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El equipo de refugiados, una esperanza detrás de la guerra

Cicatrices imborrables quedaron atrás, Río fue la esperanza de estos guerreros de la vida.

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Equipo de refugiados de los Juegos Olímpicos.

Foto:

Reuters

06 de agosto 2016 , 11:06 a.m.

Si el coraje fuera un deporte olímpico, los diez atletas que forman el primer equipo de refugiados de la historia de los Juegos Olímpicos deberían ganar muchas medallas en Río 2016. Desde Yusra Mardini, una nadadora adolescente de Siria que cruzó valientemente el Mediterráneo desde su país en una pequeña embarcación en mal estado, hasta Popole Misenga, que pasó ocho días escondido en un bosque para escapar a las luchas sangrientas del Congo, cada uno de los deportistas refugiados ha superado situaciones dantescas para mantener vivo su sueño olímpico.

Mardini, de 18 años, expresó su felicidad este sábado por su participación en Río, donde competirá en los 100 metros mariposa y los 100 metros libres. “Es verdaderamente un honor para mí estar aquí”, dijo Mardini en una rueda de prensa. Hace menos de un año, esta joven deportista nadaba para salvar su vida.

Durante un peligroso viaje a la isla griega de Lesbos, se hundió el bote en el que navegaba. Yusra y su hermana saltaron al agua, se agarraron a una cuerda y pasaron las tres horas y media siguientes flotando junto al bote.

Mardini, que se ha establecido en Alemania junto a su familia como refugiada, afirma que representará orgullosamente a Siria, al movimiento olímpico.

“Será por mi país, por Alemania y por el Comité Olímpico Internacional, ya que ellos me dieron todo el apoyo necesario”, agregó Mardini.

Voluntad de acero

A Mardini se le ha unido en el equipo de refugiados otro nadador sirio, Rami Anis. Él huyó de Siria en 2011 para evitar ser reclutado por el ejército y llegó a Bélgica desde Estambul en octubre del pasado año.

“Estoy muy orgulloso de estar aquí”, dijo Rami a la prensa. “Pero siento un poco de tristeza por no estar participando como sirio. Estamos representando a gente que ha perdido sus derechos humanos y se está enfrentando a injusticias”.

Con 25 años, este nadador de los estilos mariposa y libre describió al equipo de refugiados como un grupo “que no desespera”. “Tenemos una voluntad de acero, aunque nos sentimos tristes, por supuesto, debido a las guerras en nuestros países”, afirmó Anis.

Para el yudoca congoleño Misenga, las consecuencias del conflicto en su familia han ido muy lejos. El deportista de 24 años rompió a llorar cuando se le preguntó sobre el mensaje que enviaría a través de su participación olímpica.

Misenga tenía solo nueve años cuando huyó de la guerra en Kisangani, en la República Democrática del Congo. Al ser separado de su familia, se escondió en la jungla durante ocho días antes de ser rescatado y llevado a un centro para desplazados en Kinshasa. Y se asentó en Brasil tras el Mundial del 2014.

“Tengo dos hermanos a los que no he visto en años. No recuerdo sus caras”, dijo Misenga entre lágrimas este sábado. “Quiero enviarles abrazos y besos. Estoy aquí en Brasil participando y espero poder traerlos un día a vivir conmigo en este país”, señaló.

Otra refugiada de la guerra del Congo, Yolande Mabika, siguió los pasos de Misenga y se estableció en Brasil. “Esto no es solo una lucha por el deporte, sino una lucha por la vida. Cada uno de nosotros tiene sus propias historias que contar”, explicó.

El técnico Geraldo Bernades afirmó que la pregunta sobre la posibilidad de que alguno de los refugiados gane una medalla carece de importancia.

“La gente pregunta si pueden ganar una medalla. Y yo digo que ya han ganado sus medallas con el solo hecho de participar en Río”, dijo el entrenador.

Méritos deportivos

La jefa de misión del grupo de refugiados que participará en los juegos de Río de Janeiro bajo la bandera olímpica, la exmaratonista keniana Tegla Loroupe, afirmó que esta delegación competirá por sus méritos deportivos y no por su estatus político.

“Lo que tenemos aquí es un equipo olímpico y estoy muy feliz de representar a estos atletas”, dijo Loroupe durante una rueda de prensa en el Parque Olímpico de Río de Janeiro.

La nadadora de origen sirio Yusra Mardini se mostró orgullosa de poder “representar a todos los refugiados” y los invitó a “continuar luchando y a no desistir nunca de sus sueños”.

Por el momento, solo queda esperar que comiencen su participación y aplaudir que estén en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

EFE

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