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Óscar Figueroa, el hombre que derrotó a las lesiones

En enero, el pesista fue operado de una hernia discal. Hoy le da el primer oro a Colombia en Río.

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Óscar Figueroa, medallista de oro olímpico.

Foto:

AFP

09 de agosto 2016 , 07:12 a.m.

Tenía nueve años cuando, con su familia, Óscar Alberto Figueroa tuvo que irse de Zaragoza (Antioquia), donde nació el 27 de abril de 1983, cansados por la violencia que se vivía en esa región del país. (Lea también: ¡Inmenso, Figueroa! Primera medalla de oro para Colombia en Río)

Fue a parar a Cartago (Valle del Cauca) y la vida le cambió. Fue allí donde conoció el deporte y se enamoró de él. Practicó baloncesto, fútbol, natación, karate y las pesas, actividad que le llenó y en la que ha conseguido sus mejores resultados.

El deporte se convirtió en su vida, fue un hombre de poco estudio, más bien le apasionaba ir al gimnasio y entrenar, aunque la situación de las pesas no era la mejor, pero nunca dejó de confiar en que sus condiciones lo llevarían lejos.

Entrenaba en la mañana y en la tarde, era un profesional y no le gustaba la diversión porque, según él, nació para las pesas.

La disciplina era lo suyo, por eso tomó la decisión de irse para el ejército en 2004. Palmira fue su sede en la carrera militar, pero como era deportista, pues contó con algunos beneficios. Más bien era asiduo visitante del gimnasio.

En esa época, Figueroa se encontró con una sorpresa: la clasificación a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, a donde fue con la ilusión de estar en la final, pero terminó en el quinto puesto en los 56 kilos, un resultado halagador, importante para él, porque confirmó que podía llegar lejos.

Dos años después fue plata en el Mundial de Santo Domingo, pero en los 62 kilos, división en la que se ha consagrado, la que le ha dado los mejores resultados, pero en la que también ha sufrido.

En los Olímpicos de 2008, en Pekín, Figueroa llegó como uno de los candidatos a ganar medalla, pero en 15 minutos todo se fue al piso, porque la muñeca de la mano derecha no le funcionó y allí quedaron cuatro años de sacrificio y duros entrenamientos. Obligado, le tocó ver cómo su compatriota Diego Salazar era la plata y él se quedó en el intento.

Recuperado, Oscar Figueroa volvió al ciclo olímpico y en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 fue oro, un presagio de lo que se viviría en los Olímpicos de Londres un año después.

La medalla de plata en los 62 kilos fue para él, por fin había logrado lo que se propuso hace mucho tiempo, pero con sufrimiento, porque le tocó esforzarse el máximo en el último intento en el envión para levantar la palanqueta, falló en los dos primeros levantamiento, intentó los 177, pero se quedó corto. Entró al camerino, rezó, su DT, Oswaldo Pinilla, le dio indicaciones y claras, volvió a salir al escenario y lo consiguió no solo alzar los 177 kilos, sino que consiguió el récord olímpico.

A comienzos de este año, en enero, Figueroa pasó por el quirófano, fue operado de una hernia discal, a tiempo, porque lo que querían era que tuviera espacio suficiente para recuperarse y retomar el nivel, el mismo que encontró en Río de Janeiro para volver a ser medallista olímpico.

LISANDRO RENGIFO
Enviado especial EL TIEMPO
En Twitter: @LisandroAbel

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