Automovilismo

Lewis Hamilton confirmó este año que no tiene rivales en la Fórmula 1

En el 2017 ganó su cuarta corona mundial. Segundo lugar en el podio internacional para EL TIEMPO.

Lewis Hamilton

Lewis Hamilton se coronó como tetracampeón de la F1: 2008, 2014, 2015 Y 2017.

Foto:

Reuters

23 de diciembre 2017 , 03:04 p.m.

La vida de un piloto se creería que siempre va a mil kilómetros por hora. Una vez entran en su vehículo, el acelerador es como su íntimo amigo. Quieren ver siempre a sus rivales por los espejos retrovisores. Pero para lograr todo esto siempre debe existir la calma y la inteligencia. No todo es velocidad, sino también una ecuación para calcular los momentos precisos en los que se debe dar un zarpazo y así ver la bandera a cuadros ondearse con su paso. Muchos son los pilotos, pocos son los campeones. Y así es el británico Lewis Hamilton, un corredor insaciable y con hambre de triunfo.

Su frialdad como persona muestra a un piloto calculador, que no deja nada al azar, lo que lo convierte en uno de los corredores más inteligentes de la historia de la Fórmula 1. Así fue como este año se coronó por cuarta ocasión en la máxima categoría del automovilismo mundial. “Soy el mejor campeón posible de la F1”, siempre lo ha dicho.

Tras ganar el campeonato de las Series GP2 en el 2006, Hamilton debutó en Fórmula 1 en el 2007, con McLaren, al lado del español Fernando Alonso, que venía de convertirse, con Renault, en el doble campeón mundial más joven de la historia.

Entre el asturiano, que había llevado el ‘1’ a McLaren, y el talentoso debutante inglés no tardaron en saltar las chispas. Justo el tiempo que tardaron la prensa británica y Bernie Ecclestone en darse cuenta de que estaban ante el mejor producto posible para un deporte que es al mismo tiempo espectáculo, guerra industrial y, sobre todo, un gigantesco negocio.

El mundo del motor como deporte estaba ante un acto nuevo. Hamilton no solo era un corredor con muchas cualidades, rápido, feroz, sino que podía ser el primer piloto de raza negra en proclamarse campeón. Ese aspecto, en especial, atrajo a millones de seguidores. Era Lewis contra todos.

En sus primeros cinco grandes premios sorprendió: logró la misma cantidad de podios. Luego, Hamilton festejó su primer triunfo en Canadá, antes de repetirlo en Estados Unidos una semana después, en el último Gran Premio disputado en Indianápolis.

En el 2008 mejoró en uno los cuatro triunfos del 2007 y le ‘birló’ el título, ante su público paulista y en la última curva, al brasileño Felipe Massa, y lo superó por un punto. Fue el primero de sus cuatro títulos.

Luego pasó a Mercedes, en donde tuvo malas temporadas. Sin embargo, Hamilton resistió más comentarios en su contra cuando acabó la temporada con solo una victoria. Y a partir de ahí demostró a los detractores de su cambio de equipo que los grandes equivocados habían sido ellos. El 2014 se convirtió en el primer año de la dictadura deportiva de Mercedes, que tomaba el testigo de Red Bull.

Lewis Hamilton

Lewis Hamilton con la posibilidad de coronarse como tetracampeón de Fórmula 1.

Foto:

Jerome Miron / USA TODAY SPORTS

Asimismo, si un año atrás hubo lugar a dudas y se establecieron claras reglas internas de no agresión, el 2015 sirvió como confirmación definitiva de que el líder indiscutible de Mercedes es Hamilton, quien ganó en ese entonces su tercer título.
El 2017 fue de remontada.En este año hubo momentos claves que marcaron la ascensión del británico Lewis Hamilton hacia su cuarto título de campeón mundial de la F1. Vettel lo puso en problemas, pero las cualidades del británico salieron a relucir.

Ambos pilotos prometían batalla y así la dieron. Incluso hubo maniobras temerarias. En el GP de Azerbaiyán se presentó una escaramuza detrás del safety car: Hamilton, que lideraba después de 17 vueltas, frenó en la salida de una curva y Vettel, sorprendido, lo golpeó. Furioso, el alemán puso su Ferrari a la altura del Mercedes y le hizo gestos con la mano y luego le dio un golpe con la rueda.

Fórmula 1

Mercedes con Lewis Hamilton, de punta a punta en el Gran Premio de Italia.

Foto:

Reuters

Luego, Hamilton, delante de su público, confirmó su renacimiento en Silverstone. En este punto de la temporada, el británico quedaba a un solo punto de Vettel.

De ahí en adelante, con el carro en las mejores condiciones técnicas, volvía a estar por delante de toda la parrilla. Celebraba victorias e iba acercándose al sueño de su cuarta corona, esa que confirmó en el Autódromo Hermanos Rodríguez, en el GP de México. Nueve triunfos en el año confirmaron su cetro.
Ahora Hamilton no tiene techo. Él es el único que puede bajar sus récords, y por eso piensa siempre en ir adelante. Quiere seguir inmortalizando su nombre. Va por más títulos y ser el más ganador de la F1.




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