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Meluk le cuenta... (Es una fiera, un animal, un ‘crack’... ¡Es CR7!)

Le anotó tres goles al Atlético de acero. Cinco más al Bayern de oro y plata.

03 de mayo 2017 , 10:50 a.m.

Es un jugador de leyenda. El que lo dude no sabe de fútbol. Quizás habrá leído un manual de voleibol, seguro. Pero entrar a discutir a este salvaje del gol, a este depredador de la red, a este 'killer' del balón...

Su leyenda está por encima de buscar la tijera que cortó la tira de los mejores futbolistas del momento, de la época con un capítulo en la historia. Cristiano Ronaldo es un megacrack. Compárenlo. No hay por qué temerle a eso. Un par de reflejos al espejo con Messi. ¿Con quién más? Cristiano no regatea como Messi ni filtra el pase como él. Quizás no construye tantas jugadas de paredes y trenzas. Pero Messi, por ejemplo, no cabecea como Cristiano, ni tiene la velocidad de punta para el contragolpe en galopada y así... Si Messi lleva el balón amarrado al guayo, Cristiano es un potente tren bala con la pelota adelante de su pie.

Pero, más allá de esa comparación natural –a la que no hay que temerle, insisto, porque es hipócrita no hacerlo– ayer Cristiano Ronaldo dio otra demostración del grandísimo futbolista que es. Tres goles para dejar al Real Madrid con pie y medio en la final de la Liga de Campeones. Tres veces Cristiano para el 3-0 al Atlético de Madrid, un paradigma reciente de orden y fiereza, de defensiva de hormigón.

Primer acto: la fiera martilla de cabezazo, en posición de centro delantero clásico, en ese lugar donde solo las águilas se atreven. Gol legal. En la primera jugada centra Ramos y Cristiano está adelantado, pero no participa. Está bien lejos y a la espalda de Savic que ni lo mira para despejar cómodo. Nunca hay fuera de juego. Y ahí empieza inmediatamente la segunda jugada, con ese rechazo corto que Casemiro devuelve al área hirviente. Cristiano, en posición limpia, liquida. A los 10 minutos ganaba el Madrid, al que por su dominio le faltó un gol más antes del descanso.

Segundo acto: 28 minutos de un segundo tiempo aburrido. De control para el Madrid y de grave impotencia para el Atlético. Cristiano, entonces, es un depredador. Aprovecha que su presa, Filipe Luís, se atemoriza, duda y regala la pelota. Echa, entonces, para atrás el tronco, para dejar la pelota delante de él en un gesto técnico de crack, y le pega pleno a la bola en un cañonazo letal de crack. 2-0. Partido liquidado.

Tercer acto: quedan cuatro minutos y el animal fabrica un contragolpe a la velocidad del sonido. Se apoya en Lucas Vásquez que lucha contra su marcador y la cancha y tira el pase de la muerte. Cristiano espera el regreso de esa larguísima pared y 3-0.
Tres al Atlético de acero. Cinco más al Bayern de oro y plata.

¡Es una fiera...! ¡No, es un animal...! ¡No, es un crack...! No... ¡Es Cristiano!

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK
Editor de DEPORTES
En Twitter: @MelukLeCuenta

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