira al país

La compañía ya tiene presencia en México, Chile, Argentina, Panamá, Salvador, Guatemala y Cuba.

Tiba

La empresa Tiba tiene 875 empleados en todo el mundo, 350 de ellos están en España, y otros tantos en Latinoamérica.

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REUTERS / Archivo

14 de agosto 2017 , 08:20 p.m.

Competidores de Tiba de todo el mundo consideraron imposible transportar la góndola sin desmontarla, como exigía su fabricante.

“Responder a este reto ha requerido un proyecto de ingeniería de varios meses de trabajo. Hacemos el transporte de noche, a un máximo de 15 kilómetros por hora, con la carretera cortada y limpia de mobiliario urbano (desmontan cableado, semáforos y demás señales). El convoy tiene la altura de una casa de dos pisos, lleva tres cabezas tractoras y una cuarta de repuesto. Se necesitan unas 80 personas para moverlo”, cuenta su director ejecutivo, Javier Romeu, cuarta generación de Grupo Romeu, la matriz de Tiba.

Este Goliat español, que facturó 177 millones de euros en el 2016, es amante de los retos, y en ese nicho de mercado ha encontrado la fuerza para crecer y extenderse por el mundo.

Tiba nació en 1975 como agente de aduanas, y fue sumando servicios hasta convertirse en la agencia de viajes a medida para las mercancías, realizando el transporte completo puerta a puerta o cualquiera de sus tramos. Hace 20 años abordó los transportes especiales que, junto con otras especializaciones, hoy suponen el 40 % de sus ingresos y el 50 % del crecimiento.

Tiba pisa el acelerador en Latinoamérica. Está en México, Chile, Argentina, Panamá, Salvador, Cuba y Guatemala. “Abríamos oficina a pecho descubierto, pero ahora compramos empresas para ganar un par de años en la implantación. Acabamos de comprar el 80 % de una empresa peruana porque su equipo está muy bien relacionado con los socios locales estratégicos. Nosotros les aportamos presencia en 16 países. Somos el operador de capital español más asentado en Latinoamérica, y llevamos la marca España”, explica Romeu, que busca empresas en Ecuador, Colombia, Bolivia, Costa Rica y Nicaragua, y está a punto de abrir en República Dominicana.

Tiba tiene 875 empleados en todo el mundo, 350 de ellos están en España, y otros tantos en Latinoamérica (más 250 en México).

Tiba facturó 177 millones de euros en el 2016, y en ese nicho de mercado ha encontrado la fuerza para crecer y extenderse

El Mediterráneo occidental es otra región de interés. Tiba está en Argelia y estudia instalarse en Marruecos, Túnez y Mauritania. Tiene seis oficinas en China, y está a punto de abrir en Hong Kong, dado que la mitad del negocio chino se mueve directamente entre ese país y Latinoamérica.

El mercado español de transitarias está muy atomizado: son unas 400 empresas, obligadas a especializarse para no sucumbir a los gigantes globales como DHL o UPS.

“Los mayores transitarios españoles están sumando la logística para hacer entregas puerta a puerta en un plazo fiable, y pueden hacerlo por el abaratamiento de la tecnología para garantizar la trazabilidad de las operaciones, antes solo accesible a los gigantes. Tiba ha dado un paso más, para servir a una gama de sectores especiales, y servir con rutas marítimas y aéreas con Latinoamérica, Estados Unidos, China y África”, asegura Jaime Ferrer, profesor de Eada Business School.

Cumplir con la fecha de entrega es, cada vez más, la principal exigencia en un escenario logístico global.

Los clientes quieren saber dónde está su mercancía, y es complicado conocerlo en transportes intercontinentales, en los que intervienen hasta 15 subcontratas. “En septiembre estrenamos un servicio que integra la información de estibadores, puertos, navieras y transportistas para ver la trazabilidad de los envíos en nuestra web. Damos alternativas si hay retrasos por temporales o congestión en los puertos, por ejemplo, y la fecha de entrega es crítica. No me consta que este nivel de trazabilidad la tengan ni los gigantes del sector”, explica Javier Romeu.

El nuevo servicio es fundamental para multinacionales españolas, que mueven mercancías entre China y México, sin pasar por España.

Tiba se implantó en Portugal en los años 90, desde allí se ha extendido por los países africanos con lengua oficial portuguesa (Palop), y desde España dirige la implantación en el resto del mundo.

“Las empresas españolas se han internacionalizado fuertemente desde el 2008, y nosotros las hemos acompañado. Por ello, desde hace seis años crecemos a dos dígitos de forma interanual, y llegaremos a 220 millones de euros en el 2017 (20 % de crecimiento sobre el 2016). Casi el 60 % de nuestros ingresos proceden hoy del exterior”, dice Romeu.


Ediciones EL PAÍS, SL 2017.

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