Fútbol Internacional

Así resucita Chapecoense luego de la tragedia aérea

Rafael Henzel, periodista sobreviviente del accidente, relató a EL TIEMPO cómo se levanta el equipo.

Chapecoense

Los hinchas del Chapecoense esperan nuevos éxitos de su equipo.

Foto:

Archivo particular

05 de marzo 2017 , 10:18 a.m.

La noche del 28 de noviembre del 2016 fue más oscura que nunca en Rionegro, Antioquia. Las ilusiones que iban encomendadas en un grupo de jugadores y cuerpo técnico desaparecieron en un accidente aéreo que cobró 71 vidas y conmocionó al mundo entero. Chapecoense, un equipo querido por todos en Brasil, con valores familiares y que humildemente viajaba a enfrentar a Atlético Nacional en la ida de la Copa Suramericana, perdió a un grupo de héroes que estarán para siempre en la mente de todos los aficionados de este equipo.

Ahora la revancha le llegará este martes cuando vuelva a tener un desplazamiento internacional. Enfrenta a Zulia, de Venezuela, en su debut en la Libertadores. Hay buen ambiente en medio de una lenta pero segura resurrección.

Las ganas de salir adelante, sumadas a las personas que milagrosamente sobrevivieron, dejaron una pequeña luz de esperanza en un pueblo que estaba abatido, golpeado, enmudecido. La reconstrucción de la institución debía ser inmediata, pese a que el recuerdo de quienes los dejaron aquella noche estaba presente. La tristeza existe, pero el sufrimiento es opcional, y esto es lo que debió vencer Chapecó para seguir saliendo avante.

Fueron varios los jugadores jóvenes que se quedaron en el camino, las promesas de posibles campeones se desvanecieron en ese lamentable accidente. Ellos querían quedar en la historia como glorías, referentes, ídolos y guerreros. Sin embargo, en un giro de la vida terminaron siendo inmortales para este municipio brasileño del estado de Santa Catarina, con 209.553 habitantes que gritarán eternamente sus nombres.

El trabajo para no dejar acabar una institución que se fundó hace 43 años. Días después de todos los homenajes que se le hicieron al club, los directivos de Chapecoense se pusieron a diseñar el nuevo sueño, la segunda vida del equipo. Se leyeron en diferentes medios que muchos clubes internacionales tenían la intención de donar dinero y que grandes jugadores querían vestir la camiseta del campeón de la Copa Suramericana, pero eso no pasó. Nadie cumplió. Los únicos que mostraron un verdadero apoyo fueron las escuadras brasileñas. Ellos dieron una mano importante para salir adelante.

En un trabajo de reunión de esfuerzos se logró integrar una nómina de 37 jugadores, quienes están a las órdenes del técnico Vagner Mancini, de 50 años, que cuenta con una amplia experiencia en los banquillos brasileños. Dos de los seis supervivientes del accidente, los defensas Helio Zampier Neto y Alan Ruschel, no han sido incluidos en la lista, aunque ya manifestaron su intención de vestir los colores de Chapecoense. En total fueron 25 fichajes para confeccionar un equipo que intenta repetir los éxitos de la malograda plantilla y rendirles un homenaje a punta de éxitos.

Chapecoense es una escuadra querida por todo el mundo. Consiguió en menos de 45 días volver a tener un equipo completo, con 25 jugadores totalmente diferentes. Hoy en día está intentando jugar de la mejor manera en el campeonato local y ha conseguido resultados importantes. Ha sido un insaciable esfuerzo, los directivos han hecho un enorme trabajo.

Sin embargo, pedir resultados de manera inmediata es muy complicado. La idea de trabajo y el estilo de juego es algo que aún se está trabajando. No hay ningún equipo en el mundo que contrate 25 jugadores y genere grandes triunfos instantáneamente. Se quiso porque Chapecoense siguiera existiendo, pero eso lleva un tiempo prudente. Hay que ir buscando las cualidades de cada jugador, aprendiendo a conocer lo que se tiene y mirando la forma como se puede ir creciendo. Eso sí, hay que tener siempre la convicción de que se puede lograr. No es de un día a la noche la manera de recomponer el camino, y Chapecoense está haciendo un muy buen trabajo.

Se sabe que es un momento de reconstrucción y de una segunda vida. Ya ha pasado algún tiempo importante y se ha mejorado desde lo anímico. Hoy, toda la gente sonríe en las calles y brinda un rostro de esperanza para quien aún no supera ese imborrable momento de sus vidas. Sabemos que esto, más que un equipo, es una familia, y después de la tragedia esta familia creció: aquel que no gustaba del fútbol, ahora asiste al estadio y anima en cualquier parte a Chapecoense.

Ese fatídico accidente solo dejó pérdidas. No quedaron los jugadores, cuerpo técnico, todos se fueron. A partir de ahí se inició un momento complicado para Chapecoense. Las personas como yo damos fe de que Dios nos acompaña.

Hay mucha esperanza. Siempre hay que pensar en que todo lo que pase en la vida, sin importar si es bueno o malo, tendrá algo positivo. Como dicen en Colombia, mi segunda casa, ni un paso atrás, siempre para al frente…

Rafael Henzel
Para EL TIEMPO

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