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Amazon tiene un nuevo enemigo

Críticas a la compañía crecen al tiempo que aumenta su dominio. Trump se une al ataque.

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Con Jeff Bezos, lo que empezó hace 20 años como una tienda digital que vendía libros desde un garaje, ahora es un mercado global en el que se compra de todo.

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Joe Klamar / AFP

08 de abril 2018 , 10:00 p.m.

Las cadenas clásicas de distribución ven a Amazon, el gigante del comercio en línea, como un ‘calamar vampiro’ que quiere quitarles el negocio con sus largos tentáculos. Igual sucede con los pequeños comerciantes, a quienes preocupa la rápida expansión de la empresa de Jeff Bezos, la gran beneficiada con el cambio de hábitos de consumo tras la irrupción de internet.

En las últimas semanas, Amazon sumó un nuevo enemigo: Donald Trump, el presidente de EE. UU., que lanzó tuits acusando a la empresa de arruinar a miles de comerciantes, no pagar los impuestos que debería y causar enormes pérdidas al Servicio Postal. Y este intento por neutralizar su poder lo adereza acusándola de usar a ‘The Washington Post’, propiedad de Bezos, para influir en política.

Pero Amazon no es cualquier cosa. Se convirtió en la segunda empresa cotizada de Wall Street justo antes del último ataque de Trump, y hace tres semanas alcanzó un valor de 767.700 millones de dólares en bolsa, en una reñida carrera con Apple, Google y Microsoft por llegar al billón. Y aunque el ataque de Trump le provocó una pérdida del 12 por ciento en su valor, tenía acumulada una apreciación del 55 por ciento en los últimos doce meses.

La agresividad de Amazon en el comercio electrónico es uno de los factores que contribuyeron al derrumbe de cadenas tan icónicas como Toys “R” Us. Su modelo se basa en ofrecer el precio más bajo posible, y lo combina con una logística para hacer envíos gratis en dos días.

Suma estrategias

Amazon tiene su propia flota de aviones para distribuir la mercancía, y para acercarse más al consumidor compró la cadena de supermercados Whole Foods. El entramado se completa con los lectores Kindle y el asistente digital Alexa.

Con su modelo forzó a Walmart, la mayor cadena de distribución, a seguir su estrategia, mientras que Macy’s, Kohl’s y JCPenney buscan sobrevivir. Amazon, además, quiere ser banco, el último tentáculo que le queda para controlar el proceso de compra. Ha conversado con JPMorgan Chase y otras instituciones para ofrecer cuentas corrientes y cargar las compras.

No solo evitará el pago de comisiones; este producto le facilitará datos valiosos de los usuarios, voracidad que para sus competidores es competencia desleal.

La legislación sobre la materia, señalan desde Open Markets Institute, no prohíbe que una compañía controle diferentes líneas. Lo que sí hace, precisan, es prevenir que una empresa que domina un sector aproveche su liderazgo para abrirse camino en otros segmentos. El argumento de los impuestos, añaden los analistas, no es tampoco el motivo de su éxito. El año pasado, Amazon pagó voluntariamente 957 millones de dólares en tributos en los 46 estados. Y lo hace de manera voluntaria porque las compañías de comercio electrónico tienen mecanismos para tributar donde quieran.

El Servicio Postal de EE. UU. es clave en la estrategia para cubrir la última entrega rápida y a bajo costo. Trump dice que gracias al acuerdo firmado en el 2013, el contribuyente está subvencionando su crecimiento. El Servicio Postal perdió el año pasado 2.740 millones de dólares. Pero sus problemas se deben al costo de las pensiones y la caída de su actividad tradicional.

De hecho, las entregas de paquetes crecieron 11 por ciento. De los 19.480 millones que le generó esta línea de negocio, unos 7.000 millones corresponden a Amazon. La legislación que regula el Servicio Postal establece que cualquier entrega realizada debe cubrir costos, y eso implicaría que no pierde con Amazon, si bien se beneficia de una tarifa especial, como otros grandes clientes.

Algunas cifras del negocio

Amazon tiene varias fuentes de ingresos, interconectadas entre sí, lo que en el 2017 le permitió facturar 177.900 millones de dólares, 31 por ciento más que en el 2016.

Esta cifra de negocio le generó un beneficio de 3.030 millones de dólares que, aunque refleja un margen pequeño, explica el modelo basado en precios competitivos para extender su dominio.

SANDRO POZZI
Ediciones EL PAIS, SL 2018
En Twitter: @el_pais

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