Automovilismo

Lewis Hamilton: ¡esto apenas comienza!

En 2008 necesitaba llegar de quinto para coronarse campeón. Este domingo le pasa lo mismo en México.

GP Gran Bretaña

Lewis Hamilton con la posibilidad latente de ser tetracampeón de la F1.

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Reuters

28 de octubre 2017 , 09:50 p.m.

En 2008, Lewis Hamilton solo necesitaba llegar en un quinto puesto en el Gran Premio de Brasil para ganar su primer campeonato mundial de automovilismo, en la misma pista de Interlagos donde un año antes había perdido como novato la corona por un punto ante el finlandés Kimi Räikkönen.

Este domingo, en México, ocho años después también le basta con un quinto puesto para tener el título por cuarta vez, pero juega casi a la fija porque solo Sebastian Vettel podría dilatar la coronación si gana la carrera y Hamilton llega por debajo de esa posición.

Sin incluir los resultados de este fin de semana, Lewis ya acumula unas estadísticas que lo colocan numéricamente como uno de los cuatro mejores de la historia en coronas (Schumacher, 7; Fangio, 5; Vettel, 4), pero su cosecha ha sido vertiginosa y puede estar apenas a mitad de camino.

Dicen los libros que ha sido el piloto más joven en puntear un Mundial a los 22 años y 126 días, logró seis poles y cuatro victorias como debutante (2007), tiene 24 victorias en pistas diferentes y 40 desde la pole, suma 117 arrancadas en primera fila, ha disputado 205 grandes premios, ganado 62, ha hecho 72 poles y firmado 38 veces la vuelta más veloz. Todo esto en 10 años y tiene apenas 32 de edad.

La proyección indica que podría batir todo el historial de Michael Schumacher, pues está sentado en la máquina acertada y su olfato para moverse hacia las mejores mecánicas ya se mostró cuando dejó a McLaren, el establecimiento que lo auspició desde sus años infantiles, y se pasó a Mercedes en 2013 al intuir la crisis visible del equipo inglés y el poderío tecnológico y económico de la escuadra alemana en la cual milita.

Hamilton podría estar en camino de su sexto título, pues ha perdido dos mundiales por un punto. En 2007, Ferrari ordenó a Felipe Massa dejar pasar a Kimi para lograr la diferencia y el año pasado perdió por muy corto margen ante Nico Rosberg, gracias, en buena parte, a los colapsos mecánicos de su carro. Es inútil seguir sobre sus números, pues son una cuenta que no tiene intenciones de parar. Pero escarbar un poco en su entorno también trae bastantes ‘premieres’, una de ellas muy significativa: es el primer piloto negro en la F1 y, por ende, el primer campeón mundial de esa raza, la cual ha tenido exigua presencia en las altas ligas de la velocidad. Solo se recuerda al norteamericano Willy T. Ribbs en los años 90 de la Indy, sin éxito.

Lewis Hamilton

Lewis Hamilton con la posibilidad de coronarse como tetracampeón de Fórmula 1.

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EFE

Lewis Hamilton

Lewis Hamilton con la posibilidad de coronarse como tetracampeón de Fórmula 1.

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AP

Lewis Hamilton

Lewis Hamilton con la posibilidad de coronarse como tetracampeón de Fórmula 1.

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Lewis Hamilton

Lewis Hamilton con la posibilidad de coronarse como tetracampeón de Fórmula 1.

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EFE

Hamilton nació en Stevenage, localidad del condado de Hertfordshire, en Inglaterra, pero sus padres proceden de la isla de Granada, que está en el vecindario de Venezuela y Trinidad y Tobago, en el Caribe. Gente sin fortuna, del común.

Fue educado en colegios locales católicos y su conexión con los carros se advierte a los seis años por su habilidad especial para manejar los juguetes de radio control, con los cuales empezó a ganar competencias. Su padre, Anthony, mentor de toda su formación y consagración, hasta cuando el mismo Lewis lo despidió como su mánager en el 2010 en medio de una ácida disputa familiar y comercial, advirtió su perfecta coordinación entre la mente y los mandos del radio y pensó que eso podría pasar con resultados positivos a la realidad.

Ahí, la historia toma un rumbo más convencional, pues empieza a correr en karts con el apoyo del trabajo de su papá, y a través del cultivo de esa vocación tuvo la oportunidad de encontrar a Ron Dennis, el propietario y amo del equipo McLaren a quien le pidió apoyo.

