Música y Libros

Orlando Acosta, del romanticismo al vallenato decembrino

El cantante muestra sus versiones de clásicos del maestro Beto Murgas, autor de ‘La negra’.

Orlando Acosta

El estilo de Orlando Acosta se inspira en el Binomio de Oro.

Foto:

Abel Cárdenas / ELTIEMPO

20 de noviembre 2017 , 03:56 p.m.

Identificado con el vallenato romántico, el cantante Orlando Acosta iba un día por la calle tarareando La negra (“... dice que ya no me quiere, pero yo sí quiero a mi negrita...”) y cayó en cuenta de que esa canción de Beto Murgas, que ronda por el mundo desde 1971, aún tenía mucho que aportarle a la discografía del género.

“Venía haciendo temas románticos –cuenta Acosta–, entonces quise salir con algo más jocoso, de más picardía. Me dije: ‘A esta canción se le puede hacer algo moderno, se deja trabajar’. Entonces exploré la música del maestro Beto Murgas y encontré, además de La negra, otras dos canciones: La gustadera y Sigue la trilla”.

Decidió incorporarlas en una versión propia –con la producción de Carlos Huertas jr. y Beto Urieles–, grabada con el acordeonero Jesús González, que tituló el Mosaico murguero, por el apellido del autor.

Acosta vio su vocación desde la niñez, en Fonseca, La Guajira: quería ser acordeonero, pero no tenía el instrumento. A los 7 u 8 años escuchó por primera vez Villanuevera, del Binomio de Oro, en voz de Rafael Orozco. “Me dio una ‘fiebre’ enorme –recuerda–. Escuché lo que habían hecho. Me encerraba y me aprendía las canciones de arriba abajo. El Binomio fue mi modelo”.

Llegaba a escaparse de su casa para ir a las presentaciones del Binomio. “Me iba para San Juan, Cesar, a esperar que el concierto transcurriera y abrieran la puerta para la última tanda. Ellos hacían cuatro tandas y yo no tenía plata, entraba en la última y los veía en vivo”.

Años después, ya graduado de ingeniería electrónica y con un álbum grabado con Sony, recibió la llamada del Binomio para ser cantante de la agrupación. “Israel Romero había oído mi canción Dime dime, se la pedían en concierto. La gente creía que era del Binomio –dice–. Es que mi escuela era esa”.

Entró a ‘la universidad del vallenato’ (así le dicen al grupo de Romero) en el 2006 y les puso su voz a éxitos como Sufre, corazón y Son amarraos. Después, Acosta –ya independiente– se centró en grabar sencillos como Compañerita de mis sueños y, ahora, este Mosaico murguero.

La gustadera, la segunda canción del mosaico, fue grabada por el Binomio, aunque no la presenta en vivo. La trilla, por su parte, fue un éxito en Barranquilla. “La idea es meterlo fuerte para diciembre y que suene hasta carnavales”, dice.

LILIANA MARTÍNEZ POLO
EL TIEMPO
lilang@eltiempo.com

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