Ciclismo

A toda velocidad, Gaviria reescribe la historia del ciclismo nacional

Es la estrella del Giro, tras sus 4 etapas ganadas. Es uno de los más rápidos del mundo.

Fernando Gaviria

Fernando Gaviria, ciclista colombiano.

Foto:

Prensa Giro de Italia

21 de mayo 2017 , 08:22 a.m.

“Un colombiano de las montañas fulmina sus rivales en los embalajes”. Esta es la definición que hizo de Fernando Gaviria la revista impresa más importante del ciclismo mundial BiciSport de Italia, en su edición correspondiente al mes de febrero de este año, un poco después de finalizado el Tour de San Juan, donde había ganado dos etapas, venciendo a su más acérrimo contrincante (también en la pista), el italiano Elia Viviani.

Lo anterior, sumado a una fulgurante carrera deportiva profesional que apenas lleva tres años y las cuatro etapas ganadas en este Giro de Italia, nos sirve para intentar responder la pregunta que el mundo del ciclismo está haciéndose hoy: ¿cómo es posible que Colombia, país de escaladores, tenga hoy uno de los mejores embaladores ruteros del mundo, un hombre que reescribe la historia del ciclismo de este país?
Comencemos porque antes de Gaviria hubo formidables embaladores, que debieron contentarse apenas con exhibir sus cualidades en su región o en el país, porque internacionalmente no tuvieron tantas oportunidades como han tenido y tienen hoy los ciclistas colombianos.

El mismo Cochise Rodríguez, Jaime Galeano, Raúl Acosta, Manuel I. Gutiérrez, Rubén Darío Beltrán, Héctor Iván Palacio, Marlon Pérez, Juan Pablo Forero, Jairo Salas, Jaime Castañeda y, ahora, Gaviria, Sebastián Molano, Álvaro Hodeg –la generación de oro actual– son los nombres que han enriquecido ahora más que nunca la historia del ciclismo colombiano en esta modalidad para unirla a la de los grandes ‘monstruos’ de la velocidad mundial.

Fernando Gaviria

Fernando Gaviria

Foto:

Giro de Italia

La respuesta indicada a la pregunta que nos hacemos se encuentra en la formación y en el aprendizaje que los embaladores de la ruta reciben en sus comienzos, en los velódromos, donde adquieren los fundamentos y las herramientas necesarias no solamente para competir en la pista, sino también en la ruta hacia donde evolucionan –unos como velocistas y otros como pasistas y fondistas– y luego las aplican en toda su dimensión, una vez alcanzados el fondo y la resistencia necesaria para soportar los esfuerzos gigantes que demandan las pruebas de ruta.

Muy veloz

El triunfo en la cuarta etapa de Gaviria, el viernes pasado, fue el resultado de un embalaje clásico de velódromo en la prueba a puntos o de la americana. Fue emocionante verlo arrancar desde atrás, pasar seis rivales por un lado, pegado a la baranda, poniendo en riesgo la integridad física, para levantar los brazos y hacer llorar de emoción a un país que vibra con sus potentes pedalazos.

Fue una victoria en la que el colombiano demostró que es el más rápido del lote del Giro, que nadie es más potente que él en las llegadas masivas en la prueba, que no tiene rival y que los grandes ‘kamikazes’ de los últimos 200 metros han estado en los velódromos.

Veamos. Mark Cavendish (de 31 años) comenzó en la pista y ostenta títulos de campeón mundial de la Americana en el 2005, el 2008 y el 2016, acompañado de Bradley Wiggins. También es medallista de plata en la Olimpiada de Brasil 2016 en el Ómnium.

Como rutero ha conseguido, en sendos embalajes, ser campeón mundial en el 2011, además de 30 etapas en el Tour de Francia (el año pasado ganó cuatro), 15 en el Giro de Italia y tres en la Vuelta a España. Hasta hoy, el británico tiene 197 victorias en su hoja de vida.

Fernando Gaviria

Fernando Gaviria, tercer triunfo en el Giro, esta vez en Reggio Emilia.

Foto:

Prensa Giro de Italia

Wiggins, retirado a sus 37 años a comienzos de este 2017, también comenzó en la pista con la selección británica, consagrándose campeón olímpico de la persecución individual en Atenas 2004, además del bronce en la americana.

En Pekín 2008 consiguió las medallas de oro en la persecución individual y por equipos. También fue campeón mundial de la americana, con Cavendish en el 2005, y repitió 11 años más tarde en el Mundial de Londres, siempre con Cavendish.
En la ruta fue campeón del Tour de Francia en el 2012 y dos semanas después alcanzó la medalla de oro correspondiente a la CRI en la olimpiada de Londres, agregando el título mundial en el Mundial del 2014, en Ponferrada.

Gaviria arrancó en la pista y en la ruta bajo la asesoría de John J. González, siendo campeón nacional juvenil contrarreloj, por equipos y la americana, lo que le valió para ser convocado por Absalón Rincón al seleccionado nacional que compitió en el Mundial Juvenil 2012 de Nueva Zelanda, donde obtuvo dos medallas de oro: ómnium y la americana, con Jordan Parra.

Allí, tal vez, fue donde abrió la puerta del triunfo, un momento sublime en el que se dio a conocer por velocidad, inteligencia y riesgo para luchar por la victoria.
Después, José Julián Velásquez lo hace parte del seleccionado para el ciclo olímpico, y en los mundiales de pista élite en París 2015 y Londres 2016 logró el oro en el Ómnium. Llegó a Brasil 2016 y quedó de cuarto.

Llegó a la ruta, fue al Tour de l’Avenir 2014 y en enero del 2015 al Tour de San Luis (Argentina), prueba en la que descrestó al mundo, luego de batir en los metros finales, en dos ocasiones, al gran Cavendish.

Fernando Gaviria

Fernando Gaviria celebra su segunda victoria en el Giro de Italia.

Foto:

EFE

Ahí comenzó a escribir su historia, la que ya va en 19 triunfos y, por lo visto, no se conoce su techo. Llegó al equipo que era, al Etixx Quick-Step, especialista en formar rematadores campeones.

Gaviria es un embalador distinto, de clase, de potencia, eso que ha puesto en práctica en su primera carrera de tres semanas, el Giro de Italia, en el que ya tiene cuatro victorias, convirtiéndose en el primer pedalista nacional en conseguir ese número de triunfos en una sola edición en una de las tres carreras de tres semanas.

Las oportunidades de que gozan ahora los ciclistas colombianos permite reforzar la presencia de Gaviria con la llegada de Sebastián Molano y Álvaro Hodeg, lo que da la opción de decir que ahora el ciclismo nacional pertenece al exclusivo club de los embaladores, gracias a una raza que siempre ha existido en el país, pero que hasta ahora está siendo descubierta.

Si hasta hoy “escarabajos” ha sido una marca registrada por el ciclismo colombiano, no hay duda alguna en afirmar que con esta generación de oro que disfrutamos actualmente (incluidos los embaladores de la ruta), el panorama se hace más amplio.
Ya no serán solamente las jornadas montañosas las que ocupen la atención nacional y mundial, sino que igualmente las grandes carreras por etapas y de un día serán seguidas de principio a fin, gracias a las fabulosas condiciones de nuestro campeón Fernando Gaviria y quienes seguramente lo acompañarán en las emociones de los 200 metros, el embalaje imperial, las llegadas masivas, etc. ¡Seguro!

HÉCTOR URREGO
Para EL TIEMPO

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