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Goles virtuales: una manera de hacer los sueños realidad

Dos colombianos estuvieron cerca de ganar 20.000 dólares participando en un torneo de videojuegos.

Escenario de la final de Pro Evolution Soccer 2017

Escenario de la final de Pro Evolution Soccer 2017.

Foto:

EL TIEMPO

31 de mayo 2017 , 10:26 a.m.

El mundo ideal es ese que no existe: se sueña, se imagina, pero no es posible encontrarlo cuando se abren los ojos y hay que enfrentarse a un nuevo día. Sin embargo, ahora la realidad virtual permite que esa utopía esté un poco más cerca, se puede conquistar el mundo, conseguir la pareja ideal, ganar guerras nucleares o levantar la Copa América para tu país.

Bayron tuvo que salir de Colombia por primera vez para representar al país en un torneo de fútbol virtual. Con tan solo 17 años y 20 días, se ganó la posibilidad luego de ser el mejor en las fases de clasificación y lograr un cupo al evento continental del videojuego Pro Evolution Soccer 2017.

No fue necesario, como en todos los sueños de un futbolista, hacer los procesos de divisiones menores, debutar por primera vez en un club bajo la presión de toda una hinchada o ganarse la convocatoria a una selección nacional. Este derecho a representar al país fue conseguido a través de un control, una consola de videojuegos y una conexión a internet, nada más.

Brayan Galvis

Con 17 años llegó a representar al país en la final continental de Pro Evolution Soccer 2017.

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EL TIEMPO

En el camino, Bayron se encontró con Sebastián, otro compatriota que había logrado el mismo objetivo. En Buenos Aires, Argentina, al sur del continente, el destino juntó a los dos mejores jugadores colombianos de PES (abreviación del videojuego mencionado) que iban con un solo objetivo: ganar la Copa América para Colombia.

Los días previos no fueron fáciles, había mucha tensión por lo que sería la participación en el evento. Cualquiera podría imaginar que solo había que viajar allí, ponerse detrás de un televisor y jugar, sin embargo, la logística para albergar a los jugadores era digna de una Copa Mundo realizada por la Fifa.

El escenario elegido para la final continental de PES fue nada más que el estadio Monumental. Allí, en el mismo sitio donde la Selección Colombia logró una de sus máximas gestas cuando goleó 0-5 a Argentina en el 93 y han pasado los mejores jugadores del mundo, estaban Bayron y Sebastián para acercarse un poco a lograr sus sueños.

Sebastián Paniagua

Sebastián Paniagua disfrutando del estadio Monumental antes de las finales de Pro Evolution Soccer 2017.

Foto:

Sebastián Paniagua

Sueños por cumplir

Para Bayron, quien recién salió del colegio y quiere ser odontólogo, ser el campeón de PES le significaba tener asegurado el inicio de su carrera profesional y ayudarles a sus padres a costear un pregrado muy costoso. Por su parte, para Sebastián estaba la ilusión de quitarse el lastre de la deuda del crédito del Icetex, con el cual ha pagado ocho semestres de Contaduría Pública.

Pero ¿cómo podría un videojuego darle la posibilidad a alguien de cumplir sus sueños en la vida real? Pues el premio por ser el mejor entre los 20 participantes era la no despreciable suma de 20.000 dólares, y si quedaba entre los cuatro primeros, además de cierta cantidad de dinero, ganaban el cupo para representar a América en la final mundial de PES en Cardiff, sede de la próxima final de la Liga de Campeones.

El reto no era fácil. Llegó el día del sorteo en el cual organizarían a los 20 participantes en cuatro grupos de cinco integrantes. Habían cabezas de serie, sí, como en un Mundial, una Champions o cualquier torneo grande de fútbol. Se hablaba del “subcampeón del mundo”, el “tricampeón chileno” y otros adjetivos que son usados para campeonatos de la vida real y no se pensaría que para un “simple juego” tuvieran validez.

Llegó el día del torneo y los dos colombianos empezaron a calmar todos los nervios previos al momento final. Bayron parecía que lo tomaba con más tranquilidad, pues a pesar de su corta edad, su personalidad era digna de un adulto. Sebastián sí estaba más inquieto, con ganas de jugar el primer partido para sacarse la presión.

