Fútbol Internacional

Miura, el futbolista de 50 años que se resiste a colgar los guayos

El 26 de febrero cumplirá 51 años y acaba de renovar su contrato con el Yokohama F. C.

Miura

En su juventud, Miura se tinturaba el pelo. Hoy, las canas le dan el toque de madurez.

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AFP

16 de febrero 2018 , 08:27 a.m.

"Viejo, el sol, y todavía alumbra’, dice un conocido refrán que bien se aplica a la medida exacta de Kazuyoshi Miura, un japonés que, como auténtico guerrero samurái, y a pocos días de celebrar los 51 años, será el futbolista activo de mayor edad en el mundo. No es aún un adulto mayor, pero para ser un deportista de alta competencia sí que se necesita conservar un estado físico formidable y una disciplina a prueba de todo, a una edad en la que muchos de sus compañeros de profesión llevan más de una década en uso de buen retiro.

‘Rey Kazu’, como se lo conoce en el fútbol nipón, recientemente renovó su contrato por un año más con el club que ha prolongado su vida en el balompié, el Yokohama F. C., de la segunda división de la Liga japonesa. Esta será entonces su temporada número 33 como jugador profesional a lo largo de una dilatada trayectoria en la cual ha conseguido marcar historia y en la que tal vez su única decepción fue no haber estado en la lista definitiva de la selección de su país para el Mundial de Francia 1998, aunque fue una de las figura del equipo del sol naciente durante toda la eliminatoria y anotó el gol clave para darle la clasificación a la Copa del Mundo. Casi 20 años después, aún se cuestiona al DT Takeshi Okada, quien lo dejó a las puertas del Mundial galo. Con los samuráis disputó 89 partidos y convirtió 55 goles, y es el segundo máximo goleador del seleccionado azul.

Como anécdota, el club japonés anunció la renovación del jugador el 11 de enero a las 11:11 del día –hora japonesa–, en un gesto al futbolista, que luce el 11 en la espalda. El año pasado, coherente con su edad, apenas jugó 12 partidos y anotó un gol; sin embargo, Miura aún no ve cercano el día en el que colgará sus guayos. Esa anotación lo convirtió en el jugador más longevo en marcar un gol como profesional (50 años y 15 días), con lo que superó la marca que tenía el inglés Stanley Matthews, quien había convertido un tanto a los 50 años y cinco días y se mantenía vigente desde 1965, tres años antes del nacimiento de Miura (26 de febrero de 1967).

Ahora, mientras se alista para afrontar una nueva batalla en la temporada, Miura centra su objetivo en superar un nuevo registro. Aunque es bastante discutible, el veterano guerrero de las canchas de fútbol buscará acabar con la marca que posee el escocés Neil McBain, que, aunque ya era entrenador, ingresó al campo de juego en un partido con el New Brighton, en 1947.

En una jornada de ese año, McBain, ante la ausencia de jugadores en su equipo, se quitó el saco de DT e ingresó a la cancha para cubrir la portería. En ese momento tenía 51 años y cuatro meses. De manera que el 26 de febrero, día en que Miura cumplirá los 51, estará a 120 días de convertirse en el jugador profesional con mayor trayectoria en la historia del fútbol mundial. “Con seguridad, podría renovar mi contrato en 2019. Siempre jugaré con todas mis fuerzas, y espero seguir creciendo como jugador” fueron las palabras del futbolista en el momento de anunciar la renovación de su contrato, y lo dijo quizá con más ilusión que cuando decidió abordar un avión y dejar Japón, sin el consentimiento de sus padres –Naya Nobuo (papá) y Yoshico Miura (mamá)–, para vestir su primera camiseta como profesional con el Clube Atlético Juventus, equipo que compite en el campeonato paulista.

