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Actualizado 10:21 a.m. - viernes 18 de abril de 2014

cultura 03:59 p.m.

Obra revive las memorias de la violencia en el Magdalena Medio

Obra revive las memorias de la violencia en el Magdalena Medio

Como preparación para la obra, el grupo investigó sobre el conflicto armado del Magdalena Medio.

Foto: Archivo

Mayé, Jacobo, Sara, Evita y Marco son los cinco hermanos que protagonizan 'Algún día nos iremos'.

Viven en el Magdalena Medio de la década de 1990, una época ensangrentada por los grupos ilegales de extrema derecha e izquierda que acecharon la región. Las memorias de estos personajes también están signadas por recuerdos dolorosos, especialmente el del asesinato de su padre.
 
"Siempre he dicho que esta obra es una especie de tragedia griega. Todo lo que viven y lo que sufren los personajes en el aspecto humano es muy parecido a lo que pasa en ese tipo de historias en la realidad", argumenta Christian Ballesteros, director de la producción, que se estrenó ayer en el Teatro Libre del Centro, de Bogotá, y estará en temporada hasta el 3 de noviembre.
 
"Es una historia que habla de la Colombia rural", continúa Ballesteros, y analiza cómo los conflictos violentos que ha sufrido el país también pueden destruir la vida más cotidiana.
 
Lo anterior se puede rastrear en personajes como Marco, interpretado por Alejandro Gómez, que después de ingresar a un movimiento político en su región termina acosando a su propia hermana, Sara.
 
"Ahí nos centramos básicamente en cómo esa violencia externa destruye a las personas y termina desmembrando a las familias", agrega el director.
 
Para afrontar ese planteamiento intimista que propone la obra, Ballesteros y sus actores se embarcaron en un proceso de investigación sobre el conflicto que vivió el Magdalena Medio en esos años, apoyados por entidades como el Grupo de Memoria Histórica de la Fiscalía.
 
"Queríamos conocer un poco más en profundidad la situación del país. Eso nos ayudó a tener imágenes claras y a darle un perfil a cada uno de los personajes", agrega el director.
 
Piedad Bonnett, escritora y poeta colombiana, creó el texto, del que en 1997 ya se había presentado una versión, Que muerde el aire afuera, pero que se reestructuró casi en su totalidad para este estreno.
 
"Ella no veía el texto como una obra concreta. Entonces, decidió seguir trabajando, hizo sus arreglos de dramaturgia y propuso que se volviera a montar", dice Ballesteros.
 
El montaje se distancia de los títulos clásicos tradicionales y contemporáneos que caracterizan al repertorio del Libre -como ejemplos más recientes están Persecución y asesinato de Jean Paul Marat, adaptación de la obra del alemán Peter Weiss; El burgués gentilhombre, versión de la comedia de Molière; Divinas palabras, de Ramón María del Valle-Inclán y La boda de los pequeños burgueses, de Bertolt Brecht.
 
"Para los actores y para mí, tener una formación con los clásicos hace que podamos enfrentar esta producción de una manera mucho más verídica. Para montar una obra contemporánea, uno tiene que conocer los grandes personajes de la historia del teatro", asegura Ballesteros.
 
Según el director, ese cambio de registro también le brinda la oportunidad al grupo de retratar una realidad más cercana. "Es una historia que nos permite hablar del mundo que nos rodea", concluye.

REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO.

 

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