Deportes

'Quería ir a la final, pero estoy feliz': palabras de Íngrit Valencia

Es un bronce sentimental, son mis primeras olimpiadas y me voy muy feliz de Río.

19 de agosto 2016 , 11:47 a.m.

He terminado mi participación en los Juegos Olímpicos con una medalla de bronce, y es un orgullo para mí. Vine a darlo todo por un metal y me he llevado el tercer puesto de la categoría de los 51 kilos, luego de que me derrotara la francesa Sarah Ourahmoune, de 34 años, con mucha más experiencia que yo.

Me voy con un sinsabor: quería llegar a la final, pero no se pudo. Cuando uno como deportista llega a una instancia como una semifinal, pues la pelea por el oro está ahí, cerca. Hice lo que pude, y no logré ir por ese metal.

Antes del combate, mis entrenadores me dieron la pauta, me indicaron lo que debía hacer, pero no lo desarrollé bien. Me ubiqué en la pelea hasta el tercer asalto, la decisión de los jueces se la dieron a ella. La pelea, para mí, fue reñida, la decisión dividida lo dice todo. Hoy, a Ourahmoune le levantaron el brazo, a mí no, y eso genera algo de incomodidad porque como que me estaba acostumbrando a eso, y solo queda aceptarlo.

En los dos primeros asaltos no pude hacer el trabajo indicado. Creo que gané el tercero, pero los árbitros no lo vieron así. Estuve mejor en el tercer asalto; y si hubiera ganado, pues uno entra al cuarto como con más confianza, a pegar más duro. Pero no estoy frustrada porque perdí, me amarga que pude dar más, siento que pude dar más.

Es histórico lo que he hecho, porque le he entregado a Colombia la primera medalla en el boxeo femenino, y eso me llena de orgullo. Al lado de Yuberjen Martínez, hemos hecho una buena presentación, él con la plata y yo con bronce. Nos vamos como medallistas, algo que no es fácil para ningún deportista. Rompimos el anonimato: hace 28 años que el boxeo del país no ganaba una medalla, y acá se consiguieron dos.

La medalla es para Dios y para mis abuelos, me están mirando desde el cielo. Termino bien, feliz. Los técnicos querían más de nosotros, mil disculpas si no lo hice bien.

No tengo claro mi futuro. No he decidido qué voy a hacer. Tengo ofertas para irme al profesionalismo, pero tengo que hablar con mis técnicos.

Raúl Ortiz ha sido importante en mi vida desde que lo conozco. Por él, el boxeo femenino en el país existe, ha estado apoyándome, es mi pareja. No sé si otros deportistas lo hayan vivido, pero que mi pareja esté en la esquina es sensacional. En ningún momento estuve mal, porque él estaba apoyándome.

Este es el fruto de un proceso de muchos años. Cuando comencé nadie creía en el boxeo femenino, y hemos abierto las puertas. Hay deportistas fuertes, pero se les puede ganar con disciplina, esfuerzo y apoyo.

Es un bronce sentimental, son mis primeras olimpiadas y me voy muy feliz de Río de Janeiro. La gente experta dice que me vio fuerte, pero los árbitros toman la decisión. Yo me sentí bien. A ella, a mi rival, no se le pueden quitar méritos, es campeona mundial, pero la pelea me tiene feliz.

Soy una persona aterrizada, porque la vida me lo ha enseñado. No perderé nunca la humildad, siempre me acordaré de dónde vengo, porque vengo de un lugar muy bajo.

Íngrit Valencia
Medalla de bronce en los Juegos Olímpicos

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