Empresas

La fábrica que Trump salvó, pero solo a medias

La compañía Carrier fue un ejemplo recurrente del presidente de EE. UU. cuando estaba en campaña.

Donald Trump y la empresa Carrier

Donald Trump usó a Carrier durante su campaña.

Foto:

Jonathan Ernst / Reuters

29 de mayo 2017 , 12:00 a.m.

Pasan los días en la presidencia de Donald Trump y cada vez resulta más claro que sus promesas se quedan casi siempre a medias.

El ejemplo más sonado es el de Carrier. La compañía que fabrica aparatos de aire acondicionado se convirtió durante la campaña electoral en el símbolo de la deslocalización del empleo manufacturero.

El video de los directivos anunciando que trasladaban la planta a México se hizo viral. La decisión iba a llevarse por delante 1.400 empleos.

Trump aprovechó para poner a la compañía en el centro de su retórica proteccionista y cargar de paso contra su rival demócrata, por apoyar acuerdos comerciales como el Nafta que mermaban el empleo, para así conseguir impulsar su carrera hacia la Casa Blanca.

En su gira de victoria, el empresario convertido en político anunció que Carrier había logrado un acuerdo para salvar 1.100 empleos.

Las cuentas, casi seis meses después, son muy diferentes. Carrier se queda, sí, pero con una plantilla mermada.

La compañía acaba de comunicar a las autoridades en Indiana que va a despedir a 632 trabajadores este año para poder deslocalizar parte de la producción a la ciudad de Monterrey.

El ajuste se hará en tres fases. Los primeros 338 empleados se irán para el 20 de julio. Se les sumarán cuatro puestos administrativos en octubre y todo el proceso se completará para el 22 de diciembre, justo antes de la Navidad.

No es una sorpresa para los miembros del sindicado United Steelworkers. Chuck Jones, el líder en la fábrica, está convencido de que Donald Trump sabía antes de cantar victoria que todos estos empleos iban a salir de EE. UU.

Los representantes de los trabajadores reconocen que la intervención de Trump salvará cerca de 800 empleos, pero les hubiera gustado que el presidente hubiera sido más honesto.

Jones asegura que nunca confió en el presidente, porque cree que durante la campaña jugó con las esperanzas de la clase media, al enarbolar la bandera del ‘made in USA’.

Es más, considera que manipuló los cálculos al incluir 270 empleos administrativos e ingenieros que nunca estuvieron en peligro.

SANDRO POZZI
Ediciones EL PAÍS, SL 2017

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