Fútbol Colombiano

Yimmi Chará, un crac que volvió a la Liga y ya marca diferencia

Es uno de los estelares refuerzos del Junior, que lleva 9 puntos de 9.

Yimmi Chará

Yimmi Chará, jugador de Junior.

Foto:

Vanexa Romero/EL TIEMPO

23 de julio 2017 , 11:09 a.m.

–¡Yimmi! –gritó el animador, parado en la pista atlética del estadio Metropolitano, con un micrófono en la mano, esperando la respuesta del público.

–¡Charáaa! –le respondieron en coro los vociferantes hinchas, unos 10.000 que fueron solo a verlo a él en su presentación oficial, como para comprobar que Chará regresaba al país desde el fútbol mexicano a vestir la camiseta del Junior.

Chará salió del túnel. Caminó lentamente, como aturdido por la algarabía. Levanto un brazo e intentó un saludo tímido. La hinchada se estremeció. Fue el primer encuentro y fue como si allí se sellara un pacto entre un jugador de mucha categoría y una afición alegre, pero exigente.

El pasado jueves fueron 37.000 personas al Metropolitano, motivadas por la presencia de Teo Gutiérrez (el otro refuerzo de lujo que trajo Junior); por el equipo, que ahora sí se ve sólido; por el rival, el América, y por Chará, que ha despertado mucha expectativa. Ese día hizo dos goles y una asistencia. Fue decisivo.

Yimmi Chará

Yimmi Chará celebra su gol contra América.

Foto:

Vanexa Romero/EL TIEMPO

El más contento con su llegada es el técnico Julio Comesaña, que está disfrutando de un futbolista diferente. Comesaña no lo había tenido nunca, lo seguía a la distancia, y ahora está sorprendido. “Siempre me pareció un jugador desequilibrante en el uno contra uno. Hábil, veloz para desplazarse con la pelota y para decidir y ejecutar rápidamente. Los fundamentos del juego los domina perfectamente: control, pase medio, largo, corto, remate, conducción, lo básico para un jugador que es de nivel internacional”, dijo Comesaña a EL TIEMPO, mientras preparaba el juego de mañana contra Alianza y decidía si iba a poner a su equipo principal o si iba a empezar a rotarlo.

Chará llegó junto a Teo y son los dos grandes refuerzos de la Liga. Con la diferencia de que a Teo lo conocía bien la gente de Barranquilla, lo idolatra, pero Chará llegó a ganarse ese cariño con su juego y con sus goles. Ya lleva tres.

Algo que no conocía de él es la manera como se mueve en la cancha, como conoce los espacios, como los fabrica para él y para los compañeros. Siendo un jugador de cambio de ritmo, recibe el balón y sabe manejar los tiempos. Tiene caja de cambios, va en sexta y baja a segunda y pasa a quinta. Puede jugar de ‘8’ de media punta, detrás del ‘9’, de extremo por la derecha”, dice Comesaña, que no se guarda elogios.

Van tres juegos de la Liga. Tres triunfos del Junior. Y en los tres Chará ha demostrado tener un nivel superior. “Siempre trato de hacer mi trabajo bien, por encima de cualquier cosa. Se están dando los resultados y se está teniendo un buen nivel”, dijo el jueves Chará, modesto, de pocas palabras, aunque en la cancha da alaridos de gol.

El silencioso Chará

Si alguien en Colombia es de apellido Chará, uno se lo imagina futbolista. Es un apellido que ha hecho carrera justamente por la familia de Yimmi, por sus dos hermanos mayores, Felipe y Diego, también futbolistas. Él siguió esos pasos.

Nació en Cali hace 26 años. Debutó en Centauros, en la categoría B. Pasó al Tolima, donde ganó una Copa Colombia. Se fue al Monterrey de México, volvió y jugó en Nacional, donde ganó una Liga, pasó a Dorados de Sinaloa y de nuevo al Monterrey. Ahora decidió retornar al país, al Junior, donde nunca había jugado. ¿Que por qué volvió? Eso solo lo sabe él, pero Comesaña lo intuye. “Acá está disfrutando de algo que cualquier ser humano quiere y es el éxito acompañado de cariño y del respeto de la gente. Está disfrutando de su familia, de un buen contrato. Lo que gana afuera lo debe ganar aquí, pero con ese cariño”.

Yimmi Chará

Yimmi Chará (izq.), jugador de Junior.

Foto:

Vanexa Romero/EL TIEMPO

Chará tiene algo adicional a sus virtudes y es su personalidad. Sus allegados lo describen como una persona tranquila, sencilla y profesional. “Es maduro –dice Comesaña–, serio, simpático. No es hablador, es muy ubicado. Es agradable. No es de hablar mucho, pero habla lo preciso”.

Yimmi, con sus trenzas características, su tez morena, su 1,62 m de estatura y el ‘8’ en su camiseta, está conquistando rápidamente a la afición del Junior. Sus palabras son goles, movimientos y gambetas.

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @PabloRomeroET

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