Música y Libros

Se cumplen veinte años sin Frank Sinatra

Conocido como La Voz fue de los cantantes más carismáticos de la historia.

Veinte años sin La Voz

Sinatra murió en 1998, a los 82 años. En su honor, el Empire State se iluminó de azul.

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Capitol Photo Archives

19 de mayo 2018 , 11:07 p.m.

El 14 de mayo de 1998, Francis Albert Sinatra murió a los 82 años en Los Ángeles, rodeado de su familia. Cantante, actor y compositor nacido en 1915 en el estado de Nueva Jersey, era hijo de un matrimonio italiano compuesto por un genovés, que se ganaba la vida en el boxeo, y una siciliana. Una pareja de emigrantes que esperaban que el sueño americano se materializara con su único hijo convertido en ingeniero.

Buen deportista, Frank fue boxeador como su padre, también practicó la natación y el atletismo, y se destacó como velocista. Llegó a ser un buen periodista deportivo, mientras comenzaba a hacer sus primeras incursiones en la canción. Fue en 1936, acompañado por su futura mujer, Nancy Barbato, cuando escuchó a Bing Crosby, ídolo de la época, y entonces decidió que sería cantante. Se presentó a un concurso de radio y lo ganó con su imponente torrente vocal.

Su primer trabajo fue de camarero y cantante en La Cabaña Rústica, donde el trompetista y director de big bands Harry James le propuso participar en su orquesta como cantante. Viajó por todo Estados Unidos y grabó diez discos. Para entonces ya tenía revolucionada a la audiencia femenina con unos directos en que las precursoras del fenómeno fan encontraron a su ídolo de masas. En 1943 obtuvo su primer disco de oro y firmó un contrato con la productora discográfica Columbia.

En cine, su primer papel como protagonista fue en Higher and Higher, comedia romántica y musical en la que Sinatra se interpretaba a sí mismo y que obtuvo dos nominaciones al Óscar en 1944. Pero su gran éxito llegó ese mismo año con Step Lively.

Tras protagonizar algunos trabajos cinematográficos en estudios de segunda fila, y a fuerza de mucho insistir, consiguió interpretar From Here to Eternity (1953), en la que dio vida al soldado Angelo Maggio. La película, dirigida por Fred Zinnemann, le valió el Óscar a mejor actor secundario.

Durante los años 50 vivió su etapa dorada como actor. En 1954 grabó Young at Heart junto a su gran amiga Doris Day y luego vendrían títulos como Suddenly (1955), The Man with the Golden Arm, de Otto Preminger, también en 1955, y Not as a Stranger, de Stanley Kramer, y Guys and Dolls, de la mano de Joseph L. Mankiewicz.

En 1961, Sinatra fundó su propia compañía musical, Discos Reprise, y el álbum Come Dance With Me obtuvo otro disco de oro, al que seguiría una larga lista, hasta hacer de su carrera musical una leyenda. Ese año, volviendo al cine, hizo el filme The Devil at 4 O’Clock, de Mervyn LeRoy, al lado de Spencer Tracy, y en 1962 rodó tres películas, entre las que se destaca The Manchurian Candidate, de John Frankenheimer.

Después se puso bajo las órdenes de John Huston, en 1963, en el filme The List of Adrian Messenger, y remató con 4 for Texas, de Robert Aldrich.

A partir de 1965 trabajó en varias cintas bélicas, hasta que se atrevió a dirigir None But the Brave, sobre la Segunda Guerra Mundial.

En el 66 graba Strangers in the Night, el tema que más fama le dio, y Something Stupid, a dúo con su hija. Pero fue My Way, icónica canción del 69, la que lo inmortalizó: se convirtió en número uno en la mayoría de las listas de éxito de la época.

Se trata de una canción eterna, ajena a tiempos y modas, pero que pronto Sinatra terminó odiando pues “le parecía, no sin razón, que era su testimonio en vida”, recuerda Kitty Kelley en la biografía que dedica al polifacético artista.

