Fútbol Colombiano

‘Tyson’ Rivas, un peso pesado del fútbol que no tiene empleo

Estuvo en River e Inter, pero desde hace más de un año no tiene equipo. Está contra las cuerdas.

Nelson Rivas

Nelson Rivas, de 33 años, jugó en Inter de Milán, donde lo dirigió José Mourinho.

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Archivo particular

17 de marzo 2017 , 09:44 a.m.

En la cancha número 12 del complejo deportivo Comfandi, en Pance (Cali), Nelson Rivas sigue viviendo en su mundo de futbolista activo. Se entrena con otros 27 jugadores que no vivieron nada de lo que él sí vivió: no han ido a Europa ni siquiera de turismo, nunca jugaron ni jugarán una Liga de Campeones, han visto al famoso técnico José Mourinho apenas en TV y solo en sueños jugarían en el Inter de Milán. Pero todos comparten algo con Rivas: todos son futbolistas desempleados.

Nelson Rivas tiene 33 años —cumplirá 34 este 25 de marzo— y aún parece una mole de concreto, como hace 10, cuando se ganó el apodo de ‘Tyson’ por su vehemencia en la cancha y por su parecido físico con el exboxeador y doble campeón de los pesos pesados —Mike—. Mide 1,87 metros de estatura. Pesa 91 kilos. Tiene un rostro recio, como si hubiera sido tallado en piedra. Su piel es tan oscura que contrasta con su blanca dentadura, la que revela cuando se ríe, porque al mal tiempo, Rivas hace buena cara.

Su voz es seria, pero muy suave. Nada que ver con el ímpetu de su aspecto. Habla con mucha cordialidad. Saluda amablemente. Tutea. Tiene un acento caleño muy marcado, con un voseo reiterativo. Y se le escucha tan sereno que no parece angustiado –o lo disimula bien–. Quizá su voz es un escudo que no revela si tiene desespero por estar sin empleo. O tal vez es que todo lo que ha vivido en el fútbol —sus recuerdos— ahoga sus angustias.

“Todo lo que soñé, lo cumplí: triunfos, títulos, grandes amistades, conocer muchas culturas. He vivido experiencias únicas. Pero mirá —dice, con su acento caleño y con mucho estoicismo—, hoy estoy sin jugar. Vos sabés que todo tiene un ciclo y todo termina”. Nelson es consciente de su situación. Es un ‘Tyson’ contra las cuerdas.

Nelson Rivas

Antes de su paso por el fútbol internacional, Rivas jugó en Pasto y Deportivo Cali.

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AFP

De la fama al desempleo

Nelson ‘Tyson’ Rivas conserva innumerables recuerdos de su carrera. Tal vez ellos son los que lo mantienen en pie en este ‘ring’, ahora que no tiene equipo, ahora que no tiene empleo. Charlar con él es adentrarse en un baúl lleno de sus tesoros. Va y viene de una anécdota a otra. Pasa de River Plate al Inter de Milán en un vaivén de vivencias. Y suena orgulloso. Y suena nostálgico.

Su aventura en el fútbol comenzó en el municipio de Pradera (Valle). Nelson cuenta que desde chico tenía “potencia, velocidad y buen salto” y que por eso se hizo defensa: un defensa fuerte y demoledor. Aún no era el ‘Tyson’, pero con ese estilo vehemente fue ganando asaltos: pasó por todas las divisiones menores del Cali, debutó en el Pasto, ganó un título en el Tolima y otro en el equipo azucarero. Entonces, le llegó la oferta del exterior y se marchó a River. Se llevó su furia y sus sueños para Argentina.

Nelson Rivas

Como Rivas, son unos 60 futbolistas, entre los 20 y los 37 años, quienes pertenecen a este equipo, en dos sedes, una en Cali y otra en Medellín.

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Archivo particular

Hoy recuerda que su destino era San Lorenzo, pero que a última hora le dijeron —el grupo empresarial que compró su pase— que iba era para River. Y a Nelson Rivas le cambió la vida. “Desde que jugué el primer clásico contra Boca Juniors recibí la aceptación total de la hinchada. Y cariño. Cada vez que saltaba a la cancha coreaban mi nombre: “Rivaaas / Rivasss” —recuerda, como si aún tuviera esa melodía en la cabeza—. Si no iniciaba, me pedían. Nunca había vivido que 60.000 personas me corearan. Me erizaba la piel. Era joven. Me llené de confianza. Me fortalecí y me afiancé. River es de lo mejor que me ha pasado”.

