Ciclismo

La mala suerte acompañó a Henao y lo dejó sin medalla olímpica

El ciclista colombiano iba liderando cuando sufrió el accidente. El oro fue para Greg Van Avermaet.

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Sergio Luis Henao persigue a Vincenzo Nibali.

Foto:

AFP

07 de agosto 2016 , 04:22 p.m.

Faltaban solo 10 kilómetros, 10 mil metros para que la ilusión de una medalla olímpica en el ciclismo de ruta se hiciera realidad, pero no fue posible, una vez más al colombiano Sergio Luis Henao se le atravesó el ‘gato negro’ y le impidió llevarle una medalla, de cualquier metal, a su hijo Emanuel, su amor, el niño que llegó a alegrarle la vida cuando él pedaleaba en el Tour de Francia pasado.

Todo salió perfectamente, la estrategia del DT colombiano, Carlos Mario Jaramillo, se cumplió al pie de la letra y las piernas de Sergio Luis Henao, el hombre señalado para luchar por el podio, por una medalla, por repetir la hazaña de Rigoberto Urán en Londres 2012 o superarla, pero lo inesperado pasó.

Esos 20 segundos de ventaja que tenían Henao, el italiano Vincenzo Nibali y el polaco Rafal Majka eran suficientes para llegar a la meta a repartirse las medallas, pero el esfuerzo de 227 kilómetros quedó en el asfalto, porque de un momento a otro Henao y Nibali estaban en el piso, se cayeron arriesgando la vida por sacar segundos importantes y llegar a los últimos 6 kilómetros de la ruta tranquilos, sin la presión de sus perseguidores.

Allí, precisamente, quedaron las ilusiones de Henao, del corredor del Sky, del hombre que le hizo ganar el Tour de Francia a su compañero Chris Froome hace pocos días.

Henao y sus dos compañeros fueron al límite, metieron la llanta delantera pegada al andén en busca de salir rápido de la curva y ganar milésimas de segundos, pero se pasaron del límite y besaron el asfalto.

Majka siguió campante, pedaleó para llegar a la meta, pero desde atrás le llegaron el belga Greg Van Avermaet y el danés Jakob Fuglsang, quienes impidieron que el polaco, que nunca les ayudó a Nibali y a Henao a sacar más ventaja, se quedara con el oro, metal que le perteneció al corredor de Bélgica, un especialistas en pruebas de un día.

Mientras eso pasaba en la meta, atrás, Henao era ayudado por su DT, Carlos Mario Jaramillo, quien lo recogió y se lo llevó a una clínica en la playa de Copacabana, exámenes que no arrojaron resultados lamentables en lo físico.

En el ‘camerino’ colombiano, pues la tristeza era la nota del día. Uno a uno fueron llegando los integrantes del equipo y en su rostro se reflejaba la frustración.

El plan salió, la fuga de Járlinson Pantano desde el principio dio sus frutos y luego el turno fue para los que iban a pelear las medallas. Henao era el más fuerte, el indicado y respondió. Se fue a rueda de Van Avermaet a falta de dos giros y luego tuvo fuerzas para irse en busca del podio con Nibali y Majka, algo que a la postre no se pudo por el infortunio.

Esteban Chaves, Rigoberto Urán, Miguel Ángel López y Pantano hablaban, pero no con la alegría de siempre, y aunque no se derramaron lágrimas, en su interior sabían que se había perdido la opción de ganar algo grande.

“No nos embarga una tristeza, es una gran tristeza. Lo teníamos todo, Sergio iba en la fuga, con os hombres que llegaban a definir los metales, pero todo quedó en el suelo, se nos cayó la ilusión”, dijo Chaves, que fue el único que terminó la prueba de 237 km, en la casilla 21 a 3 minutos 34 segundos de Van Avermaet.

Chaves no lo podía creer, se había trabajado durante la carrera para Sergio y al final un totazo contra el piso impidió que la alegría y la meta de ganar un metal en la prueba olímpica del ciclismo más dura de la historia se concretara.

“Teníamos que hacerlo así, no la jugamos de esa forma, no teníamos hombres para trabajar como nuestros rivales, metimos hombres en las fugas, primero fue Pantano, luego Henao, pero no nos salió por aquellas cosas del ciclismo, del destino”, precisó el corredor del Orica.

Nadie vio la caída, Chaves pasó por el sitio y vio a su compañero en el suelo.

“Henao tenía una pierna increíble, una fuerza dura, en la segunda bajada casi que se definió todo.

Cuando pasé estaba Jaramillo (el DT) recogiéndolo y me dolió, porque sabía que ahí había quedado el trabajo”, dijo Chaves.

Tanto Nibali como Henao arriesgaron, pero el italiano fue el primer que se cayó y el colombiano, que iba a su rueda, se lo encontró, no lo pudo esquivar y corrió la misma suerte.

“Ya me había retirado y estaba viendo la carrera en la pantalla gigante, cuando vi a Henao en el piso no lo podía creer. Ya me disponía a ir a los boxes para esperarlo y celebrar, porque era medalla, iba adelante”, dijo, aún sorprendido, el boyacense Miguel Ángel López.

El grupo de Colombia estaba preocupado por la salud de Henao, quien se fracturó la cresta ilíaca y un trauma de tórax, que no es de peligro, según los médicos.

Y así terminó la ruta para Colombia. Una vez más, como le pasó a Urán en el Mundial de 2013 en Italia, la posibilidad de un gran día para el pedalismo nacional y la delegación en los Juegos Olímpicos, quedó en el piso, a solo 10 kilómetros, a solo 10.000 metros de la gloria.

LISANDRO RENGIFO
Enviado especial de EL TIEMPO
Río de Janeiro

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