En los años 80 no grabó discos, sino que se limitó a dar conciertos. Todavía se recuerda el que ofreció en el Albert Hall de Londres en septiembre de 1984. Cuatro años después recorrió junto a Dean Martin y Sammy Davis Jr. gran parte de Estados Unidos. Tenía 73 años. Dos menos tenía La Voz cuando actuó en Madrid, en el estadio de fútbol del Real Madrid, el Santiago Bernabéu. Poco después fue operado de una inflamación intestinal.

En cuanto a su vida personal, tuvo tres hijos de su primera mujer, Nancy Barbato: Nancie, Franckie y Cristina (Tina). Ese matrimonio duró de 1939 a 1951. Ese mismo año se casó con la actriz Ava Gardner, el amor de su vida, de la que se divorciaría en 1957. Tras un breve matrimonio (del 66 al 68) con la jovencísima Mia Farrow, 30 años más joven, en 1976 se casó con Barbara Marx, viuda de Zeppo Marx.

“Uno de los grandes errores de mi padre –dijo su hija Tina– fue casarse con Farrow, casi 30 años más joven. Era celoso y con problemas de poder resultar viejo. El rodaje de Rosemary’s Baby (1968), de Roman Polanski, fue el detonante del final”.

Amigo de la mafia

“Toda la verdad” de la vida de su padre la contó Tina para la pequeña pantalla en una miniserie en la que reveló datos sorprendentes. Entre otros, desveló que Sinatra fue amigo de un gran número de políticos estadounidenses de todos los credos, desde Kennedy –para el que organizó la fiesta cuando llegó a la Casa Blanca– hasta Reagan, Nixon o Ford, y como cantante participó en sus campañas electorales.

Cuentan su hija y sus biógrafos que era un hombre maníaco depresivo que necesitaba ser amado, admirado por sus mujeres, sus amigos… y sus mafiosos, a los que regalaba Jack Daniels Reserva y cigarrillos de una conocida marca estadounidense, y a los que visitaba vestido como un dandi. Se gastaba fortunas en ellos.

Según el testimonio de Tina, “poseía un talento inconmensurable para romper muebles y descargar así su rabia y para exagerar el narciso encanto de John Kennedy, con el que ejercía incluso de celestino”.

Sinatra tuvo problemas con la justicia y, de hecho, no acabó en los tribunales porque los detuvo el propio John Kennedy.

Era muy amigo de un capo de la mafia italiana que fue llamado a declarar por prostitución, venta de drogas y otros delitos. Su propia hija contó que “le gustaba la mafia; ser un mafioso”. Como homenaje, hizo la serie de los Ocean’s Eleven.

Odiaba el rock

No se puede entender cómo un amante tan soberbio de la música pudiera odiar el rock, al que calificaba como “brutal, horrible, degenerado y vicioso”. Tanta animadversión le generaba que cuando creó su propio sello discográfico, Reprise Records, prohibió que participara cualquier artista de rock. Hasta llegó a decir de la conocida canción de The Beatles Yesterday que se trataba de una “melodía bastarda”.

Tan solo valoró el tema Something, del que dijo era “la más bella canción de Lennon & McCartney”.

Dicen que posiblemente fue su cuarta mujer, Barbara, quien lo mantuvo sobre los escenarios al final de su carrera, o él mismo, tras obtener en 1993 un gran éxito con un disco de duetos que grabó junto a Barbra Streisand, Aretha Franklin y Liza Minelli, entre otros, lo que lo animó a seguir de gira a pesar de que el alzhéimer lo consumía. Pero nunca se dio por vencido.

Ya al final de su vida, cuando Sinatra se enteró de la demolición del viejo Sands Hotel, en Las Vegas, el palacio de su vida, parece que entendió que su mundo se derrumbaba. Murió al poco tiempo.

Amalia González Manjavacas
EFE reportajes
Twitter: @EFEnoticias

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