Ciclismo

Un Tour de ataque va por su última jornada de montaña

Meta en alto tras 179 km: la gran opción final para descontarle a Froome, el más fuerte.

Rigoberto Urán

Rigoberto Urán se mantiene segundo del Tour de Francia.

Foto:

Reuters

19 de julio 2017 , 11:14 p.m.

1. Urán, Bardet y Aru, a poner contra las cuerdas al líder

No hay otro día, es este jueves; más adelante no hay terreno en el Tour de Francia, solo queda la jornada entre Briançon y Izoard, de 179,5 kilómetros, para poner contra las cuerdas al sólido líder, Chris Froome. Si el colombiano Rigoberto Urán, segundo; el francés Romain Bardet, tercero, y el italiano Fabio Aru, cuarto, quieren ganar la carrera, debe ser el día para lanzar ataques y sacarle la diferencia a Froome.

La consigna de los tres escoltas del británico solo debe ser: ir a la ofensiva, porque, como se ha venido manejando, si Froome llega con la camiseta amarilla a la contrarreloj de pasado mañana, de 22,5 kilómetros, no habría nada qué hacer.
Froome tiene 27 segundos de ventaja sobre Urán y Bardet luego de la etapa de ayer, mientras que Aru quedó a 53 segundos del líder y tendrá que remar mucho para ir por el primer puesto.


Si Urán quiere hacer historia y ganar el Tour, debería ir al ataque y no seguir pedaleando para quedar en el podio. El colombiano tiene que arriesgar, a no ser que tenga las fuerzas disminuidas y no lo pueda hacer, pero es la única opción para ganar la carrera.

2. Izoard, ideal para el asalto; Froome, el favorito

Las diferencias entre los cuatro primeros de la general es corta; esos escasos 53 segundos que hay entre Froome y Aru indican que la jornada de este jueves, la última de gran montaña en el Tour, será definitiva para la clasificación general.

No hay un sitio más apropiado que el Izoard, un ascenso catalogado de fuera de categoría, que dictará sentencia. Y los artistas están listos para afrontar la dura etapa de 179,5 kilómetros, con tres pasos montañosos, el primero de tercera categoría, en el kilómetro 60 de la fracción.

De ahí para adelante se encontrará un ascenso tendido, para subir al Col de Vars, de 9,3 kilómetros de ascenso, con promedio de rampas del 7,5 por ciento y máximas del 10,2 en el sexto kilómetro de la subida.

Vendrá un descenso y comenzará la subida final, en la cual la batalla está planteada: el Izoard, donde ganó Santiago Botero en el Tour del 2000. El ascenso es de 14,1 km, con rampas promedio de inclinación del 7,3 por ciento y máximas del 10, en el kilómetro 8 y en el 14, sitios ideales para que los primeros de la general se muevan, ataquen, den espectáculo.

“Dependerá de cómo estén las piernas. Será cuestión de fuerzas. Me sentía mucho mejor que hace una semana en los Pirineos”, dijo Froome, quien este año, al contrario de los anteriores, ha venido de menos a más en la carrera, y en esta última semana se ha visto más fuerte, por lo que podría dar su asalto final para sacar más ventaja sobre sus rivales. Es el favorito.

Lo volveremos a intentar el jueves, hay que ser paciente y constante en el Tour de Francia”, aseguró Bardet, quien este miércoles se mostró al ataque, pero no pudo desprenderse de Froome ni de Urán, a quien señaló de no dar relevos y solo pelear la bonificación.

Seguro, Bardet se va a mover, sabe que es la última opción que le queda. Pero, su rival no solo es Froome, debe desbancar a Urán del segundo puesto y estar pendiente de Aru, quien, de todos, es el que no está bien, pues fue descolgado, cedió en la meta 31 segundos y se fue al cuarto puesto de la general.

3. No hay que guardar para la crono

Los 27 segundos que le tiene a Urán y Bardet y los 53 sobre Aru dejan claro que el más tranquilo a esta altura del Tour es el líder, Chris Froome, pues su cuarta corona toma más fuerza si pensamos que pasado mañana tiene una contrarreloj de 22,5 km con todo a su favor. Es uno de los mejores del mundo en ese ejercicio, y no es válido que sus rivales esperen a ese día para quitarle la camiseta amarilla. Urán no lo debe pensar así, pues en los dos últimos años perdió su potencia en esos esfuerzos.

De los 14 tramos al reloj individual que ha disputado en 2016 y en lo que va corrido del 2017, su mejor posición ha sido 25 a 46 s de Victor Campenaerts, en la Vuelta a Andalucía del año pasado y en 12 km. En cambio, sus rivales más próximos, Bardet y Aru, son muy parejos pues se sacan escasos segundos uno al otro, por lo que llegar con 30 segundos de ventaja sobre los dos corredores a la fracción del sábado sería ideal para mantener la aspiración de quedar en uno de los tres primeros lugares de la general.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @LisandroAbel

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