Música y Libros

Tom Petty, roquero por definición

Uno de los leales músicos de los 70, independiente de los ‘rankings’ o del ruido mediático.

Tom Petty

A su paso, Petty estuvo presente en la época dorada de MTV, cuando era un canal de videos musicales.

Foto:

Timothy A. Clary / AFP

03 de octubre 2017 , 09:52 p.m.

Era uno de los más leales intérpretes del rock desde los 70, independiente de los ‘rankings’ o del ruido mediático.

“Que era un roquero importante, dicen, pero ¿quién era? ¿Cuáles eran sus éxitos? ¿De qué banda era?”. Ayer era común oír esa pregunta en una charla de café con algún amigo o incluso en algunas emisoras de radio que reportaban su muerte. Y ese misterio es algo natural, porque Tom Petty no respondía a esos encuadres convencionales de la fama: era una antiestrella de rock.

“Petty era todos los hombres del rock”. Así lo resume Stephen Thompson, crítico de la National Public Radio (NPR). Porque el músico estadounidense, que falleció hacia la medianoche del lunes, a sus 66 años, dio todos los pasos de los grandes sin depender del ruido mediático –cuentan que era poco amigo de las entrevistas–, en un constante compromiso exclusivo con su arte. Y lo hizo hasta el final de sus días.

No es gratuito que Thomas Earl Petty, nacido en Gainesville, Florida, en 1950, sea considerado el abuelo del rock alternativo en Estados Unidos, sentando desde los años 70 y 80 las bases para lo que luego R.E.M., Pixies, Nirvana, Sonic Youth y muchas más bandas cosecharían en un estilo y un discurso que ‘roqueó’ buscando hacer distancia de los compromisos comerciales.

Hay canciones de Petty que la gente recuerda, en muchos casos sin saber que las cantaba él, pero que definen la identidad del rock: Mary Jane’s Last Dance, American Girl, Wild-Flowers, Free Fallin’, I Won’t Back Down, Runnin’ Down a Dream, Learning to Fly, Refugee, Don’t Come Around Here No More, Only a Broken Heart son todos auténticos clásicos del género, desde la pura esencia de la voz, la guitarra y las letras portentosas.

Aunque esos tres elementos suenen como algo muy básico, Petty era la combinación perfecta de los tres. Y lo llevó adelante durante décadas rodeado de su banda, llamada Tom Petty and the Heartbreakers. Por supuesto, no son pocas las voces que han llamado la atención en torno a la ironía que ese nombre representa hoy.

La muerte de Petty, la noche del lunes, como consecuencia de un grave ataque cardiaco, estuvo rodeada además por una confusión insólita que involucró a una gran mayoría de medios en el mundo: ese día, en la mañana, luego de que el músico fue encontrado inconsciente y hospitalizado, pero aún permanecía con vida, el portal TMZ –basado en información que había recibido de la Policía de Los Ángeles (LAPD)– dio la noticia de su muerte, que replicaron los portales de noticias en todo el globo. Minutos después, la LAPD se retractó y, así mismo, se bajaron los titulares, pero el público empezó a llorar desde ese momento la pérdida de este icono roquero.
Finalmente, Petty falleció a altas horas de la noche del lunes.

“Son noticias devastadoras”, dijo Bob Dylan a la revista Rolling Stone: “Pensé en el mundo de Tom; era un gran artista, lleno de luz, un amigo, y nunca lo olvidaré”.

El recorrido de Petty es constante desde 1970, cuando, desde la universidad, formó una banda llamada The Epics, que luego de varias transformaciones se convertiría en Mudcrutch y luego, en The Heartbreakers.

“Es un puente entre el folk rock de The Byrds y los cantautores de hoy”, sostiene Thompson en su perfil.

Pero Petty iba mucho más allá, desde la oscuridad de algunos de sus videos, como el de Mary Jane’s Last Dance (cuyo título ya cargaba consigo esperadas connotaciones con la marihuana), en el que intenta rescatar de la morgue el cuerpo de una mujer, Mary Jane (encarnada por Kim Bassinger), con la esperanza de que despertara hacia una vida eterna.

A su paso, Petty estuvo presente en la época dorada de MTV, cuando era un canal de videos musicales. Y sobrevivió al final de esa etapa, convirtiéndose en un artista apreciado por su entrega en vivo, con giras constantes y una atención comparables con las de Bruce Springsteen.

De hecho, históricamente, hay hermandades entre los Heartbreakers y la E Street Band, de Springsteen, a través de figuras como Nils Lofgren, miembro de la segunda, y salir de gira juntos.

Como un imán, Petty atrajo colaboraciones con Stevie Nicks, Lindsey Buckingham (de Fleetwood Mac), Johnny Cash, The Allman Brothers Band, Ringo Starr, The Black Crowes, Pearl Jam –y los Heartbreakers como banda de apoyo de Dylan–, por mencionar algunos, en una era en que las colaboraciones eran auténticas manifestaciones de aprecio artístico y no necesariamente impulsadas por las casas discográficas.

