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Así es Yulimar Rojas, el coco que volvió a vencer a Caterine Ibargüen

En el calendario les queda la parada de Birmingham, en Liga de Diamante, y la final, en Zúrich. 

Yulimar Rojas

Yulimar Rojas, atleta venezolana.

Foto:

AFP

08 de agosto 2017 , 09:32 a.m.

Un mensaje por Facebook tiene volando a la venezolana Yulimar Rojas. Amante de las redes sociales, la saltadora triple, que le había ganado la prueba de la Liga de Diamante de Roma, Italia, a la colombiana Caterine Ibargüen (y que la volvió a derrotar este lunes, en Mundial de Londres),  abrió su cuenta y encontró una invitación de amistad del legendario atleta cubano Iván Pedroso.

Rojas, de inmediato, le envió la respuesta: “Lo admiro mucho y me gustaría que usted fuera mi entrenador”, le escribió a Pedroso, quien se coronó nueve veces campeón mundial de salto alto.

A los dos meses, Yulimar estaba con él, en Madrid, España, recibiendo las primeras
indicaciones. Y cuatro meses después, en enero del 2015, la venezolana de 21 años ganó el Trofeo de Invierno de Madrid, con una marca de 14,69 m, y allí comenzó
a labrar su historia, la que ha pasado por la medalla de plata en los Juegos Olímpicos del 2016, la primera victoria en la Liga y la que no parará.


Yulimar llegó al atletismo por accidente, más bien por una decepción.  El seleccionado venezolano de voleibol logró la clasificación a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y ella corrió al polideportivo de Puerto la Cruz para hablar con el entrenador de la región, pero se estrelló contra una pared: no encontró al técnico, no había.

Mundial de Atletismo 2017

La venezolana Yulimar Rojas, nueva campeona del mundo en el salto triple.

Foto:

EFE

Los entrenadores de atletismo se dieron cuenta de su biotipo, de su estatura, de
sus largas piernas y la invitaron a entrenar.
En principio, no se negó, fue y probó en el
salto alto. Le fue bien, pero su padre le impedía viajar e ir a las prácticas. Rojas siempre ha dicho que ella lo que quería era que él estuviera orgulloso de su profesión,
que la apoyara, pero eso nunca lo encontró. A pesar de todo, dice que si se lo volviera
a encontrar algún día, le pediría la autorización.

Eran unas épocas difíciles para Yulimar y su familia. Vivía en un rancho, en el que el agua se entraba cuando llovía. Criada a punta de palo a pique, pastel de chucho,
mariscos variados, empanadas, hallacas, asopado y sancocho de pescado, Yulimar
estudió la primaria y parte del bachillerato en Puerto la Cruz, ciudad portuaria de Venezuela, capital del municipio Sotillo, del estado de Anzoátegui.

A trancas y a mochas, Rojas siguió en el salto alto. A los 15 años, ganó en el salto
alto en los Juegos Nacionales con marca de 1,70 metros
, fue al suramericano juvenil
y fue oro con 1,78 m, lo que le dio alas para seguir, no bajar la cabeza y dedicarse
de lleno al atletismo.

Ganó la medalla de oro en los Juegos Suramericanos del 2014, pero en el salto alto. Practicar el salto triple no estaba en sus planes, pero la prueba tocó a su puerta en el 2014, en el Mundial Juvenil de Atletismo de Eugene, EE. UU., y qué gran resultado: oro con registro de 12,99 m. Luego, el brinco a la fama lo dio en Portland, EE. UU., el 19 de marzo del 2016, cuando se coronó campeona mundial de salto triple bajo techo, con un registro de 14,41 m.

“La edad es fundamental, tiene un futuro enorme. Las extremidades son más
largas que su tronco y eso le sirve para exigirse más, y lo aprovecha mucho”, le
dijo a EL TIEMPO Osmani García, técnico cubano de atletismo.

