Fútbol Internacional

James: partidazo, gol y silencio...

El colombiano anotó en el 2-2 del Bayern Múnich contra Real Madrid. Le pidió perdón al Bernabéu.

James Rodríguez

James Rodríguez se despide del Santiago Bernabéu.

Foto:

AFP

02 de mayo 2018 , 01:42 a.m.

“El Madrid siempre fue mi sueño”. Esas fueron las palabras de James Rodríguez tanto al llegar como tras su salida del equipo merengue. La búsqueda de más minutos y continuidad lo llevó a vestirse de rojo, con el Bayern Múnich, y dejar atrás al club que quiso desde niño.

Este martes, con esa camiseta teñida, quiso demostrar que el Santiago Bernabéu sigue siendo el patio de su casa. James se movió de lado a lado, trató a sus excompañeros como auténticos rivales, fue al piso y en una entrada a Marco Asensio tal vez mereció ver la tarjeta amarilla; pero siempre leal a sus principios y códigos como jugador.

Con el partido 2-1 a favor del Madrid y el Bayern al borde del nocaut, James fue el faro. A los 63 minutos le pegó desde fuera del área a la pelota, que rebotó en Raphael Varane. El colombiano fue de nuevo por el balón, y por entre las piernas de Keylor Navas puso el 2-2.

Palmas arriba en señal de perdón y luego las manos juntas pidiendo una redención tal vez innecesaria, porque en el corazón del hincha madridista hay un lugar tan grande como lo que significa el Real Madrid para James.

La no celebración del gol generó todo tipo de opiniones, críticas y demás acciones típicas que se hacen desde el sofá, pero James fue claro desde el primer momento: “Es una mezcla de sentimientos lindos hacia este campo, esta ciudad. Estuve aquí bien, me trataron bien, siempre quise estar aquí... Es cuestión de respeto a toda esta gente”.

Y el amor es mutuo. Así se lo demostraron los seguidores merengues desde que pisó el campo hasta que al minuto 82, cuando el DT Jupp Heynckes, sacó del campo al colombiano en medio de una ovación atronadora.

James encontró un lugar en el cual se sintió importante de nuevo y está en un nivel superlativo para volver a jugar una Copa del Mundo; con sus buenos pases y liderazgo en la cancha fue una de las figura del Bayern en la serie. Lo que hoy ya no está es su nombre inscrito en la final de la Champions.

Con la cabeza agachada y la frustración de no alcanzar la final, James fue saludando a sus excompañeros y animando efusivamente a los suyos, como el abrazo de postal que tuvo con Thiago.

Mientras toda la afición madridista celebraba con sus jugadores, allí estaba James observando de lejos, triste, pero auténtico. “Eso quiere decir que hice cosas buenas aquí, y solamente gracias a todos ellos”, dijo al despedirse de su casa, porque así esté lejos, su corazón sigue siendo blanco.

CAMILO MANRIQUE V.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @camilomanriquev

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