Llámeme dentro de nueve años y vemos qué puedo arreglar

Dennis le firmó su libro de autógrafos, debajo de una frase que definió su futuro: “Llámeme dentro de nueve años y vemos qué puedo arreglar”. Ninguno de los dos sabía la buena suerte que les significaría ese lance que pudo haber sido la ilusión de un niño cualquiera y una dedicatoria para salir del paso.

Pero Dennis cumplió, y bajo la protección y financiación de McLaren, Lewis conquistó gradualmente todos los peldaños hasta llegar a la F1, justamente en el butaco que dejó libre a mitad del 2006 Juan Pablo Montoya. Fue campeón de la Fórmula inglesa Renault (2003), de la F3 europea (2005), de GP2 (2006) y ya empezó pruebas con el McLaren de F1, al cual fue llamado en 2007, suscitando gran controversia por su juventud y supuesta inexperiencia, que era innegable ante la trayectoria de su compañero de equipo, Fernando Alonso.

Su primera temporada calló a todos los escépticos, ya que fue el finalista por el título y empató en puntos con Alonso, a quien pulverizó el año siguiente en su ruta hacia su primer campeonato.

Como tantos otros pilotos, léase Alonso, Montoya o Räikkönen, la relación de Hamilton con Ron Dennis fue compleja y se deterioró completamente por la limadura que salió de los roces cocinados en seis temporadas, simultáneos con la decaída del poderoso equipo cuyo dueño terminó la relación de la firma con Mercedes y él mismo fue perdiendo su ascendiente hasta cuando sus socios le compraron su parte y lo alejaron de la F1.

Lewis Hamilton

Lewis Hamilton con la posibilidad de coronarse como tetracampeón de Fórmula 1.

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EFE

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Lewis Hamilton con la posibilidad de coronarse como tetracampeón de Fórmula 1.

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Lewis Hamilton con la posibilidad de coronarse como tetracampeón de Fórmula 1.

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EFE

Lewis Hamilton

Lewis Hamilton con la posibilidad de coronarse como tetracampeón de Fórmula 1.

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Jerome Miron / USA TODAY SPORTS

Lewis, conocedor del poder de los motores Mercedes que manejaba, se alineó con la fábrica alemana que volvió a las pistas con equipo propio y oficial luego de haberse retirado en 1955 cuando uno de sus autos manejado por el francés Pierre Levegh (alias de Pierre Bouillin) tuvo un accidente que les causó la muerte al piloto y a 83 espectadores.

Instalado en las ‘flechas de plata’, Hamilton recorrió de nuevo los pasados de su vieja rivalidad con Nico Rosberg. Amigos íntimos y competidores desde la infancia en los karts, se repartieron victorias, sinsabores, golpes, malos comportamientos deportivos, críticas y poco a poco la distancia entre los dos se saldó con una enemistad pública el año pasado, cuando Rosberg ganó el título pero renunció de inmediato a seguir corriendo, incapaz de resistir la presión de convivir con su rival, quien había conseguido en el curso de esas peleas los campeonatos consecutivos del 2014 y 2015.

Entretanto, Lewis se convirtió en un personaje mundial y amasó una fortuna colosal, que hoy crece a la tasa de 35 millones de dólares año de salario, más los contratos de publicidad de otros muchos millones.

Traducida en algunos elementos terrenales, se sabe que tiene un apartamento en Mónaco, donde reside por razones fiscales luego de una corta estancia en Suiza, que vale 12 millones de dólares, y un rancho en Colorado, EE. UU.,

Y a todas estas, ¿qué tan buen piloto es?

Nadie duda en calificarlo como uno de los más grandes al lado de Schumacher y Senna (su inspirador) aunque haya despertado toda clase de sentimientos, a favor y en contra, básicamente por sus extravagancias y liberal estilo de vida y también insultos raciales en sus comienzos en la F1.

Pero ahora todo ese variopinto contexto se ha venido aglutinando masivamente hacia lo positivo y se ha convertido en el corredor más mediático en muchas décadas porque es también el más rápido de todos. Es quien mejor clasifica, rueda en lluvia como en piso seco, es excepcionalmente veloz en cualquier condición, sobrepasa por cualquier rendija, tiene una técnica y sabor del auto superiores y apenas entra en la etapa de la madurez personal, de la velocidad y de la vida.

Para completar su favorable entorno, confesó que la ida de Rosberg le mejoró notablemente su espíritu al bajar la presión en los garajes y reforzó su vigor físico al cambiar la carne por las espinacas y demás platos verdes donde dice haber encontrado el bienestar digestivo. Y más velocidad.

Por lo tanto, no es atrevido decir que esto apenas comienza.

José Clopatofsky  
Director de Motor
En twitter: @joseclopa

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