La edad es fundamental, tiene un futuro enorme. Las extremidades son más
largas que su tronco y eso le sirve para exigirse más, y lo aprovecha mucho

A la Liga

El título mundialista le abrió las puertas y ese año comenzó su andar por la Liga de Diamante. En esta competencia logró derrotar a Caterine luego de cinco enfrentamientos. Lo hizo en Roma, con marca de 14,84 m, mientras que la colombiana solo alcanzó 14,78 m.

El pasado lunes se volvieron a encontrar, en el Mundial de Londres, en el que la venezolana se impuso, con 14,91 m, quedándose con el oro y superando a Ibargüen, que hizo 14,88 m.

“La rivalidad con Caterine será pareja, hasta que Yulimar, por cuestión de la edad, la suelte. A eso se someten los deportistas, a que llegue alguien a superarlos y hay que estar prestos a eso. Rojas es una mujer muy elástica y eso hace que se vea mucho más suelta”, agregó García.

La rivalidad con Caterine será pareja, hasta que Yulimar, por cuestión de la edad, la suelte. A eso se someten los deportistas, a que llegue alguien a superarlos y hay que estar prestos a eso

La de Roma era la segunda vez que Ibargüen caía después de aquel 5 de agosto del 2012 en el estadio Olímpico de Londres, cuando perdió el oro con la kazaja Olga Rypakova. Rojas se vio mejor y ya había avisado el 2 de junio pasado, cuando en el Meeting Internacional Jaén Paraiso Interior, en Andújar, España, saltó 14,96 m.

“No solamente tiene a favor la edad, sino que es muy agresiva. Es una atleta combativa, se le ve eso en el rostro. Ella sabe lo que quiere y pelea por conseguirlo”, declaró el DT cubano Luis Milanés.

Por todo lo anterior, Rojas se convirtió en el coco de Ibargüen. Y lo demostró en Londres. Ya la había presionado en dos ocasiones: el año pasado en la válida de la Liga de Diamante de Doha, cuando Rojas saltó 14,92 m y obligó a la colombiana a poner el listón en 15,04 m, en el último salto. Luego, en los Olímpicos, Yulimar puso la marca de 14,98 m y a Caterine le tocó forzar la marcha para ganar el oro con 15,17 m.

Esa vez, en Río, en la zona mixta, todo era felicidad para ella. Era la primera vez que Venezuela ganaba una medalla en el salto triple en unos Olímpicos y con una marca que prendió las alarmas en el circuito.

Estoy tranquila y feliz. Felicito a Ibargüen por el oro y yo tengo que seguir trabajando y mejorando, porque mi meta es ganarle”, le dijo en esa ocasión a EL TIEMPO.
Hoy, no es un secreto lo que ha hecho y ya no es ninguna sorpresa que le haya vuelto a ganar.

Su meta estaba en el Mundial de Londres. Allí, le apuntaba a la medalla de oro, en un nuevo cara a cara con Ibargüen, a la que derrotó.

En noviembre pasado, Yulimar Rojas visitó el Camp Nou, y allí, acompañada por su entrenador Pedroso y por el delegado de la sección de atletismo del club, Vicente Egido, firmó un contrato que la unió al equipo de atletismo del Barcelona, un respaldo más para seguir con una carrera deportiva que apenas comienza y que no se sabe a dónde va a terminar, porque con solo 21 años ya ha superado a las rivales más fuertes.

Cuando puede y va a Puerto la Cruz juega con sus amigos cerca del balneario, recorre esas calles, va a las instalaciones portuarias y a los depósitos y refinerías, sitios a los que regresa cuando visita a su familia y de los que nunca se ha olvidado.

Cuando salta, cuando está en el podio, no se olvida de Venezuela, recuerda a la gente, siempre piensa en darle una alegría, al menos por un momento, a un pueblo que está hundido en la peor crisis de su historia.

Lo que les queda

En lo que queda de esta temporada, Caterine Ibargüen y Yulimar Rojas se volverán a enfrentar próximamente, en la parada de Birmingham (Reino Unido) de la Liga de Diamante, que será el 20 de agosto, y en la final que será en Zúrich (Suiza), el 24 de este mes.
 
Lisandro Rengifo
Redactor de EL TIEMPO
Twitter: @LisandroAbel

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