Fútbol Internacional

El Metropolitano cumplió, pero se fue con las manos vacías

La fiesta pintaba para ser monumental, sin embargo, al final todos salieron con caras largas.

Hinchas de la Selección Colombia

Los hinchas de la Selección Colombia estuvieron felices en el inicio, pero salieron en un absoluta tristeza.

Foto:

EFE

06 de octubre 2017 , 10:48 a.m.

El preámbulo del partido en el cual Colombia se jugaba la clasificación al Mundial de Rusia 2018 sirvió para que los asistentes al estadio Roberto Meléndez le rindieran tributo al excapitán del combinado nacional Mario Alberto Yepes.

El mismo escenario, en el que Yepes lució y defendió tantas veces la casaca amarilla, se rindió a los pies del exdefensor que en Brasil 2014 cumplió su sueño de jugar un Mundial y destacarse a la par de sus compañeros de equipo.

Seguramente por la mente de Yepes pasó aquel juego contra Chile en el cual la Selección alcanzó la clasificación a la Copa del Mundo de Brasil al igualar 3-3 un partido en el que se fue al descanso perdiéndolo 3-0.

La ovación a Yepes fue el primer estallido de júbilo de la gente que una hora antes del comienzo del partido había colmado las graderías del coloso de la Ciudadela 20 de Julio.

Como siempre que la Selección juega en Barranquilla no paró de sonar la canción Fiesta, del Grupo Raíces, ni En Barranquilla me quedo, de Joe Arroyo, que remontaron a los aficionados a las épocas gloriosas de la Selección con el ‘Pibe’ Valderrama, René Higuita, Bernardo Redín, Leonel Álvarez, Arnoldo Iguarán, Freddy Rincón y después Faustino Asprilla, el ‘Tren’ Valencia y Óscar Córdoba.

Era la noche de la clasificación, la de volver nuevamente a un Mundial de la mano de José Pékerman. Cuando fue leída la alineación de Colombia la ovación fue atronadora para cada uno de los jugadores, pero se notó la diferencia cuando fueron nombrados James Rodríguez y Falcao García, dos referentes indiscutibles del equipo.

Cuando Colombia saltó al campo, también lo hizo la ilusión de 46.000 espectadores en el Roberto Meléndez y de 47 millones de colombianos en el territorio nacional que esperaban una victoria que asegurara el tiquete al Mundial.

El grito de “¡Colombia, Colombia!” se escuchó sin cesar en todos los rincones de un estadio tupido de camisetas amarillas. El público cumplió al pie de la letra lo que habían pedido jugadores como Falcao, que alentara sin descanso y que fuera el jugador número 12.

A medida que iba pasando el tiempo del partido, los aficionados iban bajando su ímpetu inicial y era obvio. La angustia porque no llegaba el gol era evidente en todos los aficionados que mantenían la esperanza de que el anhelado tanto llegara.

Finalmente fue Falcao el que abrió el marcador y el estadio estalló en júbilo. Caras de alegría y lágrimas de felicidad aparecieron en los rostros de los hinchas que veían con ilusión que el paso a Rusia estaba muy cerca.

Sin embargo, dos mazazos fulminantes, tras los dos goles de Paraguay, dejaron a toda la afición triste y aburrida, nadie podía creer lo que había ocurrido. Algunos hinchas se quedaron a despedir a los jugadores, otros salieron iracundos, el resultado no se dio y el dolor de la hinchada fue incalculable.



MANUEL ORTEGA PONCE
Redactor de EL TIEMPO
Barranquilla

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