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El mercado europeo espera una lluvia de millones… (Opinión)

Los mercados están ansiosos por entrar en escena. El fútbol no se ha vuelto loco.

27 de mayo 2017 , 10:41 p.m.

En una final desangelada, sin la tensión propia de los grandes choques, el United de Mourinho con oficio y con dos goles grises que nadie recordará, se llevó la Europa League a la conmocionada Manchester. Fue como ofrecerle una sonrisa a una ciudad atribulada por el atentado del que fueron víctimas decenas de personas: “Aquí está, es para ustedes”.

Fue justo, aunque con una actuación apenas correcta, si acaso eficiente de los Diablos Rojos, mucha marca y esfuerzo, casi ninguna luz. Un remate débil pero afortunado de Pogba que se desvió en Dávinson Sánchez y una avivada del impronunciable armenio MKhitaryan le dieron los goles y el título salvador al Manchester, que suma una estrella y clasifica directo a la próxima Champions League. Arregló el año.

Salvo la buena imagen que dejó el ecuatoriano Antonio Valencia por actitud y potencia física, ningún jugador del campeón sobresalió. En cambio la final resultó consagratoria para dos elementos del Ajax, sempiterno semillero de Europa. Uno, el citado Dávinson Sánchez, que pasó de campeón y figura de la Libertadores a baluarte de un grande europeo. Una actuación que le vio el mundo. Gran fortaleza física y mental, fantástica capacidad de reacción y recuperación en retroceso, veloz, firme en el uno contra uno, bueno de alto, decidido para salir con la pelota. Ya está probado para saltar al Barcelona, Madrid, Bayern, PSG, Manchester City, el propio Manchester United, cualquiera de los poderosos. Ajax, que pagó monedas por el central de 20 años (5 millones de euros), ahora espera una cifra varias veces multiplicada. Con él y Yerry Mina, Colombia puede soñar con una espectacular pareja de centrales por varios años.

El otro campeón sin corona que dejó la final es el sorprendente Matthijs de Ligt, compañero de zaga de Dávinson, una revelación excepcional, algo así como descubrir un gran yacimiento de oro. Con apenas 17 años lleva 24 partidos en la Primera del Ajax y uno en la Selección de Holanda. Juega con la seguridad y la confianza de un veterano. Tiene una notable intuición para la marca (mira siempre la pelota y no al hombre), es habilísimo para poner el cuerpo y desacomodar al atacante, exuberante saliendo con balón dominado, se suma al ataque y lo hace con criterio y soltura. Con las salvedades lógicas, nos recordó el Mundial ’66, cuando asomó al estrellato Franz Beckenbauer, con 20 años, y deslumbró por su elegancia y personalidad. Salía del fondo y pasaba por entre los rivales casi sin verlos, el mentón arriba, la vista en el horizonte, la bola obediente. Desde luego, estamos evocando a un prócer. Pero nadie juega una final como lo hizo De Ligt con 17 años. Él es la demostración de que la experiencia es un tópico importante, sin embargo la categoría es un escalón más alto.

En el campo, lo que cuenta es el rendimiento, no el documento. Si un futbolista de 17 rinde más que uno de 28, debe jugar el primero. Dentro del rendimiento está todo: la inexperiencia, el carácter, la calidad, la eficacia, los defectos, las virtudes. Lo subrayamos porque, por ejemplo, con ningún técnico argentino hubiese debutado De Ligt de zaguero a los 17 años. Jamás. Congratulaciones al valiente Peter Bosz por permitirnos disfrutar de este talento precoz.

En un momento en que el mundo entero busca y no encuentra zagueros de clase, el Ajax tiene en vidriera dos de alta categoría. Si sabe vender, tiene más de 100 millones ahí. Todos los observadores de talentos tenían los ojos puestos en la cita de Estocolmo, para ver a este Ajax juvenil, con promedio de apenas 22 años. Muchos esperaban ver bondades en Kasper Dolberg, el goleador danés de 18 años (marcó 6 tantos en esta Europa League), sin embargo le fue horrendo, no tocó la pelota y fue deglutido por los centrales Smalling y Blind hasta ser reemplazado.

Este mercado europeo puede llegar a marcar un récord extraordinario en materia de fichajes. El Manchester United, que aún siendo campeón es consciente de la ordinariez de su plantel, muy falto de jerarquía para jugar la Champions, anunció que cuenta con 340 millones de euros para fichar, por lo cual sacudirá la molicie veraniega. Su gran rival, el City, acaba de contratar a una de las grandes figuras del Mónaco, el endiablado número 10 portugués Bernardo Silva. Pagó 80 millones por él. Gran contratación. Y ahora va por Mendy, el sensacional lateral izquierdo compañero de Silva y de Falcao. Allí, en el principado, está también la joya de la temporada que finaliza: Kylian Mbappé. Varios irán por él con más de 100 millones.

El Bayern está buscando savia nueva para un plantel envejecido. Dicen en Chile que ya tiene a Alexis Sánchez, a quien el Arsenal intenta retener casi desesperadamente; Barcelona necesita con urgencia inyectar refuerzos de categoría a su plantel y querrá subsanar los despilfarros de sus últimas salidas de compras. El Real Madrid, siempre inquieto y con buen ojo, lleva invertidos 45 M€ en el brasileño Vinicius Junior, de 16 años, y 35 en Theo Hernández, feroz marcador izquierdo perteneciente al Atlético de Madrid. Pero pondrá 75 más para llevarse al arquero De Gea, obsesión del presidente Florentino Pérez. El Paris Saint Germain quiere romper el mercado para, por fin, armar un equipo campeón continental. El Inter, el Chelsea, el Tottenham, el Liverpool, Arsenal, todos buscan contrataciones grandes para poder ser competitivos en Champions.

Inter y Milan necesitan imperiosamente cortar el suceso de Juventus (6 scudettos consecutivos y finalista de la Champions en 2015 y 2017). Ahora, el 70% de las acciones del Inter pertenecen a un magnate indonesio y el 99,93% del Milan a un grupo chino. No tiene más dificultades económicas y desean reconquistar gloria. La Roma y Napoli, con dueños millonarios también, buscan abandonar el papel de partenaires. Italia también se relanzará en este libro de pases. Y están, desde luego, los millones de dólares de China, el mundo árabe, Rusia y Estados Unidos. La Major League Soccer cada vez dispone de más dinero para contratar y apunta a valores más rutilantes.

El francés Antoine Griezmann está con un pie fuera del Atlético. Pasaría por 120 millones de euros al Manchester United; Coutinho llegaría al Barsa por algo más de 50 M€. James Rodríguez y Morata, casi en la misma situación (se sienten postergados por Zidane) saldrían por otra montaña de dinero. Es casi un hecho que Wayne Rooney se va a China por un platal y se rumorean decenas de traspasos más, todos megamillonarios. Los mercados están ansiosos por entrar en escena. El fútbol no se ha vuelto loco, simplemente es una máquina de generar dinero.

Último tango...

JORGE BARRAZA
​Para EL TIEMPO
En Twitter: @JorgeBarrazaOK

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