Fútbol Colombiano

Adiós al ‘Chato’, un juez al que no le temblaba la mano

Murió Guillermo Velásquez, el árbitro que expulsó a Pelé en un partido, en 1968. Aquí su historia.

Murió Guillermo Chato Velásquez

Guillermo ‘Chato’ Velásquez estuvo 35 años en la lista de árbitros del fútbol profesional colombiano. Fue al Mundial de México, en 1970, y estuvo en cuatro ediciones de los Juegos Olímpicos.

Foto:

Milton Díaz / Archivo EL TIEMPO

27 de junio 2017 , 10:40 a.m.

Guillermo Velásquez Ramírez, de aquí en adelante el ‘Chato’ Velásquez, definía su personalidad como una “bomba de tiempo”. Por eso no le temblaba la mano a la hora de defender sus creencias. Con ese carácter fue el único árbitro del mundo que expulsó a Pelé, el ‘Rey’. “El escudo de mi apellido, Velásquez, era de gitanos sevillanos. Soy indio quimbaya, y además tengo sangre negra. Por eso mi temperamento sanguíneo”, le dijo una vez a Hernán Peláez, en una entrevista en Caracol Radio. Casi todas esas luchas las ganó. Así se fue tranquilo a la tumba, la noche del domingo, en Medellín, a los 84 años.

La echada a Pelé marcó su carrera. Y, tal vez, opacó muchas cosas buenas que hizo en su carrera. Fue el segundo árbitro con más partidos en la primera división del fútbol colombiano: 776, solo superado por los 874 de Mario Canessa. Fue el segundo árbitro colombiano en ir a un Mundial, después de José Antonio Sundheim, y el primero en estar en una semifinal: estuvo en la línea en el Italia 4, Alemania 3 de México 1970, considerado como “el partido del siglo”.

Pero su carrera comenzó mucho antes. Por allá en 1956, el ‘Chato’ hizo el curso para árbitro en Pereira, su ciudad natal, con Henrique Ruiz Machuca, más conocido como ‘Lagardere’, quien, entre otras cosas, fue el fundador de la Asociación Colombiana de Periodistas Deportivos (Acord), en 1946. Luego, para aprender de las reglas, se sentaba con los jueces: él tomaba leche con bocadillo. Y a los árbitros les compraba licor...

En marzo de 1957, Deportivo Pereira iba a jugar un amistoso con Fluminense, de Brasil. Ovidio Orrego iba como juez designado para ese partido, pero Aníbal Aguirre Arias, presidente del Boca Juniors de Cali y empresario de ese juego, le sugirió a Orrego que dejara pitar al ‘Chato’. Le fue bien. Eso sí, tuvo que repartir los 120 pesos que le dieron: 40 para él y 80 para Orrego.

Su primer partido oficial fue el 14 de julio de ese año: dirigió Pereira 2, Boca Juniors 1. En ese entonces, los árbitros podían pitar los partidos del equipo de su ciudad. “En ese tiempo no había tanta musaraña”, dijo el ‘Chato’. Y desde entonces mostró personalidad.

“A las 7 a. m., el ‘Chato’ cogía el bus en la carrera octava con calle 24, al lado del puesto de dulces de Don Lalo, para ir a entrenar al estadio Mora Mora. Nosotros le hacíamos corrillo y él nos contaba intimidades del partido que había pitado el domingo anterior, siempre con el mejor genio”, recordó Julio Alberto Arana, vecino de Velásquez e hincha del Pereira.

Pero no tenía siempre ese genio. El ‘Chato’, antes de ser juez, había sido boxeador.
Representó al departamento de Caldas (Risaralda se creó en 1966) en un campeonato nacional y allí derrotó a Carlos ‘Focha’ Hernández, de Atlántico. ‘Focha’ luego fue un reconocido árbitro de boxeo. “Esa debe ser la única pelea que ganó el ‘Chato’ en su vida”, recordó Hernández.

Entre el temperamento y su pasado en los cuadriláteros, más de una vez el ‘Chato’ tuvo que apelar a los golpes para hacerse respetar. En 1957, cuando recién empezaba, tuvo un incidente con Alberto Castronovo, un jugador argentino que por esa época jugaba en Nacional. En un borbollón, al ‘Chato’ le pegaron varias patadas. No se quedó con esa. Apenas tuvo la opción de desquitarse, le metió un puño a Castronovo. Terminaron en un intercambio de golpes, hasta que un inspector de policía, con pistola en mano, se metió a la cancha y se iba a llevar al jugador. El ‘Chato’ no lo dejó. “¿Cómo se lo va a llevar, si el que le pegué fui yo?”, le dijo. ¡Ni siquiera lo expulsó!

