Música y Libros

El nuevo disco de Goldfrapp es un canto a la luna

El teclista Will Gregory contó detalles sobre 'Silver Eye', el álbum más reciente del dúo británico.

Will Gregory, de Goldfrapp

Alison Goldfrapp y Will Gregory son los integrantes de esta propuesta musical experimental.

Foto:

Cortesía Goldfrapp

07 de mayo 2017 , 10:04 a.m.


Alison Goldfrapp y Will Gregory unieron su talento en 1999, dando como resultado una propuesta musical y experimental que, en su primer disco, ‘Felt Mountain’, estuvo influenciada por los ritmos lentos y pesados del trip-hop.

Sin embargo, los siguientes álbumes del grupo tomaron otro rumbo y evolucionaron hacia un sonido más auténtico que les permitió encontrar su verdadera personalidad. Este nuevo estilo combinó ‘beats’ más rápidos de música electrónica, algunos elementos del pop y una estética muy cercana al movimiento glam de los años 70.

Ahora, Goldfrapp está de regreso con su séptimo álbum de estudio, llamado ‘Silver Eye’ (Ojo de plata), como una metáfora para referirse a la luna y a todos los misterios que existen alrededor de ella.

En este nuevo trabajo discográfico, los sintetizadores vuelven a ser protagonistas, así como la oscuridad y el minimalismo al que se refiere el teclista Will Gregory en la siguiente entrevista.

¿Qué se buscaba con ‘Silver Eye’? ¿Cuál fue la idea detrás de esta nueva producción?

Quisimos dar mucha importancia a la belleza de lo acústico. Buscamos volver a los sintetizadores y explorar un aura de oscuridad que no habíamos tenido antes. Si te das cuenta, nuestros trabajos anteriores, como ‘Black Cherry’ y ‘Supernature’, fueron más brillantes, más relucientes en su sonido. Por eso esta vez dijimos: ‘bueno, vamos a ver qué pasa si agregamos algunos aspectos sombríos’.

Hay una coexistencia entre todas las canciones de ‘Silver Eye’. ’Anymore’, por ejemplo, nos ayudó a encajar varias ideas que tuvimos juntos y nos dio la confianza necesaria para ser más sabios en nuestro proceso de escritura. Otra es ‘Tigerman’, que fue la primera canción que escribimos, pero una que definitivamente me encanta es ‘Everything is Never Enough’. Tiene una letra interesante, Alison la canta muy bien y genera una atmósfera hipnótica.

¿Por qué este disco está relacionado con la luna?

Tenemos una conexión espiritual muy fuerte con la luna. Ella ha influenciado a todas las criaturas vivas sobre la faz de la tierra y ha sido fundamental en su proceso evolutivo. Estoy seguro de que una parte muy profunda de nuestro cerebro está conectada con este cuerpo celeste, o ¿por qué crees que llaman ‘lunáticas’ a las personas que enloquecen?.

Hay un montón de investigaciones y de escritos ancestrales que hablan sobre la relación entre los seres vivos y las fases lunares. La luna tiene un lugar en la prehistoria y también en nuestra psiquis.

‘Silver Eye’ tiene un estilo minimalista, pero el sonido y la atmósfera son muy complejos. ¿Cómo lograron mantener un balance entre estos elementos?

Sé a lo que te refieres pero es difícil de explicar. Hay dos filosofías detrás de esto: una tiene que ver con el exceso y la otra con la abstinencia. La primera se enfoca en poner muchos elementos juntos a la vez, y la segunda consiste en irlos en retirando. Entonces vas viendo cuántas cosas puedes ir quitando hasta que la composición adquiera un sentido coherente.

Necesitas ambas ideas para llegar a un nirvana, aunque eso es un poco pretencioso. Mejor llamémoslo ‘equilibrio’ porque te das cuenta de que no puedes prescindir de ciertos elementos y entonces encuentras un sonido medio, con todo el carácter y el drama que buscabas. Es algo genial, pero es muy difícil llegar a ese punto.

¿Cómo es su proceso creativo y qué rol ha jugado la improvisación a lo largo de su carrera?

Casi toda la música que hacemos viene de la experimentación. A veces se nos ocurren ideas generales - como en este caso la de hacer que los sintetizadores se escucharan más oscuros y pesados-, pero nunca tenemos un plan. Tratamos de crear algunos ‘beats’ y luego los invertimos, cambiando el tempo o improvisando sobre esta base con otros sonidos.

Muchas cosas vienen juntas a través de la improvisación. Puedes encontrar un ritmo, una pequeña progresión o una melodía, y ver hasta dónde te lleva. Es muy divertido hacer las cosas así, interpretando nuestros instrumentos sin depender tanto de la computadora, porque somos más músicos que programadores.

¿Por qué nunca sale de gira con la banda?. Rara vez se le ve en el escenario.

Lo que sucede es que amo estar en el estudio y es muy difícil sacarme de ahí (risas). Desde un comienzo dije que no iba ir de gira, pero aún así estuve en el escenario durante los conciertos que hicimos cuando lanzamos nuestro primer álbum. Recuerdo que había muy poca gente, pero con el tiempo nos fuimos dando a conocer y pudimos integrar más músicos a nuestro show en vivo.

Sé que suena extraño y muchas personas creen que estoy loco, pero el hecho de no viajar con la banda ha sido algo bueno para mí porque me ha permitido hacer muchas otras cosas en las que debo concentrarme. Realmente disfruté salir de gira, pero esto tiene que ver con cómo eliges gastar tus años de vida, y yo prefiero hacerlo en el estudio.

¿Cuál es su percepción de la música electrónica en la actualidad?

Creo que ahora tiene la aceptación que no tuvo cuando recién empezó a surgir. Gran parte de la opinión pública estaba en su contra y muchas personas pensaban que era una versión falsa y barata de lo que consideraban ‘música real’, hasta que apareció un grupo llamado Kraftwerk, y todos entendieron que detrás de eso había algo brillante. Ahora estos sonidos están pasando por un gran momento.

Suele trabajar con sintetizadores análogos. ¿Hay algo que motive esta predilección?

El punto es que prefiero cualquier cosa que tenga carácter. Es una cuestión de honestidad, de emular el sonido de un instrumento de la mejor forma posible, sea acústico o eléctrico. A fin de cuentas, lo más importante no es cómo se crea el sonido, sino el sonido en sí mismo.

¿Cuándo vendrá Goldfrapp a Colombia?

Ohhh, vaya. Aún no lo sabemos, pero estoy seguro de que iremos algún día. Lo único que nos limita son los costos de llevar a todo el equipo, pero quién sabe...a lo mejor conseguimos un acuerdo o hacemos otro disco para presentarlo en su país. En serio nos encantaría.

DANIEL TORRES
Redactor de EL TIEMPO

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