El fútbol, su aventura

Miura, que había dejado sus estudios en su natal Shizuoka a los 15 años, soñaba ser como Zico, Falcao y Sócrates, los astros brasileños que lo apasionaban, y tras su paso por el club paulista llegó a las filas del Santos, equipo en el que no tuvo mayor suceso. Sin un trabajo estable, Miura debió emplearse de guía turístico, vendedor y hasta ayudante de intercambios estudiantiles. Todo eso para ganar un dinero y librarse de las malas compañías, los vicios y la delincuencia con las que convivía por esos días en la periferia de São Paulo. Luego fichó para el Matsubara, un equipo fundado por la colonia de japoneses en São Paulo. Después experimentó en el Flamengo, el XV de Noviembre de Piracicaba y el Coritiba, antes de regresar al Santos.

De esa experiencia de vida se desprende la leyenda de los dibujos animados de la década de los 80 que marcó a generaciones, Captain Tsubasa, como se llamó originalmente en el estado nipón, pero que luego fue conocida como Supercampeones, con Oliver Atom. Su creador, Yoichi Takahashi, se inspiró en la vida de Miura para publicar la serie que años más tarde sería éxito en Europa y América.
Tras su experiencia en Brasil, el emblemático jugador regresó a su país y vistió los colores del Yomiuri, equipo que después, ya en la naciente liga japonesa, creada en 1992, tomó el nombre de Verdy Kawasaki, con el que ganó los dos primeros campeonatos oficiales en la historia.

En ese momento tenía 23 años, había dejado su niñez y ya contaba con un buen kilometraje en las canchas de fútbol. Cuatro años después llegó el salto a Europa. Su equipo fue el Génova, de Italia, para convertirse en 1994 en el primer japonés en jugar la Serie A.

Luego regresó al Verdy Kawasaki, antes de firmar con el Dinamo de Zagreb, de Croacia. Fue una época de vaivenes, pero también de madurez. Después llegaría al Kioto Sanga y al Vissel Kobe, de su país, antes de jugar en el Sídney F. C., en Australia. Finalmente recaló en el Yokohama F. C., desde 2005, ya a sus 37 años, pero, según él, en su momento, con cuerda para rato. Hoy, a un suspiro de los 51 años, por su mente no pasa el retiro.

Pero ‘King Kazu’, ya en su recta final, sigue siendo el chico terrible de su época. Es un jugador al que todos respetan, y juega como y donde quiere, no tiene responsabilidades en la cancha, es líder. Habla poco, entrena a fondo cuando en su agenda no tiene ningún espectáculo programado, pues sigue siendo el centro de atracción para muchos japoneses que se deleitan con él en los programas de TV. Ofrece contadas entrevistas, es tímido y algunos lo tildan de odioso.

En su travesía por Brasil aprendió, aparte del fútbol, una variedad de bailes con los que se hizo notar en las coreografías que seguían a un gol, que en su momento escandalizó a los japoneses más conservadores. Sus movimientos de cadera, al mejor estilo de las garotas, convirtieron a Miura en un sex symbol, a tal punto que, gracias a su perfeccionado baile de samba, la ‘Kazu dance’, se gozó en las discotecas japonesas en 1993, el mismo año en el que fue considerado el mejor futbolista de Asia.

Sin embargo, la fama nunca se le subió a la cabeza. Tras el terremoto y tsunami de Japón y el accidente nuclear de Fukushima, que coincidieron el 11 de marzo de 2011, Miura lideró una campaña para recoger fondos y fue vital para la celebración de un amistoso entre las figuras de la Liga nipona y la selección de mayores de Japón. En ese juego, esta leyenda marcó un gol y luego puso en subasta los guayos, con los que se recogieron más de 70.000 dólares, cifra que superó la expectativa. Claro, también se lo criticó, pues un jugador de su altura, con varios millones de dólares en su cuenta, había sido tacaño y hasta miserable, pues bien pudo haber hecho una generosa donación.

Así es Kazuyoshi Miura, que sigue siendo un ídolo nacional, un modelo y quien se resiste a colgar sus guayos. Larga vida al ‘Rey Kazu’.

JAVIER ARANA 
REDACTOR DE EL TIEMPO
@arana_javier

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