El escenario asustaba a cualquiera: en un salón escondido en el cuarto piso del estadio Monumental estaba adecuado todo. Ocho televisores, todos de las mismas pulgadas, uno detrás de otro acompañados de sus respectivas consolas y controles. Además, una pantalla gigante de piso a techo con dos cabinas al lado, una azul y otra roja, que adentro tenían una pantalla y una cámara web que mostraba todo lo que hacían los participantes mientras jugaban.

Rodolfo de Paoli

Rodolfo de Paoli (izq.) es un famoso narrador argentino que fue el encargado de relatar los juegos más importantes del evento.

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EL TIEMPO

Detrás de esa pantalla gigante había cámaras grabando todo el evento, que fue difundido por todo el planeta a través de una transmisión en línea con narración en inglés, portugués y español. Esta última estuvo a cargo de un famoso narrador argentino quien, acompañado de un comentarista, tenía un lugar adecuado en las tribunas del Monumental para llevar a cabo su relato. Nada que envidiarle a la difusión de una Copa del Mundo.

Empezó el torneo y ya no eran Bayron Galvis y Sebastián Paniagua, era el turno de bayron0804 y Cevep_4 –los seudónimos con los cuales se les conoce a estos dos colombianos en los torneos en línea– de conseguir un cupo a los cuartos de final del campeonato.

En la gran sala del estadio se empezaron a descargar todas las sensaciones que lleva un verdadero partido de fútbol: “Vamooooos, vamoooooos, vamooooooos”, fue el primer grito que se escuchó. Era Sebastián que marcaba el primer gol del torneo. “Vaaaamos, Perú”, “la concha de mi madre”, etc. Cada jugador descargaba su frustración o alegría por efímeros momentos. Los 90 minutos de un juego real se viven en tan solo 10 junto con todo lo que esto significa.

Sebastián, cerca de la hazaña

Para Bayron, los resultados no fueron los mejores en la primera ronda, se notó la falta de experiencia en ese tipo de torneos, sus rivales lo superaron y quedó eliminado. Por su parte, Sebastián logró clasificar a los cuartos de final y tuvo que enfrentarse al “subcampeón del mundo”, un brasileño que perdió la final del mundial el año pasado en Milán y era el gran favorito.

El escenario para el partido de Sebastián en cuartos de final fue la pantalla gigante donde todo mundo estaba pendiente y además llevaba la voz en toda la sala del narrador argentino. Era David contra Goliat, pero el marco inicial no podía ser el mejor: Cevep_4 le ganaba 2-0 al brasileño en los primeros minutos del juego. Pero Paniagua no enfrentaba a cualquiera, el subcampeón del mundo lo dominó en el segundo tiempo y al minuto 89 le empató el juego en el partido de ida. “Paniagua está dando la sorpresa y le empata a Guillherme el primer partido”, decía el relator.

En la vuelta, Sebastián volvió a ser el gran dominador, sus sueños de terminar de pagar su carrera, de ayudar con algo de dinero en casa, de conocer Cardiff, Gales y representar a Colombia mundialmente motivaron al paisa de 21 años. En el juego de vuelta volvía a ponerse al frente, muy temprano iba de nuevo 2-0.

Pero hay algo en el ADN del futbolista colombiano y es que, ya sea en juegos reales o virtuales, cuando van al frente tienden a esconderse. Cevep_4 se metió atrás a defender el resultado y, otra vez, en el minuto 89 le marcaron, pero ya no era para el empate, sino para la derrota final: 3-2. Sebastián se llevó las manos a la cara sin creer lo que había pasado: “¡Lo tuve muy cerca!, ¡ach!”, fue la respuesta tras la derrota.

Brayan Galvis

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Foto:

EL TIEMPO

Bayron regresó a Colombia con las manos vacías, a dos días de presentar su examen de ingreso a la Universidad de Antioquia y así el próximo semestre iniciar estudios profesionales. Paniagua, por su parte, se ganó 2.000 dólares por clasificar a cuartos de final y el respeto de todos los jugadores por poner en apuros al subcampeón del mundo.

El mundo de fantasía, ese que se vive dentro de nuestros sueños, casi permite que los deseos tangibles se convirtieran en realidad. Por poco, tantos años detrás de un televisor agarrando el control de un videojuego terminan dándole el destino final a una vida real. No pudo ser esta vez, pero la vida de verdad y la imaginaria tienen algo en común: dan revancha. Bayron y Sebastián el próximo año lo intentarán una vez más.

CAMILO MANRIQUE V.
Enviado especial de EL TIEMPO*
*Invitado por KONAMI

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