—Y en River le pusieron el ‘Tyson’… ¿Por qué? —la pregunta le hace bajar la guardia. Rivas suelta una carcajada—.

—¿’Tyson’? Ja Ja Ja. Mirá, River es un equipo de blancos. Y llego yo, un jugador de color. Era rápido y saltaba mucho. Iba sin mala intención a cada balón, pero con mucha hambre. ¡Con ímpetu! Entonces el periodista Fernando Niembro —muy reconocido en Argentina— me dijo en una entrevista: ‘Si a vos no te molesta, vas a ser ‘Tyson’’. Y así me quedé.

—¿Y era tan temerario como el exboxeador?

—Ja ja ja ja. Pues por ese entonces se decía ‘este va a entrar a la cancha y le va a partir la pierna a alguien’, ja ja. Me comparaban de esa manera. Pero era más por mi hambre de triunfo. Quería ganarlo todo. Sabía que de allí era más fácil ir a Europa.

El periodista Fernando Niembro —muy reconocido en Argentina— me dijo en una entrevista: ‘Si a vos no te molesta, vas a ser ‘Tyson’’. Y así me quedé

Y así fue. Contra todo pronóstico, se fue al Inter de Italia. La prensa italiana lo criticó a su llegada. Decían que no estaba para el fútbol europeo y que lo iban a ceder a otro club de inmediato. Pero se quedó.

El día que llegó a Milán se llevó una grata sorpresa. Luis Figo, que era un futbolista estelar —hoy retirado—, fue quien lo recibió en el hotel. Lo saludó con una cortesía y una sencillez que Rivas se sorprendió. “Nelson, bienvenido. Esto es una familia y eres un hermano más. Estás en esta aventura con nosotros”, le dijo Figo. Y Rivas se sintió como en casa.

Tuvo que dar batalla. Era el sexto de la fila de defensores detrás de Iván Ramiro Córdoba, de Wálter Samuel, de Marco Materazzi, de Nicolás Burdisso y de Cristian Chivu. Iván Ramiro, que era su compatriota y su compañero, se encargó de llenarlo de tranquilidad. “Jugar con estrellas hace que todo sea más fácil”, le dijo. Y a Rivas le fueron pasando los nervios.

El día que debutó en el estadio San Siro, con la camiseta 24 del Inter, mirando esas enormes tribunas repletas de fanáticos enardecidos, rodeado de estrellas como Figo o Zlatan Ibrahimovic, y con las piernas temblorosas, Rivas comprendió a qué lugar había llegado. Era su techo. “En Italia se respira fútbol las 24 horas. Los estadios son repletos. La gente grita mucho. Menos mal yo ya me tenía confianza”, recuerda ahora, como añorando ese tiempo pasado.

No es que se haya convertido en un jugador estelar, pero nadie le quita lo jugado, lo vivido, lo ganado. Por eso puede sacar pecho. Así, con júbilo y con orgullo, cuenta que tras su primer partido el presidente le dijo: “No me equivoqué con vos”, que fue titular con el DT Mourinho —el mismo que lo alentó cuando se lesionó del ligamento colateral externo de la rodilla derecha—, que ganó dos títulos de la Seria A italiana, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes…

Rivas quería seguir en Inter. Pero ya no jugaba. Quería seguir en Europa, pero le fue mal en el modesto Livorno italiano y se fue a la B. Quería quedarse en Europa, pero los contratos ya eran inferiores al que tenía en Inter. Entonces se fue a Canadá, y de allí regresó a Colombia. Todo pasó tan rápido que ni se dio cuenta. De un momento a otro estaba en Cali y ya no tenía empleo.

Un futbolista sin contrato

Nelson Rivas tenía los guayos naranjas y el uniforme blanco impecable: las medias, la pantaloneta y la camiseta, que además tenía los colores amarillo, azul y rojo de la bandera de Colombia en franjas diagonales. Con esa indumentaria, el ‘Tyson’ jugó el pasado enero para la selección Colombia. No la de James y Falcao. Esta es una más anónima y mucho más sufrida: es la selección de los futbolistas sin contrato.