Petty

En febrero pasado, con la cantante Stevie Nicks, con quien grabó ‘Stop Draggin’ My Heart Around’

Foto:

AFP

Una banda sin igual

Si bien Petty no fue una maquila de éxitos que escalaran en los rankings, y era difícil ubicarlo fuera del mercado estadounidense, una forma de medir su dimensión como artista se dio a través de la banda Travelling Wilburys, probablemente la más grande banda de rock de la historia.

¿Otros anónimos? Por supuesto, y es que esa era su gracia, la paradoja de las estrellas no estrellas.

No existió, ni existe ni existirá otra agrupación en el altar de las llamadas superbandas que tenga una alineación semejante a la unión de los Wilburys en 1988: George Harrison (Beatles), Roy Orbison, Bob Dylan, Jeff Lynne (Electric Light Orchestra) y Tom Petty. Cinco estrellas, cinco grandes guitarristas, cinco grandes compositores.

En la banda, cada una de estas figuras adoptó el alter ego de un hermano Wilbury. En esa hermandad, a Petty le correspondió ser dos personajes: ‘Muddy Wilbury’ y ‘Charlie T. Wilbury Jr.’

Los Wilbury grabaron dos discos en estudio: Vol. 1 (1988) y Vol. 3 (1990), dejando canciones como Handle With Care, Nobody’s Child, She’s My Baby y End of the Line.
Más impactante aún es que después de pasar por semejante banda, Petty se deshiciera de cualquier comparación para mantener viva una carrera en solitario que siguió sembrando clásicos.

Además, en medio de ello, logró imponer condiciones especiales a sus contratos con las casas discográficas para mantener su integridad ante el público.

Por ejemplo, luego de varias batallas logró impedir el trato con MCA, que les imponía a sus fanáticos una carga alta por cada disco.

La historia cuenta que en 1981, cuando MCA intentó ponerle al que sería su siguiente álbum el precio de 9,98 dólares, Tom Petty amenazó a dicha compañía con la advertencia de que entonces titularía el disco ‘8,98 dollars’, cifra que correspondía al precio de los discos de la época. Petty ganó el pulso, y el álbum se tituló Hard Promises, uno de los mejor reseñados de su carrera.

Luego, el músico firmó un multimillonario contrato con Warner Bros., a comienzos de los años 90.

Aquellos hermanos Wilbury estuvieron yendo y viniendo. Fue con Harrison y Lynne con quienes Petty grabó I Won’t Back Down, llamando a Ringo Starr para la percusión.

Era una formación que por momentos comparaban algunos críticos con lo que serían los Beatles a finales de los 80.

Con las reglas de juego a su favor, en la última década Petty se dedicó a cumplir sueños como roquero sin etiquetas: reformó una de sus primeras bandas, Mudcrutch, con integrantes con los que no compartía desde sus primeras ideas –con Tom Leadon no compartía escenario desde 1972–. Dos álbumes se desprendieron de ese proyecto.

Y hace apenas tres años, en 2014, presentó un álbum que logró cosechar éxitos: Hypnotic Eye tuvo buenos números y llegó, incluso, al número uno.

Su discografía se consignó en total en tres discos en solitario, 13 con The Heartbreakers, dos con Traveling Wilburys y dos con Mudcrutch. Pero usualmente es uno, Damn The Torpedoes (1979) el que ha sido considerado su máxima expresión artística. Así lo reconoció el reputado productor Jimmy Iovine.

El músico entró a ser parte del Salón de la Fama del Rock and Roll en el 2002. Además, este año recibió el Premio Persona del Año, que le otorgó la Academia de la Grabación de Estados Unidos, durante los actos que se realizan antes de la entrega de los premios Gram-my.

Recientemente, Tom Petty andaba de gira, celebrando 40 años redondos de carrera. Una presentación en febrero de este año, junto a Stevie Nicks, Jeff Lynne y otros grandes amigos, mostraba al roquero en total actividad. Lo suyo fue una dedicación y lealtad absolutas al rock, a su discurso, a sus ideas, que permanecieron en el tiempo.

El transparente guitarrista, en sus propias palabras

El músico era poco amigo de las entrevistas, pero directo con sus palabras. De la música y su momento actual, comentó en una entrevista con ‘USA Today’ en 2014: “La música pop no es muy buena, y no parece estar diseñada para alguien mayor de 12 años. Mi banda adolescente eran los Beatles”.

De la religión dijo: “Las personas se asustan y llevan la política a sus iglesias, y realmente piensan que Dios las quiere llevar a la guerra. Las religiones han causado cada guerra. El abuso de niños es cubierto una y otra vez. Si yo fuera parte de ese club, renunciaría”.

Alguna vez habló de sus episodios de depresión: “Incluso cuando estaba en público, no quería estar ahí, ese sentimiento es terrible. Me tomaba tiempo volver”.

CARLOS SOLANO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
@laresonancia

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