Ciclismo

Fabián Puerta, campeón mundial del keirin

El colombiano se impuso en la final del certamen en Holanda.

Fabián Puerta

Fabián Puerta, ciclista colombiano.

Foto:

AFP

01 de marzo 2018 , 07:47 p.m.

¡Esta vez no se podía fallar! Ya en dos ocasiones, Fabián Puerta se había quedado con el sabor amargo de haber podido conseguir el oro y quedarse con la de plata, algo que no lo molestó, pero que sí lo dejó intranquilo.

Por eso, con mucho profesionalismo, él y su entrenador, Jhon Jaime González, prepararon la aventura del Mundial de Pista de Apeldoorn (Holanda), con el único objetivo de ganar el título mundial, de conseguir, por fin, ese metal dorado que se les había escapado en el 2014 y en el 2017, y lo lograron.

Este jueves, en la pista que consagró a otro colombiano, Edwin Ávila, en el Mundial del 2011 en la competencia por puntos, Puerta sabía que debía ir con todo y poner en práctica lo que siempre le recalcó González: “Hermano, para ganar hay que tener tranquilidad, hágalo y lo verá”.

Puerta, de 26 años, salió a la pista de madera de 250 metros en busca del oro esquivo, y en la primera serie, el sexto heat, salió victorioso frente a Jordan Castle, de Nueva Zelanda. La confianza se convirtió en su mejor amigo.

Llegó la semifinal, y allí fue tercero, corrió fresco, y le ganaron el local Harrie Lavreysen y el alemán Maximilian Levy.

Este último corredor fue clave, porque González le dijo a Puerta, antes de la final, que le debía coger la rueda y una vez, cuando se quitara la moto, en la tercera vuelta, debía contraatacar. Y así fue.

Puerta llegó a los tres últimos giros casi que cerrando el lote de seis corredores instalados en la final, cuando vio su oportunidad, remando, de atrás para adelante, fue superando rivales, se fue quitando de encima metros y bicicletas, con inmensa superioridad pasó a Jack Carlin, a los holandeses Matthijs Buchli y Harrie Lavreysen, y luego de encargó de acelerar y ganarles al japonés Tomoyuki Kawabata y a Levy, plata y bronce, respectivamente.

“Así era, así fue. Lo hizo como lo habíamos planeado. El keirin es una competencia difícil, rápida, en la que nadie puede fallar, y esta vez Puerta lo hizo todo perfecto, no había que morder el anzuelo de los demás, dejarse llevar por ellos, por eso se consiguió lo anhelado”, precisó González.

“La tercera fue la vencida”, fue lo primero que dijo Puerta, quien comenzó en el ciclomontañismo, por sus padres, Julio César y Luz Adriana, que se encargaron de convencerlo de ir a la pista, allí a donde lo llevó Carlos Álvarez, quien casi que lo obligó a quedarse ahí.

En la bicicleta todoterreno se rompió la clavícula y la mano derecha, por eso fue al velódromo sin miedo, porque ya había derrotado a las caídas.

KeirinAsí es el Keirin.q
Keirin

Así es el keirin. 

La inspiración

Hay un hecho significativo en la vida de Puerta que lo hizo cambiar, pensar con más seriedad. Fabián se casó con Juliana Gaviria, la hermana del velocista Fernando Gaviria.

Ella, también ciclista, velocista y también integrante del seleccionado nacional, siempre fue un apoyo para él, tal vez el mejor. Pero el año pasado, Juliana le dio el mejor regalo de la vida, Maximiliano, su hijo, la persona más importante para el nuevo campeón mundial.

“Es lo máximo, es mi vida, mi entretenimiento, mi pasión, es incomparable el amor que siento por él”, dijo días después de que Maximiliano llegó a su vida.

Cuando se cansó de levantar los brazos en la pista holandesa, Puerta se bajó al box, cambió la bicicleta de piñón fijo por la convencional;
sobre ella rodó un poco, luego de haber recibido las felicitaciones de sus compañeros. Minutos después, llegó al camerino de Colombia, cogió el teléfono, llamó a Juliana y le envió besos y abrazos a Maximiliano.

“Estoy muy contento porque haya sido el día de hoy (jueves), hace poco nació mi hijo y siempre, desde el primer momento que me monté a la pista, pensaba en él. Este triunfo es para él”, señaló Puerta.

Y agregó: “El nivel estaba muy fuerte, los corredores andan demasiado bien, pero creo que fue mi día y pedaleé hasta la raya”.

Esta vez no hubo fantasmas, esta vez el francés François Pervis no se le atravesó como en la pista de Cali hace cuatro años, cuando Fabián quería colgarse el oro frente a su gente, a su familia, al público que lo animaba con gritos y banderas de Colombia.
Pervis quedó eliminado, no pudo con la responsabilidad, fue superado en la ronda inicial, por lo que casi desde el principio se sabía que no se contaba con él.


El otro dolor de cabeza era el malayo Azizulhasni Awang, quien el año pasado, en Hong Kong, lo sorprendió, le partió mucho antes de la vuelta final y el colombiano no lo pudo alcanzar.

Awang también fue eliminado en la primera parte de la competencia, pero el problema no estaba solucionado,
el terreno no quedaba libre, porque si para los otros 5 finalistas Fabián era un hombre por vencer, el colombiano era para ellos el máximo favorito, pues venía de ganar la plata.

Pero los dominó, los destrozó a pedalazos y con tranquilidad, como le recalcó su DT, cruzó de primero la línea de meta, ganando la prueba, cumpliendo la tarea porque sabía que esta vez no podía fallar.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO
En twitter: @lisandroabel

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