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Tiger: mejor de lo esperado (opinión)

El exnúmero uno del mundo volvió a jugar un torneo oficial del PGA Tour. Su balance.

29 de enero 2018 , 10:39 p.m.

El jugador más importante del golf de los últimos años, y quien aún aspira a quitarle a Jack Nicklaus el título de ser el mejor de la historia, Tiger Woods, está de regreso. Antes de salir a la última vuelta, dijo que quería disparar un 65 para estar en la disputa del torneo. Eso hace pensar que habla en serio de su retorno.

Tiger tuvo que luchar el segundo día. Todos los aficionados que estaban en la cancha y los millones que lo miraban por televisión hacían fuerza por un birdie en el hoyo 9 en la cancha norte de Torrey Pines, el último de su vuelta, solo con ello haría el corte. Como en sus mejores épocas, cuando tenía presión, logró embocar y se instaló para sábado y domingo.

Hablemos de su swing y de su juego. En los 72 hoyos disparó 15 birdies, 46 pares, 10 bogeys y un doble bogey. Tuvo solo un 30,36 por ciento de aciertos con el drive desde el tee.
A pesar de ello, mejoró mucho en los greenes en regulación, con un 58,33 por ciento, y encima del green estuvo bastante bien, con un promedio de 1,714 putts. La distancia desde el tee, que preocupaba a muchos, no fue ningún problema: su promedio fue de 302,5 yardas y se dio el lujo de pegar dos driver de 358 yardas.

Su desacierto estuvo en el driver. No pudo centrar la bola y en una cancha del rigor de Torrey Pines, y con el viento que hacía, las cosas no eran fáciles. Él mismo manifestó: “Luché mucho durante todo el torneo. Tuve que sacarlo todo para hacer cada score. Este no es un campo fácil, en el que cualquier golpe desde el tee termine en el centro. Pero esto me mostró que puedo y fue muy placentero saber que pude salvarlas tiro a tiro”.

Había mucho temor de que se hubiera perdido alrededor del green. Por el contrario, demostró que ha practicado mucho y le ha vuelto a llegar la confianza.
Con los hierros la volvió a apretar como en sus épocas grandes.

Su posición final, la 23, para muchos no dice nada. Pero para él, los medios especializados y una inmensa mayoría de aficionados, Tiger anduvo mejor de lo esperado, sobre todo tratándose de un jugador que venía a eliminar el óxido, debido a la falta de competencia.

El futuro se ve bueno. Hoy, más que nunca, podemos esperar a un Tigre con sus rayas sanas, sus colmillos bien afilados y con ganas de rugirle al mundo del golf como lo hiciera por más de diez años. Su próxima actuación será en un campo en el que tiene una asignatura pendiente, tal vez de los pocos, si no el único, donde nunca ganó un torneo del PGA Tour: el Riviera Country Club, en el Abierto de Los Ángeles, será el escenario para que todo el mundo del golf esté de nuevo pendiente de él, entre el 15 y el 18 de febrero.

Lo de Camilo Villegas, nada bueno. Logró pasar el corte en el límite y después se derrumbó. La última vuelta fue una de las peores en toda su historia en el PGA Tour. Por encima de 80, no estaba desde la tercera vuelta del Valero Texas Open en 2014. Por ahora se ve mejor andando en la bicicleta.

Llegando al ‘green’

GERMÁN CALLE
​Para EL TIEMPO

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