Hace un año que el ‘Tyson está en este equipo, en esta batalla. Se entrena con regularidad. De lunes a viernes, de 7:30 a. m. a 9:30 a. m. A veces se ausenta por unos días, y entonces se genera expectativa en el equipo: piensan que a Rivas al fin le salió equipo y que no volverá. Pero vuelve.

El equipo de jugadores sin contrato lo fundó en el 2012 la Asociación de Futbolistas profesionales (Acolfutpro) para mantener activos a los jugadores que se quedaron sin un contrato. La cifra no es irrisoria. Son unos 60 futbolistas, entre los 20 y los 37 años, quienes pertenecen a este equipo, en dos sedes, una en Cali y otra en Medellín —que abrieron el año pasado—. La cifra no es exacta porque varía de un momento a otro.

Así como unos llegan, otros se van. Por allí han pasado jugadores de experiencia como José Julián de la Cuesta —que tras seis meses sin jugar encontró equipo en el Once Caldas—; Gustavo Bolívar, ahora en Alianza Petrolera, o Esteban Ortiz, en Rionegro. Ellos pudieron ubicarse, Rivas aún no.

Nelson Rivas

Nelson Rivas pasó por el fútbol argentino, italiano y canadiense.

Foto:

Archivo particular

Los entrenamientos son como en cualquier equipo profesional. Tienen uniformes, hidratación, balones, conos, uniformes, preparador físico, kinesiólogo y DT. Entrenan táctica. Juegan partidos amistosos los fines de semana o campeonatos. Se mantiene en forma esperando la oportunidad.

En Cali, donde entrena el ‘Tyson’, el DT es José Mera, un exfutbolista que conoce a Rivas desde hace mucho. Jugaron juntos en la defensa del Deportivo Cali hasta que un día lo vio partir a Argentina y luego a Europa. Se alegró por él. Pero hoy le cuesta creer que esté ahí, con ellos, sin contrato. No entiende qué pasó.

“Siendo un jugador tan importante y con amplio recorrido, que no se le dé la posibilidad de jugar es de no creer. Nelson Rivas tiene mucho para dar. Lo digo porque lo veo en el día a día, cómo se entrena, el liderazgo que tiene. No verlo en un equipo es raro. En cualquiera podría aportar mucho, pero no valoran lo que es”, dice Mera, y su incredulidad se mezcla con el enfado.

El retiro, una opción

—‘Tyson’, ¿por qué cree que a usted no lo contratan en Colombia? —la pregunta suena como un gancho de derecha directo a la quijada de un peso pesado que se niega a caer.

—No lo sé. Tal vez porque los equipos se enfocan en jugadores jóvenes para poder exportar. Esa puede ser la razón —dice Nelson Rivas, tras meditar la respuesta, como esquivando el golpe para mantenerse en pie.

Cuando el ‘Tyson’ regresó al país tras su periplo por Argentina, Europa y Canadá, tuvo ofertas del Deportivo Cali, de Fortaleza y de Millonarios. Pero ninguna se concretó. Jugó por última vez con el Dépor, en la segunda división, en noviembre del 2015. El pasado enero jugó con la Selección Colombia de jugadores sin contrato y fueron campeones del torneo Fifpro división América. Fue un título que les dio algo de visibilidad a estos jugadores. Pero desde entonces Rivas espera una llamada, una buena oferta. Pero el teléfono cada vez suena menos.

Hoy vive en Cali con su esposa y sus tres hijos —Jordan, de 15 años, Alana, de 8, y Celeste, de 3—. Por ellos es que no se va para cualquier parte, como a China, de donde le salió una propuesta que no lo convenció. Rivas quiere jugar, pero ya no está para irse a aventurar. Mientras tanto, vive de los ingresos que le dejó su carrera por Europa y sigue entrenándose con los jugadores sin empleo, esperando una nueva oportunidad de jugar.

—Nelson, ¿el retiro está cerca? —Rivas medita la respuesta. Un silencio antecede su voz. Entonces le suena con la misma tranquilidad de siempre.

—Cuando vos ves que pasó un año y no jugás, se te vienen un montón de pensamientos a la cabeza. Pero por el momento estoy activo, contento por todo lo que viví. Si se da la opción de jugar otra vez, estoy preparado. Si es de no seguir, lo tomaré de la mejor manera. Pero esta es mi pasión. Mi vida es estar dentro de una cancha —responde el ‘Tyson’, que se niega a perder esta pelea, la más dura de su vida.

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
@PabloRomeroET

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