No fue la única vez que le pegaron. En otro partido le dieron varias patadas y terminó con los tobillos inflamados.
Calzaba 38,5. Compró unos tenis talla 43 para volver a Pereira. Y, una vez allí, apeló a la sabiduría popular para curarse: se puso en manos de Benjamín ‘Ñato’ González, histórico masajista del Pereira. Le recomendó picarse los tobillos con una aguja y luego aplicarse cloroformo para bajarse la hinchazón. El ‘Chato’ fue más allá: usó una navaja de las que se usan para cortarles las espuelas a los gallos de pelea. Se desinflamó rápido.

Eran otros tiempos. Alguna vez tuvo que ir a dirigirle un partido al Junior y si algo no tenía el ‘Chato’ era ser localista. Así que la gente terminó furiosa con él. Para poder salir del estadio Romelio Martínez tuvo que salir vestido como un grumete de la Base Naval.

El reto al ‘Rey’

Pero el día que marcó la carrera de Velásquez fue el 17 de julio de 1968, cuando tuvo que dirigir en El Campín un partido entre la Selección Colombia que se preparaba para los Juegos Olímpicos de México y el Santos, que traía a Pelé y toda su corte.

Ya el partido había empezado con complicaciones. Santos reclamó que el primer gol de Colombia fue en fuera de lugar y en esa acción terminó expulsado Lima, que era cuñado de Pelé. El jugador se devolvió y le pegó al ‘Chato’, y este le devolvió el golpe. Después, Pelé le protestó a Velásquez y terminó expulsado.

“Cuando lo expulso, viene la agresión de los 25 integrantes del Santos. Me sacan a un camerino que había en occidental, en el primer piso, y ahí me quedo tendido. Ómar Delgado, que era primer juez de línea, viene al rato y me cuenta que le ordenan seguir con el partido y que él lo va a dirigir. Yo le digo que lo siga, para evitar más problemas”, recordó el ‘Chato’ en una entrevista con EL TIEMPO en el 2010.

Lo que molestó a Velásquez es que a Delgado le ordenaron que Pelé volviera a la cancha.
Mario Canessa, que estaba viendo el partido, terminó como línea, vestido de civil, con abrigo. “Si Ómar me lo dice en ese momento, yo no lo autorizo a seguir. Como él era moreno, tiempo después me lo encontré y le dije: ‘¡Se te salió la raza, negro!’ ”.

Con el tiempo, el ‘Chato’ se hizo amigo de Pelé. En 1970 se encontraron en un hotel en Río de Janeiro. Cuando fue a saludarlo, el ‘Rey’ lo recibió con un “Oh, ¡Velásquez bandido!”. La última vez que el brasileño vino a Bogotá, en 2010, no se pudo ver con él en vivo: ya la salud comenzaba a darle problemas al ‘Chato’, que por esos días fue sometido a un trasplante de riñón.

Velásquez nunca se arrepintió de haber echado a Pelé. La única jugada que, abiertamente, hubiera preferido pitar otra cosa fue en un clásico entre Millonarios y Santa Fe, en 1976. Le anuló un gol de chilena a Miguel Ángel Converti.

“Óscar Ortega tiró un centro desde la izquierda y hubo un rebote en un defensa de Santa Fe. Yo venía desde atrás y la metí de chalaca. La pelota pega en el palo y se incrusta en el otro. ‘Mecato’ Aristizábal, que era el juez de línea, dio el gol, pero el ‘Chato’ lo hizo regresar: que había fuera de lugar. Con el tiempo me encontré con el ‘Chato’, y me dijo: ‘lamento haber anulado esa maravilla’ ”, dijo Converti.

El último partido del ‘Chato’ fue el 19 de diciembre de 1982, entre Millonarios y Nacional.
Pero, por su temperamento, el fútbol colombiano lo recordaba como si aún dirigiera.

JOSÉ ORLANDO ASCENCIO
Subeditor de Deportes@josasc

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