Música y Libros

Órgano de tubos, música para los oídos de Dios

La majestuosidad sonora de este instrumento retumba hoy en las naves de la Catedral Primada.

Catedral Primada de Bogotá

Este sábado tendrá lugar allí el segundo concierto de este año, a cargo del francés Ghislain Leroy.

Foto:

Juan Diego Buitrago / EL TIEMPO

22 de abril 2017 , 03:39 a.m.

Si algo podía llenar las altas naves de las iglesias de Europa desde el siglo X, con sus cúpulas que se acercaban a los cielos y los rayos del sol encendiendo los vitrales, era el sonido sobrecogedor de un órgano de tubos. El efecto que tenía este en los feligreses, dicen los historiadores, era contundente.

Era también un símbolo. “Donde haya música devocional, Dios está a la mano”, sostenía Johann Sebastian Bach.

Casi como la enormidad del instrumento es el reto de mantenerlo en óptimas condiciones y encontrar un organista calificado.

El último intérprete que tuvo el órgano que hoy está en la Catedral Primada de Bogotá, desde 1891, fue el italiano Egisto Giovanetti. El músico llegó en 1930, compuso varias obras para el instrumento y huyó aterrorizado en los días del Bogotazo. Algunas de sus partituras se conservan.

Ahora, este órgano, uno de los más grandes de Suramérica y de los mejor conservados, vive un nuevo aire que silba en sus flautas, que van desde los 5 milímetros hasta los 5 metros de altura. Un equipo de restauración duplicó su número de tubos y renovó su sistema.

Este sábado, a las 5 de la tarde, tendrá lugar allí el segundo concierto de este año, a cargo del francés Ghislain Leroy.

Vea también: ¿Cómo está compuesto un órgano de tubos?

En el ‘rey de los instrumentos’ –como lo llamaba Mozart–, los tonos más altos parecen imperceptibles para el oído humano, pero forman parte de la atmósfera sonora que crea el órgano.

Lo mismo ocurre con los tonos más bajos, pero en realidad las ondas se despliegan por todo el escenario y la vibración se puede sentir en el cuerpo.

Como resultado, la experiencia de escucharlo es casi extática. Y por eso mismo, no es posible replicar su sonido en ningún formato de grabación y reproducción que le haga justicia: si bien, hay videos en YouTube que muestran su encanto, esto es algo que hay que escuchar en vivo, en la caja de resonancia propia del instrumento, que en su caso es toda una catedral.

“Tocar el órgano es la manifestación de la voluntad que se llenó con la visión de la eternidad”, decía el organista y compositor Charles-Marie Widor, quien escribió 10 sinfonías para el instrumento.

Para el musicólogo Sebastián Wanumen, es “la expresión de lo sublime de un creador que está por encima del hombre”.

El órgano de la Catedral Primada de Bogotá, que fue construido por Aquilino Amezua en Barcelona a finales del siglo XIX, tenía 1.808 tubos. Algunos fueron reinstalados, y otros, remplazados, debido a los daños que le ocasionaron durante su importación, cuando fue traído por mar y por tierra. Hoy, este órgano supera los 4.000 tubos.

El órgano más grande del mundo es el Wanamaker, que se encuentra en el Tribunal de Justicia de Filadelfia (EE. UU.). Tiene 28.543 tubos.

La remodelación del nuestro, que costó 2.515 millones de pesos, fue financiada por los ministerios de Cultura y Comercio, con el apoyo de Fontur y la Arquidiócesis de Bogotá, y fue encargada en 2013 a un equipo de 19 organeros bajo las instrucciones de Gerhard Grenzing.

CARLOS SOLANO
Cultura y Entretenimiento

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA