Empresas

Aumenta la agenda de riesgos de las empresas

Hora de replantear estrategias para competir en un entorno con amenazas como ataques cibernéticos.

Riesgos en las empresas

Algunos expertos creen que los riesgos deben estar en relación con la rentabilidad esperada.

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123RF

30 de mayo 2017 , 12:00 a.m.

El ecosistema en el que se desenvuelven las empresas ha cambiado mucho en los últimos 10 años.

En la última década han convivido la crisis económica –cuyas consecuencias van desde un contexto regulatorio mucho más exigente hasta una sensibilidad a flor de piel de la ciudadanía, fruto de la desigualdad y los fraudes– y un desarrollo de los avances tecnológicos sin parangón en la historia.

La coincidencia en el tiempo de ambos factores ha hecho aflorar nuevos riesgos para las compañías, como el desgaste en la reputación, la incertidumbre geopolítica y los ataques cibernéticos, entre otros muchos, que se suman a los peligros tradicionales del ámbito empresarial.

En definitiva, el tablero de los negocios se ha llenado de minas que se han de sortear para ser líderes en un mercado globalizado.

Para Pablo Bernad, socio responsable de Risk Consulting en KPMG, se ha pasado de un modelo donde la gestión de los peligros se hacía en gran medida por simple cumplimiento normativo a otro donde es un factor estratégico para que cualquier compañía pueda tener éxito.

La rapidez con la que surgen potenciales focos de conflicto conlleva inevitablemente que la responsabilidad de su detección y tratamiento no recaiga solo en los comités de auditoría o en las comisiones de riesgos. Son los propios consejos de administración los que deben coger el toro por los cuernos.

“El comité de auditoría es un órgano que trabaja por delegación del consejo de administración y sirve de filtro de las nuevas normas que van surgiendo. Si el consejo funciona, también lo hará el comité, pero es difícil que trabaje de forma autónoma”, dijo Javier Pérez Farguell, presidente de la comisión de auditoría de Catalana Occidente.

En su opinión, hay otro elemento que dificulta su labor: “Evaluamos situaciones con información que no hemos elaborado nosotros, y dependemos por lo tanto del comité de auditoría, tanto interno como externo, así como otros de órganos de la compañía”.

Uno de los sectores donde más ha cambiado la gestión en los últimos años ha sido el financiero.

Tradicionalmente, los bancos debían prestar atención a dos aspectos claves para su negocio: el crédito y la liquidez.

Sin embargo, ahora se acumulan en su mesa nuevos desafíos a los que deben dar respuesta, como la seguridad de las transacciones, el mayor activismo de los clientes en la comercialización de productos, el reto de restañar una reputación dañada por los sucesivos escándalos y el rescate público de entidades.

“La gestión de riesgos es algo que se puede considerar ya un proceso muy tecnificado. Requiere de una serie de métricas que responden a diferentes métodos internos. A través de estas métricas se examina de forma continua cómo evolucionan los coeficientes asignados a cada uno de los peligros que afrontamos”, según Antonio Sáinz de Vicuña, presidente de la comisión de riesgos de Caixabank.

La misión de las empresas en un sistema capitalista no es otra que maximizar el valor para los accionistas y, en ese proceso, generar también riqueza para el conjunto de la sociedad. En un mundo complejo como el actual, sería ingenuo pensar que el camino en pos de ese objetivo está exento de obstáculos.

Por este motivo, Ignacio Santillana, presidente de la comisión de auditoría de Indra, cree que al hablar de riesgos siempre hay que ponerlos en relación con la rentabilidad que se espera lograr.

“El riesgo no hay que eliminarlo, forma parte de la propia estrategia de la empresa; hay que compararlo con los resultados que se quieren lograr. Es un factor que nos informa de forma estadística de la incertidumbre a la que se enfrentan las compañías”, argumenta.

Por su parte, Ángel Durández, presidente de la comisión de auditoría de Mediaset, comparte la idea de que, al ser un tema estratégico, es el consejo de administración el que debe elaborar un plan para la gestión de los riesgos.

Entre ellos, hace hincapié en la gran cantidad de regulación que surgió de forma posterior al estallido de la crisis.

El experto de KPMG destacó que las nuevas tecnologías, además de suponer nuevos retos, también tienen su parte positiva al permitir automatizar en gran medida los protocolos para detectar posibles focos de conflicto.

“La tecnología nos ofrece un gran potencial en la gestión de problemas”,
agregó.

En el debate sobre si se debe delegar esta responsabilidad a las máquinas, algunos expertos siguen concediendo gran importancia al factor humano.

“Es fundamental, porque habrá que cultivar la lealtad en las empresas y la cultura del cumplimiento normativo”, expresó Antonio Sáinz de Vicuña.

En esta misma línea se pronunció Ignacio Santillana: “La clave diferencial entre empresas es la calidad de sus gestores. Es decir, cómo ante riesgos que son iguales para todos, los sortean mejor”.

DAVID FERNÁNDEZ
Ediciones EL PAÍS, SL 2017

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