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General Motors se cansa de Europa

Ante las pérdidas económicas, la compañía busca ser más pequeña y más rentable en la era digital.

General Motors

General Motors pasó a ser el tercer grupo automotor mundial.

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EFE

03 de abril 2017 , 08:20 p.m.

General Motors abandona Europa tras 90 años. La decisión lleva tiempo gestándose y se ejecuta cuando Mary Barra cumple su tercer año al mando fabricante de Detroit.

El tamaño importa a la ejecutiva, pero no en el sentido que se espera de la compañía que lideró durante 77 años la industria mundial del motor. Ser la más grande no es su prioridad, sino hacerla más pequeña y más rentable en la era digital.

Así se entiende la decisión de vender las operaciones de Opel y Vauxhall al grupo que integra Peugeot y Citroën, por 2.300 millones de dólares.

GM adquirió el fabricante alemán en 1929 por 33 millones de la época, tres décadas después de ensamblar su primer auto. Fue una máquina de generar efectivo en los años 1990. Eso le permitió competir con Toyota y sentó la base para crecer en Asia.
Pero las decisiones que se adoptaron en Detroit empezaron a dejar de funcionar. GM acumuló pérdidas en Europa por valor de 22.500 millones de dólares desde 1999, cuando Bill Clinton era presidente.

Los ejercicios más complicados fueron los del 2008 y el 2009, con 6.200 millones combinados, los años de la suspensión de pagos. La presión política para que se desprendiera de Opel fue enorme, porque no se quería financiar su rescate con dinero del contribuyente.

GM lleva años tratando de entender qué es lo que quiere ser en la industria global. Ya tuvo que encoger en el proceso de reestructuración de la bancarrota.

Aguantó, y la mejora en las cuentas fue significativa a partir del 2012. En el pasado ejercicio, las pérdidas operativas en Europa fueron de 260 millones, frente a 810 millones en el 2015. Sin el efecto del brexit en el cambio del dólar hubiera acabado, incluso, en tablas.

En cuanto a los ingresos, generó 18.700 millones. La cuota de mercado se estabilizó cerca del 6 % desde el 2012. Llegó a ser del 10 % en el 2000. Ahí está precisamente el problema. GM presentó hace cinco años un plan de reestructuración para lograr que Opel fuera rentable de una manera sostenida en una década.

Pero los esfuerzos para conseguirlo no fueron a ninguna parte, porque su cuota de mercado sigue en el nivel más bajo tras el desplome. La conclusión es que el dinero y el tiempo que se necesitan no aportarán un retorno aceptable. GM lleva años tratando de entender qué es lo que quiere ser en la industria global.

Ya tuvo que encoger en el proceso de reestructuración de la bancarrota. Ahí cedió el cetro a Toyota, a la que se lo acaba de arrebatar Volkswagen. Y así seguirán las cosas durante un tiempo, porque saliendo de Europa se reducirá un 10 % el volumen de ventas del fabricante estadounidense.

En términos generales, a mayor tamaño, mejor economía de escala. Barra, sin embargo, apuesta por maximizar su rentabilidad a costa del volumen. La venta de Opel es el movimiento más radical hecho hasta ahora por la ejecutiva. Aunque tampoco se cierra la puerta del todo, porque quiere reconstruir su presencia en Europa con Cadillac y los modelos de alto rendimiento Camaro y Corvette.

GM es ahora el tercer grupo automotor mundial, con 10 millones de unidades vendidas en el 2016. Es un volumen que nunca tuvo antes.

SANDRO POZZI
Ediciones EL PAÍS, SL 2017

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